Santa Fe
Viernes 10 de Agosto de 2018

Del Frade: "La Gendarmería es tanto o más corrupta que la policía provincial"

El diputado provincial cuestionó duramente las políticas de seguridad y en ese marco afirmó también que hay denuncias en Rosario, Santa Fe y Reconquista por apremios y malos tratos vinculados al accionar de las fuerzas federales en la provincia. Dijo también que hay cifras que marcan el incremento de circulación de cocaína por territorio santafesino. Escuchá la entrevista.

Previo a la presentación de su tercer libro referido a lo que acontece en materia de narcotráfico en la provincia de Santa Fe, el diputado provincial Carlos Del Frade dialogó con UNO en la Radio (lunes a viernes de 16 a 18 por FM Sol, 91.5 Mhz) sobre la seguidilla de atentados ocurridos en Rosario a jueces, familiares y testigos que participaron del juicio a Los Monos y profundizó en torno al pedido de información presentado en la Legislatura para conocer qué hizo hasta el momento Gendarmería en Santa Fe.


Para el periodista, ahora legislador, la circulación de cocaína en Santa Fe ha aumentado en los últimos años, y en ese sentido, sostiene que lo que hace esta fuerza federal es perseguir a los consumidores y no al verdadero narcotráfico. Advirtió además sobre denuncias por malos tratos y apremios a personas de bajos recursos y no a los verdaderos narcos.

En ese marco, planteó que Gendarmería es tanto, o más corrupta que la policía provincial. A continuación las palabras de Del Frade para leer o escuchar:

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—Estás presentando el tercero de tus libros que tiene que ver con el seguimiento de lo que pasa en la provincia con el narcotráfico, en una situación que todavía no se ha calmado, ni mucho menos, ¿no?
—Está lejos de calmarse, porque lo que estamos viendo con las balaceras a los jueces, a sus familias, al Centro de Justicia Penal, donde justamente se hizo el juicio a Los Monos, lo que hay que marcar es un origen donde entramos en otra dimensión, de cómo el narcotráfico discute política a través de los atentados, discute política a través de mensajes mafiosos como estos que estamos hablando, esto tiene como antecedente el 11 de octubre de 2013, cuando tiran a mansalva contra la casa de Antonio Bonfatti. Aquel hecho era tremendo. Marcaron la cancha, diciendo con eso, queremos hacer algo, queremos negociar. Porque si algo que tiene que quedar claro, es que cuando quieren matar, matan. En los barrios. Ahora, de los bulevares para dentro del centro rosarino, cuando tienen que dar el aviso, de meter miedo, intimidar, en realidad lo hacen porque quieren negociar. El problema político, de ingresar a este nuevo escalón de desarrollo y crecimiento del narcotráfico, es que quieren ser interlocutores políticos desde la violencia, desde la mafia. Por eso no hay que permitirlo, por eso se lo dijimos al gobernador de la provincia el lunes, cuando nos reunió en el Salón Dorrego, enfrente de la Plaza San Martín, en Rosario. Porque, justamente si empezás a negociar como por ejemplo que Guille Canteros, en lugar de estar detenido en el Chaco, esté en Rosario, para manejar desde adentro de la cárcel el negocio de la distribución de cocaína, por lo menos en gran parte del sur de la provincia de Santa Fe. Si se accede a eso, el retroceso es enorme. Es realmente enorme. Por eso, me parece que es fundamental tener en cuenta estas cuestiones de la negociación, tener en cuenta que hay otros grupos que se están quedando con el dominio del territorio que antes tenían Los Monos. Que esto que está pasando en Rosario, también está pasando en Santa Fe, en Rafaela, Reconquista, Venado Tuerto, por nombrar las principales ciudades de la provincia. Y que hay que hablar, porque lo político es justamente, el espacio de lo público, y el espacio de lo público se gana con palabras. Por eso, más allá de la fotografía hipócrita de juntarnos a todos, a mí gustaría saber cómo se está laburando la teoría, el diagnóstico, porque si vos hacés una mala interpretación de lo que pasa, el territorio de la solución te queda al doble de distancia que cuando arrancaste.


—En relación a la ciudad de Santa Fe, presentaste un proyecto para conocer la labor de Gendarmería Nacional en distintos barrios ¿Tenés algunas conjeturas previas en base a las declaraciones que ya han hecho las autoridades nacionales?
—Sí, en realidad tengo hechos. Los hechos concretos es que están marcando que los procedimientos de Gendarmería acá, en la ciudad capital, en los primeros meses del año, vuelven a marcar que se triplicó la cantidad de detenidos, pero la cantidad de detenidos tiene que ver con la posesión de algún psicoactivo, de alguna droga para consumo personal. Entonces, frente a esa situación, lo que queda claro es que Gendarmería no está para ir en contra del narcotráfico. Está para detener consumidores, está para generar más control social que seguridad. Por eso digo, y ahí aparece lo nacional, esta la cuestión de intentar adherir a la ley de narcomenudeo, nos lleva al mismo territorio que ya transitó la provincia de Buenos Aires, o la provincia de Salta, en donde tenés las cárceles colapsadas de chicas y chicos menores de 30 años, el 80% de los cuales está detenido por consumidores, y solamente el 2% de venta de estupefacientes, minoritario y por lo tanto, ha crecido el narcotráfico. En la Argentina, en el año 2016, pasaron siete toneladas de cocaína, en el 2017 quince toneladas. En 13 años de funcionamiento de la ley de narcomenudeo, se duplicó el narcotráfico y la cocaína. Somos los segundos exportadores de metanfetamina de América, con lo cual tenemos más narcotráfico y más violencia. Por eso nos parece que hay que decir de verdad qué diablos está haciendo Gendarmería y Prefectura en las principales ciudades de la provincia.

—Durante mucho tiempo se dijo, con la llegada de Gendarmería, que era una fuerza mucho menos corruptible, como podían ser las fuerzas provinciales. Pasado este tiempo, ¿como lo analizás?
—Yo creo que la Gendarmería es tanto o más corrupta que la policía provincial, que tiene nichos de corrupción fenomenales y por eso circula el doble de cocaína que entra por las fronteras y las fronteras están mal cuidadas por Gendarmería. Solamente la desesperación de nuestro pueblo por tener un cachito de seguridad, recibe en una primera instancia bien a la Gendarmería, creyendo que va a dar más seguridad y después con el tiempo se da cuenta de esto. Seis veces ya vino Gendarmería desde el 2014 hasta acá, a la provincia, a las principales ciudades. Y los hechos del violencia siguen y el narcotrafico crece.

—¿Existen denuncias judiciales contra integrantes de Gendarmería en Santa Fe?
—Tengo algunas observaciones que nos han hecho llegar grupos de abogados de Rosario, de Reconquista, de Santa Fe, sobre que hubo casos de apremios, de abusos, de golpes, de malos tratos a gente pobre, a gente muy humilde que en las plazas santafesinas son detenidos, con malos hábitos y lejos de resolver, por supuesto tema de narcotráfico. Sí, hay denuncias presentadas.

—Puntualmente, sobre el libro, ¿gira en torno a Los Monos?
—El libro tiene tres partes. La primera es una visión crítica del juicio a Los Monos. En la segunda parte, hablamos de la experiencia del narcomenudeo en otras provincias y en la tercera parte, analizamos que todo esto está más hecho para el control social de la gente, que para darle seguridad. Y justamente ahí vamos a establecer en ATE Santa Fe, el miércoles que viene, a las 19.30, cómo está el mapa del narcotráfico en Santa Fe. Así las y los invitamos, porque la verdad es que los necesitamos para democratizar la información. Estamos solos en esto y estamos denunciando esto con mucha soledad. Por eso sería interesante que nos acompañen.