La escultura Meditación desapareció en la noche del jueves 2 o la madrugada del viernes 3 de su pedestal en el parque 9 de Julio de Tucumán. La estatua, que se encontraba en el sector sur del paseo público, fue sacada sin que nadie lo advirtiera, según publica La Gaceta y a pesar de que en el parque hay un destacamento policial y que cerca de allí se encuentran los galpones de la Dirección de Parques y Jardines.

Quienes investigan el hecho están seguros de que no fue una operación sencilla, cometida por un ladrón ordinario. La estatua Meditación es de hierro fundido y pesa más de 100 kilos.

"Al menos cinco personas deben haber actuado para levantarla o usado una grúa para cargarla en un vehículo. Pienso que tiene que haber sido planeado", explicó el arquitecto Miguel Ángel Bustamante, jefe del Departamento Obras e Instalaciones de la Municipalidad de Tucumán, en una nota al medio local. Sobre el autor del robo, el experto consideró que "puede tratarse de un coleccionista".

Según fuente policial, la faltante se advirtió el pasado viernes y dieron aviso a la Municipalidad. Pero, como no hubo denuncia en la comisaría, no dieron aviso al fiscal. Y recién cinco días después se radicó la denuncia.

Ayer fue a declarar ante la fiscal Adriana Gianonni (subroga la Fiscalía XI), a cargo de la investigación, el jefe de la Seccional 11ª que se encuentra en el parque donde se encontraba la estatua. Según las fuentes consultadas por La Gaceta, dijo que el director de Espacios Verdes llamó al 911 y que desde allí le dijeron que se dirigiera hasta esa sede para documentar el robo. Según el relato del uniformado, el funcionario les comunicó que iba a esperar después de comunicarse con sus superiores, para determinar cuáles iban a ser los pasos a seguir. Pero, como no hubo denuncia, no dieron aviso a la fiscal. La investigación continúa y la intriga también.

La historia de la estatua

La escultura fue traída de Europa por Juan B. Terán en 1926 y emplazada en el parque entre 1927 y 1928. El entonces rector de la Universidad Nacional de Tucumán había viajado para comprar calcos de estatuas clásicas. En la Fonderie d'Art du Val d'Osne, en París, compró las réplicas de hierro fundido y en mármol. Una veintena fueron robadas del parque en las décadas transcurridas desde su instalación.