represión en Chile

Piñera pidió "perdón" y anunció aumentos en pensiones y salarios

El Presidente chileno dio anoche otro discurso a la Nación. La violencia y la represión continuaron en Santiago por quinto día consecutivo

Miércoles 23 de Octubre de 2019

El presidente chileno Sebastián Piñera le pidió "perdón" anoche a los chilenos por no haber podido "reconocer" la magnitud de la crisis en su país y dio a conocer una batería de medidas en beneficio de los sectores más vulnerables.

"No fuimos capaces de reconocer esta situación en toda su magnitud que ha expresado la manifestación auténtica de los chilenos y les pido perdón a todos mis compatriotas", sostuvo Piñera.

Después del quinto día consecutivo de protestas y conflictos en Santiago y otras ciudades, Piñera anunció aumentos de 20 por ciento "en las pensiones básicas solidarias" y "en el aporte previsional solidario".

También "aumentos adicionales a las pensiones básicas y aportes previsionales en 2021 y 2022", además de un "ingreso mínimo garantizado de 350.000 pesos mensuales para todos los trabajadores con jornada completa".

También anunció un aumento en los impuestos a personas que ganan más de ocho millones de pesos mensuales, con lo que el gobierno de Piñera pretende recaudar unos 160 millones de dólares.

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Chile vivió ayer una quinta jornada consecutiva de caos, con largas batallas campales entre fuerzas de seguridad y manifestantes, saqueos contra comercios y multitudinarias demostraciones de protesta, que forzaron al gobierno a trabajar en la elaboración de una agenda de "cambio social" para frenar un estallido social que dejó quince muertos, cientos de heridos y más de un millar de detenidos.

El panorama de violencia y represión volvió a instalarse en zonas céntricas de Santiago y otras ciudades del interior del país, como Concepción y Valparaíso, en medio de un estado de militarización de los espacios públicos que no se veía desde la época de la dictadura de Augusto Pinochet.

Mientras las calles de la capital chilena eran dominadas por los disturbios, Piñera recibió en la sede del gobierno a líderes de los partidos políticos de la alianza gobernante y de la oposición, para analizar medidas destinadas a conformar a los manifestantes, que exigen mejoras en los servicios de salud, educación y distribución de los ingresos.

Dirigentes de los partidos Por la Democracia (PPD), Radical (PR) y Demócrata Cristiano (PDC) se reunieron esta tarde con Piñera en el palacio de La Moneda con un pliego de pedidos, que también exige respuestas sobre los 15 muertos que ya contabiliza la revuelta.

El jefe del Estado escuchó pedidos para que los militares sean retirados de las calles y se ponga fin al estado de excepción declarado en medio del estallido social.

Por segundo día consecutivo la jornada empezó con largas filas frente a los pocos supermercados abiertos para obtener productos básicos que empiezan a escasear. En un barrio de clase media, decenas de personas fueron dispersadas con bombas lacrimógenas luego de que una turba intentó saquearlo, mientras mujeres gritaban que necesitaban leche.

En otros lugares las filas se extendían custodiadas por militares. Los mercados permanecieron cerrados el fin de semana debido a los saqueos e incendios, mientras los ataques a comercios y tiendas continuaban en Santiago y el interior.

Fernando García, dueño de un comercio de barrio, dijo enojado que "ya está, bueno, que la corten (con las protestas). Quieren destruir todo. En la noche no duermo pensando que me pueden saquear".

Otros expresaron su desacuerdo por los desórdenes, que les impiden trabajar. Ana Solís, empleada de una tienda, dijo: "No puedo ir a trabajar porque no hay locomoción y la tienda está cerrada y yo trabajo por comisiones. Me asusta quedarme sin trabajo".

Muchos partidarios de las protestas están sintiendo los efectos de la crisis, como la jubilada Carmen Fuentealba, quien aseguró que "he caminado varios kilómetros para buscar leche, pero lo supermercados siguen cerrados y los almacenes (comercios de barrio) ya no tienen. Tampoco hay detergentes".

También había largas filas ante gasolineras, aunque con menor intensidad que en la víspera. Jacqueline Zúñiga, empleada de una estación de servicio, dijo que "la gente está descontrolada en todo, creen que la bencina, el petróleo, se van a terminar, lo único que hacen es cargar, llenar, llenar... todo esto ha llevado a una agresividad".

Los políticos reunidos con Piñera plantearon al mandatario un conjunto de exigencias, como mejoras en las pensiones y rebajas en los precios de los medicamentos y los servicios públicos. "El Presidente tiene ahora la palabra", dijo el titular del opositor Partido Demócrata Cristiano, Fuad Chaín.

En el Congreso los diputados aprobaron legislar una rebaja a sus millonarias dietas (que bordean los 14.000 dólares mensuales) y la disminución en el número de legisladores.

El subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, informó que en la última jornada se registraron 255 hechos graves de violencia, 95 menos que el día anterior, y que los actos vandálicos pasaron de concentrarse en supermercados.

"Invasión alienígena"

La primera dama de Chile, Cecilia Morel, quedó en el centro de una polémica por un comentario en el que compara las protestas con una "invasión alienígena". En un mensaje de voz enviada a una amiga, la esposa de Piñera declara que el gobierno y las fuerzas de seguridad están "absolutamente sobrepasados". "Es como una invasión extranjera, alienígena, no sé cómo se dice, y no tenemos las herramientas para combatirla", dice.

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