Viernes 06 de Diciembre de 2013
Los sorteos de los mundiales de fútbol han sido escenario de numerosos hechos insólitos, como la participación de los nietos de dos ex presidente de la FIFA, el francés Jules Rimet y el brasileño Joao Havelange, o una inesperada avería en la máquina de la lotería española, que abrió imprevistamente las bolas con los nombres de los equipos.
Asimismo, las constantes idas y vueltas en la elección de los países cabezas de serie determinó situaciones curiosas: para Argentina 1978 se eligieron cinco para sólo cuatro grupos. De esta manera, la escuadra local e Italia compartieron la zona.
En el último sorteo, realizado el 9 de diciembre de 2009 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el presidente de la FIFA, Joseph Blatter, olvidó durante la transmisión televisiva, en directo para todo el planeta, dónde se jugaría el match inaugural.
Blatter, visiblemente nervioso, pudo salir del atolladero gracias a que su co-conductora, la actriz y modelo local Charlize Theron, le sopló la respuesta correcta: el estadio Soccer City de Johannesburgo.
Para la primera Copa del Mundo, Uruguay 1930, el sorteo se realizó recién cuando arribaron a Montevideo todas las selecciones participantes.
Por ese tiempo, los equipos visitantes llegaron en barco y sólo se pudo confirmar la presencia una vez que cada delegación bajó al puerto de la capital oriental.
En marzo de 1938, en París, el nieto de Jules Rimet fue invitado a sacar de una urna los papelitos con los nombres de los 15 participantes -Austria, que se había clasificado, dejó su vacante al ser anexada a Alemania por Adolf Hitler- y en Buenos Aires, en enero de 1978, el niño elegido para transmitir fortuna fue otro nieto, en este caso de Havelange.
Para el sorteo del Mundial España 1982, la ceremonia se realizó en el Palacio de Congresos de Madrid, en enero de 1982.
Con gran pompa y boato, la fiesta incluyó la máquina de la lotería local y sus respectivos “niños cantores”, pero un detalle falló y sonrojó a todos los presentes: las bolas huecas que incluían papelitos con los nombres de los equipos, diferentes a las utilizadas para la tómbola, se abrieron y algunas perdieron sus escritos.
El sorteo del Mundial de Estados Unidos 1994 fue el único de la historia de los mundiales que no se realizó en una ciudad sede de la Copa: se hizo en enero de 1993 en Las Vegas, donde, durante el certamen, no se jugó ningún partido.
En cambio, el que correspondió a la Copa de Francia 1998 tuvo lugar en el estadio Velodrome de Marsella, uno de los escenarios del torneo, ante… ¡38 mil personas! Para terminar con estas curiosidades, una frase para el bronce del célebre Havelange: “El sorteo de un Mundial siempre está estructurado, porque no podemos ignorar que en el Mundial hay importantes intereses económicos”.
Fuente: Perfil.