Inflación en góndola: almaceneros exponen listas con aumentos generalizados y una creciente presión de costos

Desde el sector indican que la suba de tarifas, impuestos y logística impacta en toda la cadena de precios y se traslada de forma inmediata al consumidor, en un contexto de caída del consumo

Domingo 22 de Marzo de 2026

Integrantes de la Confederación General Almacenera (CGA) expresaron su preocupación por una suba generalizada de precios por parte de proveedores, una situación que, según indicaron, se registra desde comienzos de marzo y alcanza a todos los rubros sin excepción.

“Estamos recibiendo todos los pedidos con aumentos y, como siempre, comparamos entre proveedores, pero en todos los casos los precios subieron”, explicó Adrián Morales, referente del sector. En ese sentido, remarcó que no se trata de decisiones aisladas, sino de un fenómeno extendido en toda la cadena de comercialización.

Aumentos en toda la cadena

De acuerdo a lo expresado, las subas no se limitan a productos puntuales como alimentos, sino que abarcan limpieza, perfumería, bebidas, conservas y almacén, lo que evidencia un incremento generalizado.

Morales sostuvo que esta situación responde a múltiples factores que impactan en las estructuras de costos, entre ellos el aumento de tarifas de servicios, la presión impositiva y el encarecimiento de la logística, especialmente por el precio de los combustibles.

“Las tarifas han subido más de un 100% en el último año y eso repercute en toda la cadena. A eso se suman impuestos y otros costos que terminan trasladándose”, explicó.

Hoy llenar un carrito puede costar entre 700 mil y un millón de pesos, algo que la mayoría no puede afrontar. Por eso el consumo se dosifica y el almacén de barrio sigue siendo una opción Hoy llenar un carrito puede costar entre 700 mil y un millón de pesos, algo que la mayoría no puede afrontar. Por eso el consumo se dosifica y el almacén de barrio sigue siendo una opción

Impacto en el consumo

El escenario también afecta directamente a los consumidores. Desde la CGA advirtieron que la combinación de suba de precios y caída de ingresos genera un deterioro en el poder de compra.

“Si a la gente le aumentan los servicios y, al mismo tiempo, tiene menos ingresos por recortes de horas extras o incentivos, se le hace cada vez más difícil llegar al almacén”, señalaron. En ese contexto, indicaron que el efecto es inmediato: los aumentos se trasladan de forma directa a la góndola, lo que provoca una retracción en las ventas.

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Sin riesgo de desabastecimiento

Pese a la preocupación, desde el sector descartaron, por el momento, un escenario de desabastecimiento. “La suba de precios generalmente provoca una caída en la demanda, no falta de productos”, aclaró Morales.

No obstante, advirtieron que el panorama a corto plazo “no es alentador”, ya que el aumento de costos, la baja en el consumo y el crecimiento de la desocupación conforman un escenario complejo para la actividad.

Relación con proveedores y falta de regulación

Sobre el vínculo con proveedores, explicaron que los almaceneros mantienen negociaciones habituales, aunque reconocieron que existe poca capacidad de incidencia frente a las grandes empresas formadoras de precios. Además, señalaron que actualmente no hay intervención estatal en materia de precios. “Se ha dejado actuar al libre juego de la oferta y la demanda, y no hay herramientas de control como en otras etapas”, indicaron.

Competencia y cambios en el consumo

En cuanto a la competencia con grandes cadenas, Morales afirmó que no existen grandes diferencias de precios con supermercados o hipermercados, y destacó que el consumo también cayó en esos espacios. “Hoy llenar un carrito puede costar entre 700 mil y un millón de pesos, algo que la mayoría no puede afrontar. Por eso el consumo se dosifica y el almacén de barrio sigue siendo una opción”, explicó.

Reclamos del sector

Desde la CGA adelantaron que continuarán con gestiones y reuniones internas para visibilizar la situación, aunque reconocieron dificultades para encontrar canales de diálogo con autoridades nacionales.

Finalmente, reiteraron que, ante la actual estructura de costos y la falta de reformas impositivas, los aumentos seguirán trasladándose al consumidor, profundizando la preocupación en el sector.