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Con una máxima polarización, Brasil elige entre Lula y Bolsonaro

Después del fuerte debate del viernes a la noche, este sábado los dos siguieron recorriendo ciudades en caravanas. La polarización es máxima

Domingo 30 de Octubre de 2022

Luego del debate del viernes a la noche por televisión entre Lula da Silva y el presidente Jair Bolsonaro, ayer fue el último día de intensa campaña de ambos candidatos en las principales ciudades de Brasil. Es claro que pese a que casi todos los sondeos dan una ventaja clara a Lula, de alrededor de 4 a 5%, nada está decidido. El grueso error de las encuestadoras en estimar el resultado del primer turno del 2 de octubre sobrevuela la vigilia electoral de la que saldrá el futuro presidente de Brasil.

Batallas frenéticas en las redes sociales, “guerra santa”, con la religión llevada insistentemente al centro del debate, y declaraciones de apoyo sin precedentes de personalidades y antiguos adversarios políticos marcaron la campaña de la segunda vuelta en Brasil. En las cuatro semanas posteriores a la primera vuelta del 2 de octubre, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) y el presidente Jair Bolsonaro (PL) se vieron envueltos en un turbulento enfrentamiento, que también giró en torno a las menciones al “satanismo”, el “canibalismo” y la pedofilia. Todo esto dio lugar a la actuación del Tribunal Superior Electoral (TSE) para tratar de frenar y castigar cualquier irregularidad.

También hubo un episodio de violencia en el que el ex diputado federal Roberto Jefferson, partidario del candidato a la reelección, hizo disparos de fusil y lanzó granadas contra policías federales.

En este marco de intenso enfrentamiento, hoy hasta 156 millones de brasileños estarán habilitados para elegir al nuevo presidente entre Lula y Bolsonaro. A continuación, un breve listado de los temas más candentes que marcaron la campaña.

Declaraciones de apoyo: hubo una gran participación de artistas, atletas, políticos extranjeros e “influencers” que, en el pasado, no solían declarar el voto; antiguos adversarios políticos de Lula o Bolsonaro también se expresaron como los ex candidatos Ciro Gomes (PDT), Simone Tebet (MDB) (ambos a favor de Lula=) y Sergio Moro (Uniao Brasil), a favor de Bolsonaro, del que es asesor, además de senador federal electo.

Lucha contra la abstención: además de pedir el voto, ambos candidatos hicieron campaña contra la abstención en la segunda vuelta, tras el índice récord de la primera, en la que más de 30 millones de electores no votaron; ahora, más de 300 ciudades y todas las capitales del país deberían ofrecer hoy pases gratuitos en el transporte público.

“Guerra santa”: las campañas comenzaron con publicaciones que asociaban a Lula con el satanismo y a Bolsonaro con la masonería; luego hubo actos en iglesias y templos, donde hubo discusiones y peleas.

Pedofilia: un episodio que causó escándalo se conoce en Brasil por la expresión “Pintou um clima”, declaración de Bolsonaro sobre unas adolescentes venezolanas a las que se acercó durante un paseo en moto en Brasilia y generó críticas e indignación; el presidente describió: “Pintou um clima, volví: ¿Puedo entrar en tu casa? Entré. Y pregunto: ¿chicas guapas de 14, 15 años, preparándose el sábado para qué? Para ganarse la vida”. Días después, grabó un video en el que se disculpa y, junto a la primera dama, decía que las mujeres allí presentes eran trabajadoras, no prostitutas.

Acoso electoral: en octubre se dispararon las denuncias de acoso electoral en las empresas; esta práctica, que es ilegal, consiste en intentar influir en el voto de los empleados mediante amenazas, coacciones y promesas de beneficios.

Guerra sucia de noticias falsas: el conflicto en las redes sociales se agravó considerablemente en la segunda vuelta, con candidatos y partidarios intercambiando acusaciones y planteando contenidos falsos o sensacionalistas.

El TSE contra las “fake news”. Para intentar controlar la avalancha de noticias falsas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) ordenó la retirada de contenidos de ambas campañas y aceptó cientos de solicitudes de derecho de réplica; el tribunal también modificó las normas para que las cadenas de TV sean más rápidas a la hora de sacar del aire contenidos considerados falsos o distorsionados y también abrió una investigación contra una red de desinformación bolsonarista.

Detención de Roberto Jefferson: aliado de Bolsonaro, el ex diputado federal reaccionó con tiros de fusil y granadas a los policías federales que el domingo 23, cumplían una orden de detención en su contra; Jefferson hirió a dos policías. El presidente repudió la acción e intentó desvincularse del ex parlamentario. Se cree que este episodio fue decisivo en la última semana de campaña y recortó las expectativas del bolsonarismo, que venía en ascenso hasta ese domingo.

Pocos debates, muchos podcasts: a lo largo de la campaña, los dos candidatos privilegiaron las entrevistas mediante podcasts de gran audiencia, como Flow e Inteligencia Ltda. Vinculado a esto, la batalla en las redes: en una sola semana de octubre, Bolsonaro gastó 15 millones de reales en anuncios en YouTube (cuatro veces más que su adversario); por parte de Lula, el diputado federal e influencer André Janones ayudó al PT a aumentar la presencia del partido en las redes y a reaccionar en el campo de la batalla digital, que en los últimos años había sido dominado por los bolsonaristas.

Economía: al final de la campaña, surgió una propuesta, aún en estudio por el gobierno de Bolsonaro, de desvincular el ajuste del salario mínimo y de las pensiones del índice de inflación del año anterior, después de las repercusiones negativas del plan, el Ministerio de Economía informó que la corrección debería ser, como mínimo, el índice de inflación. Lula divulgó una carta en la que propuso el regreso del pla social Bolsa Família de su gobierno y habló de aumentar el rango de exención del impuesto sobre la renta.

Avisos de campaña en la radio: un día después de la tumultuosa detención de Roberto Jefferson, el ministro de Comunicaciones, Fabio Faria, mostró un informe en el que afirmaba que las emisoras de radio habían dejado de emitir al menos 154 mil avisos de la campaña de Bolsonaro; el TSE, a través del juez Alexandre de Moraes, señaló inconsistencias en el documento; los líderes de Bolsonaro mantuvieron el tema en alto en las redes y comenzaron a abogar por el aplazamiento de las elecciones, en una nueva escalada.

Finalmente, la estabilidad en las encuestas: a pesar de la intensa actualidad y de la gran discusión en las calles y en las redes, las encuestas se mantuvieron estables durante las cuatro semanas de campaña de la segunda vuelta.

Dos sondeos dan ventaja a Lula, pero otros prevén un empate

Un día antes del crucial balotaje en Brasil, Lula da Silva tenía una intención de voto del 52% contra el 48% del presidente Jair Bolsonaro, en una situación de empate técnico dentro del margen de error, informó el sondeo de este sábado del instituto Datafolha. Sin embargo, todos recuerdan la noche del 2 de octubre, cuando para sorpresa de las consultoras y encuestadoras, Bolsonaro sacó 43% de votos en lugar del exiguo 36% que le asignaban y pasó a la segunda vuelta. Y este sábado otras dos encuestas revelaron un empate técnico que deja la expectativa al rojo vivo.

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En cuanto a Datafolha, como el margen de error es de dos puntos para más o para menos, es probable una situación de empate pero según el comunicado de Datafolha “hay más probabilidades de que Lula pueda estar liderando”. El sondeo confirma la tendencia de una reducción de la distancia por parte de Bolsonaro en la segunda vuelta electoral, luego de que perdiera por 48,4% a 43,3% en la primera vuelta electoral. Bolsonaro subió un punto respecto del jueves y Lula bajó uno en esta proyección teniendo en cuenta los votos válidos, es decir, sin en blanco ni anulados. En voto totales, Lula se mantuvo en 49%, Bolsonaro subió de 44 a 45%, con 2% de indecisos y 4% de personas que respondió que anulará el voto o emitirá el voto en blanco.

La TV Globo, por su parte, divulgó pasadas las 18 la encuesta del Instituto Ipec, que otorgó 54% a 46% de Lula contra Bolsonaro. En votos totales, Ipec otorgó 50% al líder del Partido de los Trabajadores (PT) y 43% al jefe del Estado, con 5% de voto en blanco o anulado y 2% de indecisos, con un margen de error de 2 puntos para arriba o para abajo.

La mayoría de los sondeos sugieren así nuevamente que Lula es favorito. Sin embargo, Bolsonaro tuvo un resultado mejor de lo que auguraban los sondeos de opinión en la primera vuelta del 2 de octubre, y muchos analistas dicen que la elección podría decantarse para cualquiera.

Y ayer otras dos encuestas revelaron de hecho un empate técnico que deja la expectativa al rojo vivo. Según un sondeo del instituto MDA encargado por la Confederación Nacional del Transporte (CNT), Lula contaría con el 51,1% de los votos válidos, contra el 48,9% de Bolsonaro, un empate técnico por el margen de error de 2,2 puntos porcentuales. MDA fue la encuestadora más precisa en la primera vuelta.

Los datos de la encuesta de MDA/CNT dispararon lecturas opuestas en las dos campañas. En el espectro de Bolsonaro, fue recibida con ánimo, tras una semana marcada por las noticias negativas para el candidato a la reelección. En el lado del PT, los números fueron minimizados.

En el mismo sentido, una encuesta del Instituto de Investigación de Paraná coincide en el empate técnico, con el 50,4% de Lula contra el 49,6% de Bolsonaro, con un margen de error de dos puntos.

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