El analista internacional Cristian Riom advirtió sobre el riesgo de escalada regional y cuestionó el alineamiento sin matices de Argentina con Israel. “Nos ponemos en una escena que no nos corresponde”, sostuvo
Sábado 21 de Junio de 2025
La escalada bélica entre Israel e Irán reactivó las alarmas geopolíticas a nivel global. Por primera vez en décadas, Israel sufrió daños directos en su infraestructura y enfrenta una ofensiva misilística con víctimas fatales. Para entender el impacto del conflicto, sus raíces y derivaciones, el analista internacional Cristian Riom dialogó con Fabián Acosta en el programa Mañana UNO por UNO 106.3 FM advirtiendo que el escenario involucra mucho más que una disputa regional.
—Cristian, ¿qué lectura hacés del ataque directo entre Israel e Irán, un hecho inédito en la historia reciente?
—Esto demuestra que nadie está a salvo ni exento. Siempre hay que hacer todo lo posible para que las guerras no empiecen, porque siempre hay víctimas. Y más cuando se enfrentan dos potencias con gran capacidad militar. Ya se vio en Ucrania: Estados Unidos proveyó sistemas antiaéreos que no lograron frenar los ataques rusos. Con Irán sucede algo similar: tiene una gran capacidad misilística y experiencia en drones de ataque, que no causan gran daño estructural, pero sí desgastan y debilitan las defensas previas al ingreso de misiles más letales.
—¿Podríamos decir que esta guerra tiene también un frente comunicacional y simbólico?
—Absolutamente. Desde Vietnam en adelante, se sabe que la guerra también se disputa en el discurso y en los medios. Por eso, cada bando minimiza sus pérdidas. Por ejemplo, es improbable que tras recibir 100 misiles Israel reporte solo tres muertos. Y ni hablar del hackeo a la televisión iraní, que en realidad fue directamente bombardeada. Además, hay operaciones de inteligencia notables: el Mossad es uno de los servicios más eficaces del mundo. Muchos de los drones que atacaron Irán salieron desde el propio territorio iraní, infiltrados por agentes israelíes.
—¿Entonces hay una estrategia más profunda detrás del accionar israelí?
—Sí, creo que el ataque del 7 de octubre por parte de Hamás fue, quizás, el "casus belli", es decir, la excusa buscada para desatar un conflicto que modifique el statu quo de Medio Oriente. Israel no solo busca frenar el programa nuclear de Irán, sino reconfigurar toda la región. Lo vemos con la ofensiva sobre Hamás, el golpe a Hezbolá, los ataques a Siria. En Gaza, incluso, hay una limpieza étnica encubierta. Y se suma el dato de que el actual presidente sirio fue designado por la justicia de EE.UU., a pesar de su pasado como líder de Al-Qaeda.
—¿Qué rol puede jugar Donald Trump?
—Trump llegó con un discurso antiintervencionista. Planteaba que EE.UU. no debía financiar la seguridad de otros, ni en la OTAN ni en Medio Oriente. Decía que el conflicto de Ucrania lo resolvía en un día. Pero no pudo cumplir. Hoy, aliados como Tucker Carlson y legisladores del ala MAGA lo critican por ser permeable a las presiones de intervenir militarmente. El Wall Street Journal dijo que ya tomó la decisión de atacar Irán, pero aún no lo oficializó. Lo cierto es que un conflicto directo con Irán sería devastador para EE.UU.
—¿Y Putin? ¿Cómo se explica su ofrecimiento para mediar en este conflicto?
—Putin tiene una relación estrecha con Irán, que hoy integra los BRICS y le proveyó drones para su ofensiva en Ucrania. Rusia también tiene vínculos históricos con Israel, por la gran inmigración judía rusa. Pero si bien se ofrece como mediador, está mucho más alineado con Irán. Sin embargo, no creo que pueda intervenir demasiado si la escalada crece. Hay una lógica de intercambio de favores entre grandes potencias que entrelaza todos estos conflictos.
—Y desde ese tablero internacional, ¿cómo impacta el alineamiento de Argentina con Israel?
—Ese es un punto delicado. Milei rompió con la tradición diplomática argentina de mesura y neutralidad, al igual que Menem en los ‘90. Uno puede tener una postura favorable a Israel, pero la sobreactuación actual es innecesaria. Viajar a Israel justo cuando el conflicto estaba por estallar fue una imprudencia. ¿Para qué existe la SIDE, si no puede advertirle al presidente sobre ese riesgo?
—Además, en medio del ajuste, se firmó un acuerdo con Israel sobre seguridad social. ¿Qué opinás?
—Es lamentable. El convenio garantiza seguridad social a ciudadanos israelíes que vivan o quieran vivir en Argentina, cuando acá los jubilados reciben menos medicamentos, hay recortes en el PAMI y una fuerte caída en las prestaciones. No es momento para ese tipo de acuerdos. En otras épocas, con bonanza económica, Argentina fue solidaria con otros pueblos, y está bien. Pero hoy no se puede justificar. Es un gesto político costoso en todos los sentidos.
—¿Qué nos queda como reflexión en medio de este escenario tan complejo?
—Que el mundo está atravesado por múltiples conflictos entrelazados, con actores que juegan en varios tableros a la vez. Medio Oriente, Ucrania, China, EE.UU., todo está conectado. Y Argentina, en lugar de sobreactuar y tomar partido sin medir consecuencias, debería recuperar la prudencia diplomática que siempre la caracterizó.