Lunes 18 de Junio de 2012
Jorge Coghlan
Diario UNO Santa Fe
Poco después de su descubrimiento, Neptuno fue llamado, simplemente, “el planeta que le sigue a Urano” o “el planeta de Le Verrier”. La primera sugerencia de un nombre provenía de Galle, quien propuso el nombre de Janus. En Inglaterra, Challis presentó el nombre de Océano. En Francia, el célebre astrónomo Arago propuso que se llamara Leverrier, una sugerencia que no fue bien recibida.
Mientras tanto, en ocasiones separadas e independientes, Adams propuso cambiar el nombre de Urano por el de Georgia, mientras que Le Verrier sugirió Neptuno para el nuevo planeta. Struve salió en favor de ese nombre el 29 de diciembre de 1846, en la Academia de Ciencias de San Petersburgo.
El dios del mar
En la mitología romana, Neptuno era el dios del mar, identificado con el griego Poseidón. La demanda de un nombre mitológico parecía estar en consonancia con la nomenclatura de los otros planetas, los cuales recibieron nombres de deidades romanas.
Descubrimiento
Los dibujos de Galileo mientras estudiaba el movimiento de las cuatro grandes lunas de Júpiter, entre las estrellas de fondo en el cielo que también marcaba en esos dibujos, muestran que Neptuno fue observado por primera vez el 28 de diciembre de 1612, y nuevamente el 27 de enero de 1613. En ambas ocasiones, Galileo confundió a Neptuno con una estrella cercana a Júpiter en el cielo nocturno. Los dibujos de Galileo fueron tan precisos, que él mismo marcó el lento movimiento de Neptuno entre las estrellas sin darse cuenta de ello, seguramente por estar muy compenetrado en observar los movimientos de las cuatro lunas jovianas.
Gigante y lejano
Neptuno es el planeta más exterior de los gigantes gaseosos. Tiene un diámetro ecuatorial de 49,500 kilómetros. Si Neptuno estuviera vacío, contendría casi 60 Tierras. Neptuno completa su órbita alrededor del Sol cada 165 años. Tiene ocho lunas, seis de las cuales fueron descubiertas por la nave Voyager.
Un día de Neptuno tiene 16 horas y 6.7 minutos. Neptuno fue descubierto el 23 de septiembre de 1846 por Johann Gottfried Galle, del Observatorio de Berlín, y Louis d’Arrest, un estudiante de astronomía, a través de predicciones matemáticas realizadas por Urbain Jean Joseph Le Verrier.
Los dos tercios interiores de Neptuno están compuestos por una mezcla de roca fundida, agua, amoníaco y metano líquidos. El tercio exterior es una mezcla de gases calientes compuestos por hidrógeno, helio, agua y metano. El metano da a las nubes de Neptuno su característico color azul. Neptuno es un planeta dinámico con varias manchas grandes y oscuras que recuerdan las tormentas huracanadas de Júpiter.
Los vientos más fuertes
En la atmósfera alta de Neptuno, a bajas latitudes norte, la nave Voyager capturó imágenes de bancos de nubes que proyectaban su sombra sobre las capas de nubes inferiores. Los vientos más fuertes medidos en cualquiera de los planetas del sistema solar son los de Neptuno. La mayor parte de estos vientos soplan en dirección oeste, en sentido contrario a la rotación del planeta. Cerca de la Gran Mancha Oscura, los vientos soplan casi a 2.000 kilómetros por hora.
También tiene anillos
Neptuno posee un conjunto de cuatro anillos estrechos y muy tenues. Los anillos están compuestos por partículas de polvo, que podrían originarse en los choques de pequeños meteoritos con las lunas de Neptuno. Desde los telescopios situados en la superficie terrestre, los anillos aparecen como arcos pero desde el Voyager 2 los arcos se convierten en manchas brillantes o racimos de manchas en el sistema de anillos. La causa exacta de estos brillantes racimos es desconocida.
El campo magnético de Neptuno, como el de Urano, está bastante inclinado, 47 grados respecto al eje de rotación y desplazado al menos 0.55 radios (unos 13,500 kilómetros) del centro físico. Comparando los campos magnéticos de los planetas, los investigadores piensan que la extrema orientación podría ser característico de los flujos en el interior del planeta y no el resultado de la inclinación del propio planeta o de cualquier posible inversión de los campos en ambos planetas.
Trece lunas
El planeta Neptuno tiene 13 satélites conocidos hasta el presente. El más grande es Tritón con mucha diferencia: su diámetro es 6,5 veces superior al del segundo satélite de Neptuno por tamaño, Proteo. Sus 2.707 kilómetros de diámetro son comparables pero inferiores al de nuestra Luna (3.474 kilómetros). Proteo, el segundo satélite por tamaño, tan solo mide 420 kilómetros de diámetro medio y no fue descubierto hasta la visita de la sonda Voyager 2 en 1989. El tercero en volumen es Nereida (340 kilómetros), descubierto en 1949. Este satélite se destaca por tener una órbita muy excéntrica.
El resto de satélites de Neptuno se pueden clasificar en dos grupos: los interiores y los exteriores. Los cinco satélites más interiores, descubiertos por la Voyager 2, poseen diámetros de entre 50 y 250 kilómetros y se hallan a una distancia de menos de 50.000 kilómetros de Neptuno. Los cinco satélites más exteriores, descubiertos ya en el siglo XXI, tienen unos tamaños que oscilan entre los 30 y los 70 kilómetros de diámetro y se sitúan a más de 10 millones de kilómetros de Neptuno. El más lejano, Neso, llega a alejarse hasta más de 50 millones de kilómetros, similar a la tercera parte de la distancia de la Tierra al Sol. Esto le supone ser el satélite más lejano que se haya conocido.
Todos los satélites de Neptuno tienen una forma irregular, salvo Tritón, que debido a las fuerzas hidrostáticas se solidificó formando una esfera.