La mitad de los alumnos de escuelas publicas y privadas de la provincia recibe algún tipo de asistencia alimentaria. En lo que va del año se sumaron a los comedores unos 14.000 niños y adolescentes.
15:51 hs - Domingo 03 de Mayo de 2026
La semana pasada el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), presentó un informe en base a datos de 2025. El trabajo reveló que "6 de cada diez niños, niñas y adolescentes del país se encuentra bajo la línea de pobreza" y que cerca de un tercio no accede a una alimentación adecuada de manera regular.
Un problema que, según advierte el informe, se agravó en el último año, en un contexto marcado por la inflación persistente, la caída del poder adquisitivo y el aumento de la informalidad laboral, desde el inicio de la gestión libertaria del presidente Javier Milei.
Esta realidad se siente en forma palpable en las escuelas de Rosario, donde los docentes se encuentran con frecuencia con niños que van a clases sin cenar o familias que les dicen que con sus ingresos no pueden llegar no ya a fin de mes, sino apenas al día diez o quince del almanaque.
638.000 raciones diarias
En Santa Fe, 2.980 escuelas brindan asistencia alimentaria, de acuerdo a datos del Ministerio de Educación de la provincia. De estos establecimientos, 1.456 ofrecen el servicio de comedor y copa de leche (nombre que reciben las meriendas), otros 1.336 tienen sólo copas de leches y 188 únicamente cuentan con comedor.
Durante el mes pasado, en las escuelas de la provincia se entregaron diariamente 638.887 raciones de comida (177.717 platos diarios de comida caliente y otras 461.170 meriendas); con una población escolar de 902.000 niños, adolescentes y adultos, en todos los niveles educativos, se puede proyectar que al menos la mitad de los estudiantes recibe algún tipo de ayuda alimentaria, tanto en escuelas públicas como en privadas.
Según los mismos datos oficiales, entre marzo y abril, se sumaron 16 mil niños a los servicios de copa de leche, mientras que otros 8.300 empezaron a almorzar en la escuela.
Al presentar esta cifra, la vocera provincial, Virginia Coudannes, remarcó el acompañamiento del gobierno provincial a las familias de sectores más vulnerables, en un contexto nacional de mucha dificultad. “Tenemos un país con una economía que no arranca, donde se estabilizó la macroeconomía, pero a los vecinos de nuestra provincia no les alcanza; esa estabilización no se traduce en bienestar si no va acompañada de otras políticas”, sostuvo
Una preocupación creciente
Los comedores escolares tienen una larga historia en el país. De acuerdo a una investigación del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (Cesni), que analiza los programas alimentarios en Argentina, el inicio de la asistencia alimentaria se desarrolló principalmente en el ámbito educativo. Alrededor del año 1900, algunos médicos que formaban en aquel entonces el Cuerpo Médico Escolar, detectaron un elevado porcentaje de ausentismo, sumado a un escaso rendimiento intelectual debido a que los niños concurrían a la escuela insuficientemente alimentados. Así surge una fuerte campaña emprendida por el médico Genaro Sixto que culminó con la instalación del primer servicio de copa de leche en el año 1906.
Sin embargo, señala, "el hito trazador de la historia reciente de los comedores escolares en Argentina probablemente sea el programa de ayuda a los ingenios azucareros de Tucumán, en 1967, que instituye su funcionamiento, primero en esa provincia para extenderse luego y en forma progresiva al resto, alcanzado a todo el país recién en 1984". Desde entonces, los comedores siguieron funcionando, con mayor o menor demanda, de acuerdo con la época. Y con momentos donde se los considera "imprescindibles", como el actual, según aseguran los docentes.
"Desde el 2019 trabajo en esta escuela y la verdad nunca vi una situación tan compleja en relación a la demanda alimentaria", advierte Eliana Dolce, directora de la Escuela Nº 85, de Ayolas 580, una primaria de jornada ampliada a donde 280 alumnos cursan desde el nivel inicial hasta el séptimo grado. Además de cocinar para los alumnos del colegio, en el comedor se preparan raciones para otras escuelas de la zona, a diario salen de allí mil platos de comida caliente y otras 450 raciones frías que se reparten en escuelas nocturnas.
Este año, los directivos de todos estos establecimientos se reunieron con Dolce para solicitarle que hagan más abundantes los platos o que vean la posibilidad de incrementar el número de raciones. Lo hicieron con un argumento corto y claro: "Los chicos tienen hambre", recuerda la directora.
La situación social, advierte, es muy compleja. "Cuando faltan chicos o sobra algo de comida, vemos a la gente de la comunidad pendiente de si tiramos algo en el volquete. Es una pena, pero no podemos entregar alimentos fuera del comedor porque tenemos que garantizar la cadena de frio o que no se contamine", explica y destaca que, cuando empezó a trabajar como docente, la realidad en el barrio era diferente. "Las familias tenían más recursos, tenían trabajo o hacían changas que les permitían darle lo básico a los chicos, hoy la escuela es el único lugar donde reciben un mínimo de alimentación".
Nota publicada en La Capital y firmada por Carina Bazzoni