Martes 22 de Noviembre de 2011
Según informaron desde el Museo de Arqueología y Paleontología de Reconquista, la última expedición desarrollada el pasado sábado 12 de noviembre en el Arroyo El Rey en jurisdicción de La Sarita dio con un reguero de hornos de tierra cocida pertenecientes a las tribus de aborígenes que poblaron la región hace aproximadamente unos 2.000 años.
Los trabajos de excavación se realizaron en la zona donde Horacio Fernández, un habitante del lugar, denunciara un importante sitio arqueológico a orillas del Arroyo El Rey. “En total, fuimos 13 personas entre alumnos y docentes y también nos acompañó el señor Fernández”, dijo el director del Museo, Dante Ruggeroni.
“Cuando llegamos a la estancia La Sirena, ubicada muy cerca del pueblo de La Sarita, nos reunimos con el baqueano Horacio Aracne que nos guió hasta el lugar donde se encontraba el sitio. Fue una marcha de tres kilómetros a pie por un valle abandonado por El Rey. El terreno era muy árido y en algunos tramos el monte desaparecía, ya que, las sales del sedimento impiden que prospere la vegetación. Era como caminar en un desierto que estaba atravesado por una gran cantidad de zanjones producidos por las aguas de escurrimiento, hasta que llegamos al lugar donde localizamos un verdadero nido de hornos de cocida”, continuó Ruggeroni.
“Estimamos que en el lugar debe haber unos 120 hornos ubicados a lo largo de unos 500 metros de extensión. Nosotros trabajamos divididos en tres grupos y pudimos relevar que algunos hornos se encuentran en pareja en tanto que otros integran grupos más grandes de hasta cuatro fogones. Esta cantidad pone de manifiesto que la población de los aborígenes que vivieron en la región debe haber sido importante”, dijo el Director.
“Los primeros en estudiar este tipo de testimonios en la zona fueron dos científicos de la Universidad del Litoral, Joaquín Frenguelli y Francisco de Aparicio quienes en 1.923 visitaron el lugar invitados por la Empresa del Ferrocarril de Santa Fe, que en las cercanías del Arroyo Malabrigo haciendo obras de desmonte para extraer balasto encontraron abundantes piezas arqueológicas y según escribieron en el libro, Los paraderos de la margen derecha del río Malabrigo (1.923), estos fogones eran utilizados para la cocción de ollas de cerámica”.
“Sin embargo, nosotros no hemos encontrado restos de cerámica en el área trabajada y sabemos que estas construcciones cumplían diversas funciones: eran ocupados como protección del frío; para cocer alimentos; para cocer cerámica y en la localidad de Lanteri hallamos uno como tumba para proteger al muerto”, explicó Ruggeroni.
Para el Director del Museo es digno de destacar “la presencia del concejal Luis Prendes porque es la primera vez que un miembro del Concejo Deliberante acompaña una expedición y trabaja a la par de los demás miembros”. “También es importante señalar a los docentes que de diversos lugares de la región traen a sus alumnos para tareas de rescate cultural. La profesora Mariangeles Menapace vino desde Malabrigo con Matías Vergara y la profesora Carina Zari trajo sus discípulos Gustavo Zupel y Martín Marcheti de la Escuela N° 559 de El Arazá, y Fiorela Miobaez y Francisco Degumoy de la Escuela Agrotécnica N° 295 de La Potasa. Tampoco quiero pasar por alto la oportunidad para agradecer a Olivia Prendes, Pablo Pereyra ayudante de laboratorio del Museo, Ana Laura Rolón estudiante del Profesorado N°4 y Laura Iglesias de la Universidad Siglo XXI”, agregó.
“Es importante dar a conocer que todas las personas que nos acompañan en las distintas expediciones lo hacen de manera voluntaria los sábados y domingos. Ellos sacrifican sus días de descanso para trabajar en la búsqueda del patrimonio de la región, por eso desde el Museo cumplimos con informar a la sociedad que este personal merece nuestro agradecimiento y respeto. Esto también demuestra que la juventud de la región es muy valiosa y cuando se los convoca a realizar estos trabajos con la más absoluta responsabilidad”, concluyó Dante Ruggeroni.