Entrevista
Domingo 24 de Septiembre de 2017

Kicillof dijo que el Presupuesto Nacional 2018 "es espantoso"

El exministro de Economía afirmó a UNO Santa Fe que detrás de las estimaciones que realiza el gobierno en materia presupuestaria se esconde un gran ajuste, y un nuevo tarifazo. Denunció que se prevé una nueva quita de subsidios a los servicios y más recortes para cumplir con las metas que imponen los organismos internacionales. Habló también del socialismo y afirmó que "jugando al medio le votaron todas las leyes a Macri".

El exministro de Economía, Áxel Kicillof, estuvo nuevamente en la provincia. Esta vez, al igual que la anterior, vino a dar el apoyo a los candidatos de Unidad Ciudadana para las elecciones de octubre, y participó el viernes por la tarde de un acto realizado en la Plaza del Soldado, junto a Agustín Rossi, y otros candidatos del espacio.

En diálogo con UNO Santa Fe afirmó que dos tercios de los argentinos no apoyaron al gobierno en las últimas elecciones, y que en ese contexto, en estos comicios es necesario "demostrar y persuadir", ya que no se va a elegir presidente, ni gobernador, sino legisladores que representen al pueblo.

"Lo que estamos haciendo es poner en el Congreso, representantes que en muchos casos son directamente representantes de sectores como la ciencia o el sindicalismo. Son garantía de que vamos a ayudar al gobierno de Macri a que cambie el rumbo, para favorecer a las mayorías y no a sectores minúsculos", resaltó.


Kicillof llegó a Santa Fe a brindar apoyo a los candidatos del Frente Justicialista


El diputado nacional analizó además el Presupuesto 2018, que presentó en la Cámara Baja el titular del Palacio de Hacienda, Nicolás Dujovne esta semana, con quien tuvo un fuerte contrapunto, y sostuvo lo que se plantea el gobierno para el año próximo es un aumento en las tarifas de gas, luz, y en el transporte, además de ajustes distintos ministerios.


—¿Cómo analiza la performance electoral en la provincia en la que, aunque por poca diferencia, terminó ganando el justicialismo y dando vuelta una elección que en las primeras horas de la noche daba como ganador a Cambiemos?


—Son dos factores, el primero que fue una extraordinaria elección de nuestro movimiento, y estuvo en línea también con lo que pasó en gran parte del país. Fue una elección que, cuando se mira en perspectiva el primer año y pico de la presidencia de Macri, parecía imposible. En segundo lugar, la manipulación mediática y del escritunio que se hizo esa misma noche, tiene que ver el gobierno quiere presentar que hizo una excelente elección a nivel nacional. Si uno lee el resultado de las elecciones, la verdad es que lo último que diría es que hubo un apoyo muy marcado al gobierno nacional. Perdió en 14 de las 24 provincias y particularmente, en Santa Fe y Buenos Aires. No hizo una elección desastrosa, pero no tuvo posibilidad de plasmar el oficialismo la aparente aprobación que había tenido los primeros seis o siete meses de gobierno, donde las encuestas le daban 60%, y hasta el 70% de apoyo. Bueno, esto no se dio en ningún lado y la verdad que fue una elección difícil para el oficialismo, y nosotros como oposición claramente quedamos instalados en muchos distritos y a nivel nacional como la principal fuerza.


—¿Las Paso son referencia de lo que va a pasar en las urnas en octubre?


—Por lo primero, yo creo que estamos acostumbrados a que las encuestas se equivoquen por mucho. Hay ejemplos nacionales, y me animo a decir internacionales, como el caso Trump, el Brexit. En 2015 la mayor parte de las encuestas le daban ganador a Scioli en primera vuelta e incluso en el balotaje y no se dio. O sea que las encuestas no son muy confiables. Hay quienes dicen que las Paso son obviamente mucho más confiables que una encuesta telefónica, o que un formulario en una muestra. O sea que me parece que es un gran elemento, pero históricamente no hay una regularidad. Ha habido casos de crecimiento importante entre las Paso y las generales, y casos de mucha estabilidad. Creo que depende de las circunstancias, y que de todas maneras, es una guía interesante para conocer la correlación de fuerza. Hay gente que tiene un voto muy firme y que lo va a respetar, otra que decide a último momento o tiene dudas. Algunos dicen que las últimas 24 horas son decisivas, pero hay que ver si el que votó algo después revierte el voto, aún cuando era un indeciso antes.


—¿Piensa se va a repetir el comportamiento de los votantes de la interna justicialista? La pregunta va en función de las diferencias marcadas, más allá de que ahora están haciendo campaña juntos, que hay entre Rossi y Rodenas.


—Con respecto a la interna, sé que había mucha duda sobre si concluídas las Paso se iba a dar en la práctica la unidad, y lo que observamos es que se ha dado muy fuerte. Estamos todos los sectores que participaron de las Paso unidos, porque me parece que la situación lo amerita. Más allá de que es lógico, es normal dentro del peronismo en general y dentro del Frente Para la Victoria. Nosotros somos un movimiento que admite diversidad de opiniones, y fuertes controversias internas, pero me parece que ahora hay una, por llamarlo así, tarea, una misión que está superando todo chispazo que pueda existir entre nosotros. Que es que hemos sido testigos en los casi dos años del gobierno de Macri, algo de bastante gravedad para mí, de que no cumplió ni remotamente sus promesas electorales. Ganó una elección con el 51% diciendo que podíamos vivir mejor, que se iban a conservar todos los derechos, que iba a aportar por la industria, que iba a favorecer al interior y a los pequeños productores agropecuarios, y todo eso quedó en la puerta de la Casa Rosada, quedó en la nada. La verdad es que eran spots publicitarios. Que le iba a ir mejor a los jubilados, que iba a sostener el Fútbol Para Todos, nada de eso se cumplió. Entonces, por el contrario lo que vemos, más allá de la comunicación y una mayoritaria prensa oficialista, es que está llevando adelante un programa que no es ni bueno, ni nuevo, ni menos todavía para todos. Es un programa de un gobierno clásicamente neoliberal, que tiene como resultado la desindustrialización, el ajuste, la retirada del Estado, la centralización y un fuerte endeudamiento. Eso que intuíamos, marcábamos y pronosticábamos, en la realidad se está viendo. Ellos dicen, como único atenuante, que lo hacen gradualmente. Pero, como dice la canción, rápido, o despacito, es lo mismo. Finalmente, la orientación de la política económica es de fuerte desindustrialización, y lo vemos acá en la zona donde se han cerrado empresas y comercios, y la gente empezó a tener miedo de quedarse sin trabajo. Así que bueno, en esta situación creo que tenemos que juntarnos todos, más todavía en una elección en la que no se decide ni siquiera el gobernador. Entonces, creo que es un momento para la unidad. Siempre lo es, pero en el Congreso hay que tener diputados y senadores que marquen esto, que son no una oposición, sino antes que nada la voluntad de la mayoría de los argentinos. Me gusta decir que es el 66% por lo menos que no votó a Macri. Porque acá tenemos el problema de esas expresiones que apuntaban por decirlo así al medio, que no son macristas, ni kirchneristas, ni liberales, ni neoliberales, ni peronistas, pero jugando al medio han terminado votando todas las leyes a Macri. Hablo del socialismo. Entonces, en las leyes en las que había que oponerse, los diputados, senadores, gobernadores, partidos provinciales y nacionales, tendrán que explicar qué hicieron. Porqué votaron más endeudamiento, o bajar la plata a los jubilados. Son leyes muy malas, porqué votaron el blanqueo que permitió que se lavara plata del hermano del presidente. Pero bueno, son cosas que nadie puede defender, y las votaron. Entonces, ahí tenemos un problema que se resuelve poniendo no solo gente de fuertes convicciones. Agustín (Rossi), con todos los compañeros acá en Santa Fe, Cleri, Seminara, y muchos representantes provinciales han mantenido sus convicciones.

—Habló de cierre de fábricas y actividades que no levantan, pero paralelamente el gobierno publica indicadores de recuperación de la economía y del consumo. Parece que hay dos países distintos. ¿Qué análisis hace de eso?

—Hoy en un matutino de gran circulación, titulan que crece la industria y la economía, pero que todavía no recupera los niveles de 2015. Esos son los datos del Indec, y hay dos factores. Uno, que hubo una caída enorme en 2016, y no hay ningún indicador, ninguno, que esté en los niveles que tuvimos hace dos años, y que el gobierno actual decía que eran pésimos. O sea que en 2015, los datos del Indec también revisados por el gobierno de Macri, dieron un crecimiento de 2,3%. Venía creciendo la economía y desacelerando la inflación. Después tuvimos un 2016 espantoso, con la inflación en 42% y la economía que cayó 2,3%, y ahora está empezando a recuperarse. Pero, primero la recuperación todavía es un rebote que no alcanza los niveles que teníamos en 2015 y después es muy despareja, y expresa un cambio de modelo económico. Todos lo sabemos, a la gente le cuesta mucho más llegar a fin de mes, hay más desempleo, y lo dicen las cifras del Indec. Y digo simplemente, si subió el desempleo medido, las changas cayeron, hay más desempleo informal, los indicadores de informalidad crecieron, y los indicadores de pobreza más allá de las discusiones del volumen que había, todos dan que creció con respecto a 2015. Es decir, la economía está peor, seguro. Pero además está discriminando mucho, porque este es un modelo indudablemente que favorece a algunos sectores en detrimento de otro. ¿Por qué a la industria no le va bien y tenemos estos casos de cierre semanal de fábricas en todo el país? Porque los sectores vinculados al mercado interno, no solo no han recuperado lo de 2015, sino que siguen en caída. Otro dato muy importante, es que ayer cayó de nuevo el consumo en supermercados y shoppings, que no creció nunca en los 21 meses de Macri. Esto quiere decir que la gente está comprando menos morfi, pilchas y todo. Y esto no hace falta que lo mida el Indec, lo vemos todos. ¿Y qué dice el gobierno? Qué era una fantasía pensar que una persona con un sueldo medio, podía comprar un celular, irse de vacaciones, aspirar a tener un plasma. O sea es un modelo de menos consumo popular, no apunta y no lo apuntala. Por eso los tarifazos que dieron, la inflación, la intención de que no haya paritarias muy altas. Es decir, está reprimiendo el salario, y esto ha generado caída de la industria y mercado internista.


—¿Qué pasa con las importaciones?


—Rosario y Santa Fe conocen muy bien que la apertura de las importaciones ha sido muy dura para algunos sectores, y eso no tiene que ver con la herencia. ¿Qué tenemos que ver con que entraran millones de pares de zapatos? No hay nada que los llevara ahí. Solamente que es un modelo económico distinto. Es un modelo en el que a ciertos sectores les va bien, que todavía no alcanzaron los niveles anteriores, pero les va bien, pero que a otros grandes sectores que son las mayorías populares, y el sector productivo, no les va a ir bien. Él (Macri) no anunció esto, él dijo "todo lo que tenés lo vas a conservar", y no se puede conservar ni el empleo. Ni hablar del Fútbol Para Todos, no puede, porque su modelo genera más desocupación. Entonces, esto es un poco la ambigüedad de las cifras, que crecen pero todavía debajo de 2015, y además lo que crece es una parte, lo otro se estanca y defenece. Por eso cuando cierra una industria es muy difícil abrirla. Y Macri no es que manda dos o tres ministros para sostenerla, la deja caer. Porque es un modelo que ha dejado importar marroquinería, textil, juguetes, y hoy hay hasta naranjas y dulce de leche importado. Es un modelo de apertura al mundo, con una salvedad, el mundo se está cerrando. La principal potencia es lo más proteccionista que tenemos en el concierto mundial. O sea que además vamos a contramano de la historia. Todos están defendiendo su mercado, su consumo, su empleo y su industria y Macri lo está entregando.


—En la semana tuvo un fuerte cruce con el ministro de Economía, Nicolás Dujovne por el Presupuesto 2018, ¿Cómo fue?


La verdad que no fue un cruce, y si querés ponerle un cruce yo perdí. Me mató, me ganó. ¿Por qué? Porque yo simplemente le hice diez preguntas, y él contestó con dos chicanas. Y no eran preguntas solo mías porque las hicieron otros bloques, pero a mí me contestó con chicanas porque traía un papelito de Durán Barba que decía que me tenía que decir dos frases, una era "estamos arreglando lo que ustedes dejaron", y "ahora dejamos de mentir". Son dos frases que inclusive, me interrumpió para decirlas, porque se ve que no está tan bien guionado o "coucheado" como otros que por lo menos esperan que uno termine de hablar. Me interrumpió, no lo hizo con nadie más, a los dos segundos me las dijo, porque se ve que le dieron esa instrucción, pero no contestó las preguntas. Y las preguntas eran las siguientes: ¿Cuánto va a subir la tarifa de gas? ¿Cuánto va a subir la tarifa de la luz? Porque él para estimar el presupuesto, tiene que estimar cuanta plata va a poner el Estado. Es decir, cuánto va a quedar de subsidios, y cuánto va a subir la recaudación por las tarifas. Él lo sabe, pero no lo dijo, y no me lo dijo a mí, y no se lo dijo al bloque del Frente Renovador, y no se lo dijo a nadie porque lo están ocultando y porque no quieren discutir el presupuesto antes de las elecciones. Es un presupuesto de ajuste. Le pregunté también si era verdad que íbamos a pagar 18.000 millones de dólares de intereses de deuda. Eso junta el presupuesto de tres ministerios, una cifra que era de la mitad cuando nos fuimos nosotros, o sea duplicaron los intereses de la deuda. Otra que le hice fue si era verdad que van a seguir achicando los investigadores del Conicet. Porque el presupuesto tiene un número, y ese número es un ajuste en Ciencia y Tecnología, pero no quiso responder en qué puntos iba a hacer el ajuste, y lo sabe. No lo responden porque estamos en campaña, entonces tienen este dilema.


—¿Qué análisis hace de los números que plantea el gobierno?


—Si uno lee, no entre líneas, sino los informes que realizan los bancos extranjeros que les prestan plata, le dicen, Sr. Macri: "Haga el ajuste". Brutal, porque sino no le prestamos más. Antes de ayer hubo un alto funcionario de un banco internacional que dijo que si Macri no hace el ajuste, los mercados se lo van a cobrar. Lo que le está diciendo es que si no ajusta, no le prestan. No es como nosotros que pagábamos con reservas, y dejamos 25 mil millones. Ellos tomaron 100.000 millones y se fue casi todo en fuga de capitales, pero bueno un pedacito lo pusieron de reserva. Pero ahora, se la gastan. Hay un problema de la artificialidad de este modelo, y de los riesgos, que no lo digo yo. Prefiero ser prudente porque fui ministro, porque me atacan mucho, y porque me parece que yo no tengo que ser alarmista, y decirle a la gente que se le viene el mundo abajo, porque también eso hace que si me creen la economía funcione peor. Quiero ser muy serio con esto, desde Lavagna del Frente Renovador, hasta Melconian, ex funcionario del gobierno, dicen "ojo que se puede ir todo al demonio". También lo dijo Espert el otro día. ¿Y que le piden? En el presupuesto, a los bancos tienen que mostrarles el ajuste, pero tienen que disimularlo. Eso quiere decir que si ahora no hay medicamentos en el Pami, va a haber menos, que no hay dinero para las laptops, que no quieren gastar en Fútbol Para Todos. Es un centésimo de lo que gastan en intereses de Lebacs, pero no importa. Para la gente no, para los bancos si. Si dijeran todo eso yo creo que no los votarían. Entonces, es algo así como que el presupuesto fue tirar la piedra y esconder la mano. Pero, el presupuesto ya lo muestra, por eso les dije que lo que leo es que se viene un ajuste, un tarifazo de 50% más. Ustedes acá en Santa Fe tuvieron 1000% de luz el primer año, 50% más el segundo, y el que pagaba 100 pesos, pasó a pagar 1.000, después aumentó 50%, y pagó 1500, y si aumenta 50% más, va a pagar de luz 2.250 pesos, cuando hace dos años pagaba 100 pesos. Es un cálculo directo de lo que pasó. Es un aumento de una luca o dos lucas, y el salario no va a subir eso. Vas a tener que sacarlo de otros consumos.


—Paralelamente, con la reducción de subsidios a los servicios y al transporte el presupuesto propone un aumento para asignaciones sociales ¿Es este el maquillaje de números al que se refirió en la semana?


—Y más o menos, porque ellos están muy orgullosos de decir que aumenta el gasto social, con respecto a la inflación que ellos pronostican que es de 15%. O sea que el presupuesto, que lo van a respetar a rajatabla, porque es un compromiso con los acreedores también, dice que van a aumentar el social un poco más que la inflación que se espera. Pero, como este año, en el presupuesto ya se estimaba una inflación de entre 12% y 17%, y la inflación dicen todos va a ser de entre 23% a 25%, no lo aumentaron en un 25%. Entonces, el año que viene ellos están estimando un incremento por encima de la inflación con la que no cumplieron. Además todos los analistas, si les preguntas, te dicen que no van a hacer tanto ajuste porque van a tener un crecimiento de 3,5%, y la verdad es que este año decían iban a tener un crecimiento de 3,5%, y hoy todas las estimaciones dicen que va a ser de 2,5%. Es decir, que la recaudación va a ser mucho más baja, y yo creo que el gasto lo van a ajustar, recauden o no, haya inflación o no. Entonces, puede ser que en términos reales, como pasó este año, el ajuste sea mucho más duro.


—¿Se podrá aprobar el Presupuesto antes de las elecciones?


—Yo creo que no, incluso están diciendo que no lo van a traer al Congreso. El jefe de bloque de ellos dijo que no era tan raro que una elección no se llegara a presentar el presupuesto al Congreso, y dijo que eso había pasado en 2006 y 2008. Sería la primera vez que no habría un presupuesto, porque lo esconden y no quieren discutirlo en el marco de una elección. Yo creo que su plan es, hablar lo menos posible del presupuesto, y discutirlo lo menos posible. Por eso yo creo que fuera de las chicanas del ministro, no dejaron trascender demasiado. En el medio le sacan 20.000 millones de pesos al Banco Nación, y es algo que yo no podría discutir porque ellos me criticaban eso, pero es un 25% del patrimonio, o sea que están vaciando el Banco Nación. Este es un gobierno de vocación privatizadora, no les gusta lo público. Son toda gente que viene del sector privado, que siempre se ha quejado del Estado. La verdad es que es un presupuesto espantoso.


—El hecho de que el crecimiento de la actividad económica esté impulsado fundamentalmente por la obra pública, ¿asegura un crecimiento a largo plazo? ¿Qué tiene a favor y qué en contra?


El presupuesto marca un ajuste bastante grande de la obra pública y de las transferencias a provincias, o sea que yo lo que creo es están marchando en el camino del ajuste, y lo que respondió o balbuceó el ministro es que en 2018 no va a haber tanta obra pública, sino convenios público privados, donde la plata la van a poner financistas. Con esto vienen mintiendo todo el año con la lluvia de inversiones. No llegan porque además es raro que los privados inviertan en obra pública, excepto que sea un negociado. Te pueden dar una autopista, pero vaya a saber cuánto te van a cobrar después el peaje. Nunca son buenas noticias. La obra pública es algo que hasta el manual más básico de economía dice que debe hacerlas el Estado, porque son obras de interés general de no mucho retorno de inversión. Entonces, yo veo difícil que el sector privado vaya suplir y complementar el retiro que está marcado en el presupuesto. Lo que pasa es que dicen que va a haber mucho convenio público-privado que es una modalidad espantosa privatizar la infraestructura, porque se la das al privado de movida, la hace y después cobra lo que quiere. Es un esquema que para mi es malo, pero además no funcionó.