Santa Fe

"El mundo está viejo ya y lo hemos desgastado mucho"

Walter Cotte, director regional de la Cruz Roja, rechaza las posturas escépticas y ubica a ese fenómeno y la inequidad social como causas principales de los desastres en los cuales debe intervenir esa organización humanitaria.

Sábado 25 de Marzo de 2017

La sucesión de catástrofes generadas por la naturaleza o por el hombre en el caso de las guerras, que ponen en riesgo la vida de cientos de miles de personas en todo el planeta, requiere de una asistencia que en muchos casos ni siquiera las estructuras de los países más desarrollados pueden cubrir en su totalidad. Eso obliga a la intervención de organizaciones especializadas en trabajar sobre los desastres. Y allí es donde la Cruz Roja (o la Media Luna Roja, dependiendo del lugar del planeta donde se la requiera) encarna un rol determinante.

Con 12 millones de voluntarios en todo el planeta preparados para intervenir donde sea necesario, la Cruz Roja, cuyo presupuesto se asienta en donaciones, es desde hace 150 años el símbolo global de asistencia humanitaria.

Hace algunas semanas en Montreal, Canadá, se realizó la V Plataforma para las Américas sobre Riesgo de Desastres, auspiciada por el gobierno local y la ONU. En ese encuentro estuvo el colombiano Walter Cotte, quien es director para las Américas de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja. UNO Santa Fe tuvo un mano a mano con él, en el Palais de Congrés, donde se realizó el evento y abordó con él algunos temas claves en la agenda de la intervención humanitaria.

—En los Estados Unidos hay una administración en este momento que es escéptica en relación al cambio climático. ¿Qué impacto puede tener eso en todo el esfuerzo que se está haciendo en el mundo en torno a la reducción de riesgo de desastres?

—Con el cambio climático pasa como cuando vas al médico y tú no sabes que tienes una enfermedad e incluso la niegas. Pero vas al médico, te hace un escaneo total y aparece todo lo que tienes, por ejemplo, una disfuncionalidad total de tu cuerpo. Sobre todo cuando estás viejo. El mundo está viejo ya y lo hemos desgastado mucho, hemos consumido mucho de sus recursos y hemos generado un desbalance químico y físico en la atmósfera que está causando aumentos de temperatura que se llaman cambio climático. Esto es innegable, está comprobado, hay desglaciación, los glaciares están derritiéndose, han aumentado los niveles del mar en frente de las zonas costeras.

"Los vectores de los mosquitos están subiendo de altura y afectan a más gente; el mosquito que antes volaba bajo está subiendo porque en las zonas altas hay más temperatura alta. Eso genera cambios radicales en la epidemiología. El cambio climático es un hecho cierto, la gente lo puede negar, políticamente lo puede negar. Lo cierto es que ahí está, esta causando fenómenos gruesos de afectación y de daño, pero tenemos que hacer un cambio radical en cuanto a lo que vemos de soluciones", se explayó.

—¿Y cuáles son esas soluciones?

—El cambio climático tiene tres soluciones genéricas, la primera es sensibilizar y hacer mayor concientización en las comunidades. La segunda es que tenemos que hacer un gran trabajo en adaptación, tenemos que adaptar a las comunidades en la parte agrícola y en la parte del agua. Alimentos y agua son aspectos muy críticos en el cambio climático. El tercer elemento es la reducción de los efectos negativos en el cambio climático, o sea ayudar a que seamos capaces de integrar a la agenda de resiliencia, a la agenda de reducción de riesgos, todos los temas relativos al cambio climático. Y en eso hemos fallado muchísimo independientemente de lo que diga cualquier gobierno. No quiero referirme a ningún gobierno en particular, pero aquí hay una obligación de entender y proteger a las comunidades expuestas a gran afectación causada por el cambio climático y variabilidades locales. Por eso tenemos que hacer una tarea muy grande juntos.

—¿Cómo juega Cruz Roja en ser resiliente y trabajar en la prevención del riesgo de desastres. ¿Cuál es la acción concreta ?

—Nuestro papel consiste en crear una perspectiva programática de largo plazo que incluye salud, medios de subsistencia, manejo de refugios temporales y vivienda segura, manejamos agua y saneamiento. Tenemos una cantidad de ofertas de servicio que se adapta a cada lugar, entonces hacemos que esa oferta de servicios llegue a la comunidad. El eje programático es un eje que hace una labor hecha a la medida, un programa hecho a la medida y de acuerdo al contexto hacemos una tarea de apoyo a la comunidad. Por otro lado está fortalecer la respuesta local de corto, mediano y largo plazo.

"Nuestro secreto es el siguiente: tenemos voluntarios en el terreno que son líderes y acompañan el liderazgo comunitario para mejorar capacidades locales. Tenemos filiales en el terreno, es decir grupos que sirven de agente catalizador de apoyo a otros grupos y se conectan con el sistema local de protección civil, con el sistema local de salud, con el sistema local de inclusión social y hacen tareas básicas en las comunidades que deberían ser soportadas por el sector privado y otros actores, por donantes o gente que ayuda. La Cruz Roja sirve como canal para levantar buenas prácticas comunitarias", agregó.

—¿Dónde ubica en este momento las situaciones más graves que necesitan intervención de Cruz Roja en nuestro continente?

—Desde el punto de vista geográfico lo más grave que tenemos de demanda humanitaria en la región y de desarrollo está en la frontera de México (en el norte); en el triángulo norte de Centroamérica que conforman Honduras, Guatemala y Salvador; luego tenemos unas tensiones muy fuertes en fronteras entre Colombia y Venezuela. Hay algunas dificultades de solución social en la periferia brasileña, en algunas zonas de Bolivia y un problema general en las Américas de inequidad, exclusión social y violencia generalizada sobre todo hacia la mujer. Por el lado insular, en el Caribe anglófono y latino que se conforma por 16 países, las dificultades tienen que ver con tensiones generadas por el cambio climático pero también hay dificultades de inmigraciones. Haití es un sitio donde tenemos grandes problemas. Y República Dominicana por la convivencia con Haití. Dominicana tiene unas tensiones importantes causadas por la presión que hay en la misma isla con los haitianos, son dos países en una misma isla. Y desde lo temático, lo más preocupante que debemos atender es la alta incidencia del riesgo sísmico sobre todo en la zona del cinturón Circumpacífico que viene del sur de California hasta Chile, es una cadena muy fuerte de afectación e impacta a Argentina, Chile, Perú, Bolivia.

—El desarrollo social y económico hace a las comunidades menos vulnerables. ¿Qué diagnóstico hace usted hoy del desarrollo social y económico de nuestra región y de lo ocurrido en la última década?

—Creo que la región ha mejorado macroeconómicamente, pero microeconómicamente sigue siendo un desastre porque hay mucha inequidad. La inequidad es tremendamente excluyente y además la inequidad combinada con otros factores de pobreza estructural, de violencia generalizada y de corrupción genera conflictos y también aquí en algunos países se ha agregado el factor del narcotráfico. Eso hace mucho más vulnerable a las comunidades. Y los factores de delincuencia, de inseguridad aumentan. La inequidad es el principal problema y la falta de inclusión de todas las personas de manera adecuada en los procesos sociales para generar mercados locales sanos, economías sanas.

Desastres silenciosos: accidentes, diabetes y violencia doméstica

—Usted habló de los desastres más silenciosos en la región. ¿Cuáles son los de mayor impacto en nuestra zona?

—Hay uno que es muy importante que son los accidentes en carreteras. La accidentalidad vial es un desastre permanente y silencioso. La Cruz Roja tiene programas especiales que estamos empujando y desarrollando. Queremos hacer mucho en la Argentina, en Brasil, en Colombia y en México donde ponemos un énfasis muy grande ahora. Pero queremos trabajar en un programa regional. Destacamos que Cruz Roja Argentina es un gran líder en el programa de seguridad vial, en el programa de prevención, de primeros auxilios.

"Otro desastre silencioso son las enfermedades no comunicables en América. La obesidad y la desnutrición son temas críticos. Particularmente la obesidad. En América se muere más gente por diabetes y fenómenos asociados a la hipertensión que por otros motivos. Si uno tendría que decir cuáles son los grandes desastres silenciosos, esos dos estarían en el top five", continuó.

El especialista de la Cruz Roja finalizó: "Hay otras cosas: la violencia interna familiar es un desastre muy fuerte, en América la muerte de mujeres en sus casas es terrible. El desastre silencioso de mujeres excluidas que no tienen la posibilidad de estar al mismo nivel y tener las mismas garantías que los hombres es uno gravísimo".

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