El Mundo
Sábado 07 de Abril de 2018

Reina la paz: Letizia y Sofía se mostraron felices luego de la foto del escándalo

Las dos reinas de España llegaron en el mismo auto al hospital para visitar al rey Juan Carlos que se recupera de una operación. Llegó la reconciliación luego del escándalo.

Una visita al hospital madrileño donde el Rey Juan Carlos se recupera de una operación menor, fue la excusa que las dos reinas de España, Sofía, la emérita, y Letizia, su sucesora y nuera, eligieron para mostrar una foto de reconciliación y así tratar de poner fríos después del "escándalo real" de esta semana.

Eran cerca de las seis de la tarde (13 horas de Argentina), cuando el Mercedes gris que manejaba el Felipe VI, se detuvo frente al Hospital Universitario Sanitas La Moraleja. Del asiento del acompañante, apareció una sonriente Doña Letizia, quien de inmediato se acercó a la puerta trasera para ayudar a bajar a su suegra, quien también se ocupó de mostrar su sonrisa para los fotógrafos.
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A un costado, el Rey Felipe, de 50 años, se mostraba satisfecho y daba espacio para que las dos mujeres, madre y esposa, fueran retratadas sin interferencias y hasta pudieran intercambiar algunas palabras en los pocos metros que separaban el auto de la entrada al hospital, según informó la agencia EFE. Incluso Letizia, de 45 años, se animó a extender su mano sobre el brazo de Doña Sofía para acompañarla hacia el ingreso.
La imagen ocurrió seis después de que el domingo de Pascuas ambas fueran filmadas en un video que dejó a la monarquía envuelta en un escándalo. Aquel día, a la salida de la catedral de Palma, se vio a Letizia tapando la foto que la reina emérita pretendía hacerse junto a sus dos nietas, las princesas Leonor, de 12 años, y Sofía, de 10. Mientras el Rey Felipe no podía disimular su enojo, las nenas se movían de un lado al otro sin saber a quién obedecer.
La prensa española habló del "rifirrafe" de Letizia y Sofía, en referencia a lo que Real Academia Española define como un "contienda o bulla ligera y sin trascendencia". Pero lo cierto es que el altercado dejó en evidencia problemas más profundos dentro de la monarquía.
Aunque en un primer momento las dos mujeres tuvieron una buena relación, e incluso, al anunciar su compromiso, Letizia aseguró que su suegra era su "camino a seguir", las diferencias no tardaron en aparecer. Es que la nueva reina traía consigo "fallas de origen" para la monarquía: un matrimonio anterior rompía el "cuento de hadas" de la princesa. Además, Letizia tenía una profesión, era una periodista prestigiosa, y no necesitaba marido para ganarse la vida. Y como si eso no fuera poco, venía de una familia republicana y era hija de una madre sindicalista que se enoja cuando el mayordomo del palacio de la Zarzuela llama "alteza" a sus nietas.
Pero según se encargaron de recordar toda la semana los medios españoles, lo que terminó desencadenando el enojo fue la defensa que los reyes eméritos hicieron de Iñaki Urdangarin, esposo de la Infanta Cristina de Borbón y Grecia, condenado a seis años y tres meses de prisión por varios casos de corrupción.
Como muestra de lo que la monarquía significa en España, el jueves, durante una actividad protocolar a la Organización Médica Colegial, Letizia tuvo que escuchar cómo la abucheaban a la salida.
La visita de hoy al Rey Juan Carlos fue entonces la ocasión que encontraron para enfriar la situación. Allí, el monarca se recupera en la unidad de cuidados intensivos (UCI), donde va a permanecer 24 horas en observación tras la intervención para sustituirle la prótesis artificial que le fue implantada en la rodilla derecha hace siete años, indicó EFE.