Educación
Martes 19 de Diciembre de 2017

"Santa Fe tiene la oportunidad histórica de pensar su ley con una visión de justicia social y educativa"

Axel Rivas, del Cippec, asesora a la provincia en el proceso de consulta. El especialista considera que una ley de educación debe ser pluralista, con consensos y pensada a largo plazo.

Axel Rivas, máster en Ciencias Sociales y Educación, y al frente del área de Educación del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), es uno de los especialistas que acompañaron al gobierno de la provincia en el proceso de construcción de una ley de educación.

Rivas participó como disertante en los paneles de especialistas que expusieron sobre la construcción de la ley, además de mantener reuniones con los legisladores de la comisión bicameral y los equipos de gestión del Ministerio de Educación. "La idea de nuestra participación como Cippec es aportar conocimiento comparado de otros países y otras provincias, y elementos que les sirvan a la discusión por la ley", indicó.

—¿Cómo valora el proceso participativo de la construcción de la Ley de Educación en Santa Fe?
—Santa Fe tiene la oportunidad histórica de pensar una ley que recoja una visión de justicia social y educativa. Una ley de educación que sea democrática, participativa, que recoja los consensos y los disensos que hay en la sociedad santafesina, y que también pueda pensarse como una ley de nueva generación, que no sea simplemente un articulado burocrático, sino una propuesta transformadora para el sistema educativo, y que se convierta en un desafío que "viene de" y "vuelve" hacia la comunidad. El conjunto de esas cuatro dimensiones –justicia, articulación, participación e innovación– da como resultado la calidad educativa, un sistema que enseña más y mejor a sus alumnos.
—¿Cómo considera que debería ser el proyecto de ley?
—No tiene que ser el proyecto de un legislador aislado, ni de un lugar político, sino que tiene que ser pluralista, con consensos, con una visión educativa de lo que pasa en el territorio, de lo que se necesita, y construir desde ahí una visión de largo plazo. Una ley va a abarcar a toda la provincia durante mucho tiempo, y tiene que considerar todas las necesidades y posibilidades que abre la situación educativa actual. Entonces, es muy importante cómo se ha logrado en Santa Fe el proceso de discusión, que ha sido muy participativo, con consultas a las escuelas –que es lo más importante–, para que sean parte de un proyecto que los va a involucrar durante muchos años.
—¿Qué nos puede decir de la diversidad de actores involucrados en el debate?
—Creo que fue muy importante escuchar la diversidad territorial porque Santa Fe es una provincia grande, con necesidades y diversidades locales. Por otro lado, también atender a los colectivos de docentes, de padres, alumnos, las asociaciones vinculadas con los sectores políticos y los sindicatos. Esas voces tienen que ser parte del diálogo educativo, porque no se puede construir una ley desde un lugar único ni imponer una voz cuando los que hacen la educación son muchos actores.

La escuela hoy

—¿Qué diagnóstico hace de la educación en el país y, en particular, en la provincia de Santa Fe?
—La educación, en general, es un tema muy amplio. Tratando de salir un poco del corto plazo y de los escenarios de conflictividad, la educación tiene muchos desafíos, pero no está en una crisis como muchas veces se la ha caracterizado. Me parece que los diagnósticos catastrofistas no son ni reales ni buenos para la educación, porque también tenemos que valorar todo lo que hacen los docentes cada día. Si bien es cierto que hay muchas dificultades y una necesidad de repensar las prácticas en todos los países, y en Argentina en particular, creo que necesitamos aprovechar más las fuerzas que tienen las propias escuelas. Hay que tratar de darles más visibilidad a aquellos que están trabajando y haciendo diferencias en sus proyectos, en su visión más innovadora, en su energía, en sus entusiasmos. Tratar de propiciar corrientes de prácticas "de abajo hacia arriba", que valoren más el saber de las escuelas, pero que también repiensen el proyecto institucional de la educación.
Santa Fe es una provincia que tiene muchas fuerzas dentro de su sistema educativo, que tiene una gestión de varios años y una visión muy clara y muy democrática de la educación pública como derecho, y que logró muchos proyectos concretos para materializar esa visión. Es una provincia con la cual siempre tenemos una relación de cercanía porque aprendemos mucho de lo que están haciendo.
—¿Qué rol debe cumplir el Estado para lograr una justicia educativa?
—El Estado debe tener un rol muy importante, no solamente en garantizar una oferta educativa de calidad, sino también en replantear la idea del sistema educativo tradicional. Hoy es más necesario que nunca hacerlo; y, si no lo hace el Estado, lo harán las empresas privadas y las de tecnología.
Entonces es muy importante pensar qué es lo que realmente queremos que los alumnos aprendan, para vivir el futuro de una manera protagonista, con una visión de ciudadanía y de cómo construir nueva riqueza para el futuro en una sociedad cambiante, en una sociedad del conocimiento. Eso hace que el Estado no solamente tenga que proveer buenos servicios educativos y mejorar la educación, sino que tiene que saber transformarla. Y esto implica repensar el rol de la tecnología en la educación, repensar el rol de las pedagogías en la enseñanza, de cómo construir proyectos que realmente vinculen a los alumnos con el conocimiento, que sean apasionantes, transformadores en sus vidas, y sobre todo, en la escuela secundaria.
Todo esto va a implicar un Estado más activo, creativo y también potente, para poder transformar realidades que, de lo contrario, van a quedar totalmente subsumidas a su destino social y a la desigualdad.

El rol docente

—En este repensar roles, los docentes ¿tienen que cambiar? ¿Qué papel juegan los alumnos en este nuevo marco?
—Sí, hay un desafío para la docencia que es repensar su formación y su práctica. No construir una idea de inercia de que la enseñanza siempre fue así y que así funciona, sino tratar de convivir con las dudas, con la incertidumbre y con las preguntas pedagógicas como parte del ejercicio profesional. Es muy importante el diálogo pedagógico entre colegas, el diálogo institucional, en la construcción de un proyecto de mejora, en la visión compartida de qué funciona y qué no.
Necesitamos muchos diálogos pedagógicos y menos juicios de valor sobre nuestros alumnos: "son capaces", "son incapaces", "no les da", "no quieren", "sus familias tienen este problema", "no hacen". Es decir, necesitamos menos juicios de valor, menos búsquedas constantes de culpas y faltas, y más prácticas propositivas: "con este alumno me funcionó esto", "¿por qué no probás con esta actividad?", "¿por qué no hacemos algo juntos?".