Educación
Martes 19 de Diciembre de 2017

"Es necesario crear estrategias para atraer a los adolescentes a la escuela"

El oficial de Unicef Brasil, Mario Volpi, calificó como "una práctica inspiradora" la política del Plan Vuelvo a Estudiar, de ir a buscar a los adolescentes que dejaron de estudiar a sus casas. Y considera que la escuela no debe hacer más un "discurso teórico", sino que "ellos necesitan entender una relación práctica con su vida".

El licenciado en Filosofía y magíster en Política Social, Mario Volpi, fue invitado por el Ministerio de Educación de Santa Fe a la consulta por la futura ley en su calidad de coordinador del Programa Adolescencia y Ciudadanía de Unicef Brasil. Participó del primer encuentro de "Diálogos por la educación", junto a la ministra Claudia Balagué, que se desarrolló en el Teatro Lasserre, de la ciudad de Rafaela.
Sus aportes durante el proceso de debate por la ley son fundamentales para entender la etapa de la adolescencia y cómo la escuela debe considerar estas características para garantizar un trayecto exitoso.


—¿Cuál es su opinión sobre cómo está la escuela hoy, principalmente la secundaria?
—Realizamos una serie de estudios e investigaciones y concluimos que para consolidar los logros educativos que obtuvimos en los primeros 10 años de vida, es necesario tener una nueva inversión en la segunda década de la vida: la adolescencia. Así como la infancia, la adolescencia es una fase decisiva, en la cual se desarrollan procesos que solo ocurren en ese tiempo, y si no pasa ahí, después vamos a tener un adulto con muchas dificultades para relacionarse con los otros, para realizar sus sueños o desarrollarse profesionalmente.
Los adolescentes tienen el derecho de ser adolescentes y de vivir intensamente. Pasamos mucho tiempo diciendo que la adolescencia es un tiempo de conflictos, de tensiones; tenemos una visión distorsionada de esa etapa. Digo esto para dar cuenta de que la educación no es un proceso mágico, y que si la hacemos en un determinado tiempo de la vida, cumple su tarea y ya está. La educación es algo que está presente en nuestra vida y que tiene un objetivo central: garantizar a los niños, a los adolescentes, a los adultos el derecho de aprender. Por eso, me gusta la idea que plantean ustedes aquí en Santa Fe de que la escuela debe ser una "institución social", porque esta idea del conocimiento como una cosa técnica que se transmite de generación en generación ya no es más suficiente. El conocimiento es algo que nosotros aprendemos tanto en la escuela como en otros ambientes educativos, pero el proceso de aprendizaje va a ayudarnos a organizar nuestro conocimiento históricamente acumulado. Y lo más importante: va a ayudar a producir nuevos conocimientos. La escuela, entonces, tiene que ser un espacio para garantizar el derecho de aprender y para producir nuevo conocimiento.
—El vínculo con la comunidad, la participación de los padres, la interacción con otras instituciones en el barrio, ayuda mucho a los aprendizajes de los chicos. El otro tema que nos preocupa, y creo que a toda América latina, es la escuela secundaria y los índices de repitencia y abandono. ¿Cuál es su experiencia en la inclusión de los adolescentes y cómo hacer para que permanezcan en la escuela?
—Santa Fe tiene muchos elementos inspiradores de prácticas, porque la idea de la inclusión invierte un poco la lógica de la visión tradicional del Estado, que normalmente dice "yo tengo la escuela, si quieren que vengan", por esta otra idea de inclusión que entiende que es una obligación del Estado ofrecer los servicios para la población y entonces, si el chico está fuera de la escuela, algo se debe hacer para traerlo de vuelta, porque él solo no va a llegar. No podemos hacer más un discurso teórico; los adolescentes necesitan entender una relación práctica con su vida, porque están en una fase de desarrollo en que las cosas inmediatas tienen más importancia que las cosas futuras. "¿Por qué tengo que estudiar Física?". "Porque la Física es importante para tu futuro", no va más como respuesta. Sería más bien "porque la Física está presente en la vida, todos los días". Hacer la relación con la vida real es muy importante.
Resalto, entonces, esta idea que ustedes crearon de tener este proceso de diálogo entre pares, entre jóvenes, de incluir elementos de culturas y lenguajes juveniles, de la música, esta cosa más dinámica, este contenido que permite hacer relaciones inmediatas con la vida. Nos quedamos muy vinculados a la idea de que nosotros vamos a hacer la inversión en la primera década de la vida, y que después las cosas van a acontecer automáticamente, y nos olvidamos de los adolescentes. Entonces, los adolescentes llegan a los 15 ó 16 años, no ven más sentido en la escuela y se van. ¿Qué es lo importante aquí en este proceso de inclusión? Es entender qué está pasando en la vida de estos adolescentes.

Tres dimensiones

Según las investigaciones de Volpi en la oficina de Brasil de Unicef, "la participación mostró tener un impacto positivo en la capacidad de los adolescentes de crear recursos para superar los desafíos de esta etapa de la vida". Y sostiene que la escuela debe conocer y considerar las tres dimensiones de la adolescencia. "Si no trabajamos estas dimensiones, no vamos a producir la inclusión escolar de estos adolescentes", aduce en otra parte de la charla.
"La primera dimensión es la interacción: la adolescencia es una fase privilegiada de interacción, los adolescentes salen del círculo de su familia y producen nuevas relaciones. Cuando eran chiquitos, mis hijos eran amigos de los hijos de mis amigos, de los de la escuela y los vecinos. Pero en la adolescencia esto cambia: mis hijos ahora tienen amigos que yo nunca vi en la vida, tipos extraños que llegan a casa, con tatuajes, con pelos largos, con un piercing, yo no sé quiénes son sus padres, no sé si estudian; y esto para una familia muy conservadora es un problema, pero para una familia que está abierta al mundo es fantástico, porque es una ampliación del repertorio de relaciones sociales del cual se puede aprender muchísimo. Esta es una característica de la adolescencia que es muy importante para la escuela: saber que los adolescentes son relacionales, que quieren conocer a otras personas, que quieren producir proximidades afectivas con las otras personas. Entonces, este tema de la integración, los maestros, los directivos, lo tienen que tener muy claro, porque si la escuela no puede producir procesos interactivos, el adolescente va a buscar otro espacio, no va a quedarse en la escuela".
"El segundo elemento importante es la autonomía. Y aquí voy a preguntarles a los docentes: ¿Qué decisiones los adolescentes toman en sus escuelas? Esta es una pregunta importante, porque la adolescencia es un momento de autonomía, de crear sus reglas, de comenzar a tomar decisiones, de asumir responsabilidades progresivas. Si él no produce autonomía en la escuela que es un espacio seguro, de diálogo, donde una decisión equivocada puede ser contestada por el maestro, por el director, va a tomar decisiones fuera de la escuela, en espacios que se lo permitan. Hay que saber que es un momento específico de la vida donde se descubre cómo se pueden tomar decisiones con autonomía".
"La tercera dimensión para la adolescencia es la identidad, ya que es el momento en que los adolescentes empiezan a aparecer para el mundo como quieren ser. Siempre comparando con los hijos pequeños, los padres les ponen la ropa que les quieren poner, les cortan el pelo como quieren; pero en la adolescencia ya empieza la producción de la identidad: soy un tipo A, B o C, quiero tener un pelo largo todo desarmado o muy ordenadito. Eso se percibe todos los días en la escuela, cada uno tiene su estilo y esto es muy importante, porque se trata de la producción de una identidad".

Otra visión
"Si hubiéramos hecho aquí una lista de palabras con lo que es la adolescencia, no tengo dudas de que aparecerían las palabras: crisis, conflicto, tensión, rebeldía. Esta visión de adolescencia como problema es muy de la década del 70, de cuando los psicopedagogos norteamericanos crearon este tipo de pensamiento y nosotros seguimos pensando así cuando los estudios de antropología, de las ciencias sociales, ya ampliaron el concepto de la adolescencia. El adolescente no está en crisis, está viviendo su vida, está aprendiendo, se está desarrollando. Y las escuelas que tratan a los adolescentes desde esta visión son muy exitosas. Tenemos que hacer un trabajo para cambiar la visión, para que cuando llegan los estudiantes que están volviendo a la escuela, no creer que están llegando los problemas a la escuela. Hay que pensar que está llegando el potencial de solución porque la escuela se torna más creativa, más productora de conocimiento y no solamente reproductora del mismo".