Bruno Agustín Castellano sufrió una fractura en uno de sus antebrazos, en agosto del 2017. Sus padres lo llevaron a la guardia del Hospital Italiano. Le aplicaron una anestesia local, le colocaron un yeso y le recetaron analgésicos.

Unas horas después, Bruno tuvo dolores y fue atendido por la misma médica. Su cuadro fue empeorando y tres días después advirtieron síntomas graves. El niño sufrió una infección generalizada. Al día siguiente, murió por un fallo multiorgánico, irreversible como consecuencia de un shock séptico.

Tras investigar la denuncia presentada por los padres contra la médica María Laura Pisaya, la fiscal Claudia Palacios ordenó elevar el caso a juicio.