Santa Fe

El Poder de las palabras

¿Te has podido escuchar cuando hablas con otros? ¿Has podido escuchar a tu voz interna cuando estás sólo?

Martes 27 de Julio de 2021

Por Pablo Chiapino

Coach Ontológico Profesional

Si las personas le diéramos lugar a la escucha de nuestra propia voz (externa/interna) podríamos lograr mayor bienestar, seríamos más amorosos, más responsables, lograríamos nuevos y mejores resultados…

Quiero compartirles desde mi experiencia personal, una de las tantas situaciones en las que me di cuenta del poder de las palabras.

Hace algunos años trabajé en una distribuidora de alimentos. Recibía regularmente la visita de altos mandos de una compañía de alimentos a nivel nacional en las que yo guiaba las salidas a “mercado”. Así le llamábamos al recorrido hecho por la zona (viendo supermercados, almacenes, kioscos y mayoristas) para mostrar donde estábamos con la marca y en donde no. Habitualmente, cuando llegábamos a un lugar en el cual la marca aún no estaba presente, yo solía utilizar la frase “aquí nos falta llegar todavía” y la repetía durante el trayecto, lo que generaba concluir el recorrido, dejando una cierta connotación negativa. Luego empecé a escucharlos a ellos cuando definían la situación: ellos usaban la expresión: “aquí estamos trabajando en la oportunidad de entrar”. Esto marcaba una gran diferencia, que mostraba, al final del recorrido, la apertura a la posibilidad, marcando un camino con mucho para hacer y claro… ¡¡¡súper positivo!!!

¡Ahí entendí! la palabra “Falta” cerraba la posibilidad al futuro, esto me impedía ser responsable de mis acciones, dejando el poder afuera, volviendo esos resultados inalcanzables. Por el contrario, hablar de “Oportunidad” me ponía en acción, responsable de mis gestiones, poniendo el compromiso para que suceda, invitándome a reconocer que esa oportunidad es diseño de futuro, es área de mejora, es ¡posibilidad!

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También me fui dando cuenta de que en el observar y escuchar hay tanto poder… Aquí cito parte de un proverbio árabe “la naturaleza es sabia: nos dio 2 orejas, 2 ojos y 1 boca…” algo nos quiere decir, ¿no? Cuán importante es observar lo que sucede, como un todo, visualizar realidades deseadas, y escuchar, no sólo con los oídos, sino con todos nuestros sentidos; un oír que va más allá del acto biológico, y que me invita a interpretar lo que se dice, ¿Quién lo dice? ¿Cómo lo dice?, ¿Para qué lo dice?

Ampliar el vocabulario también expande nuestras capacidades y trae nuevas experiencias y nuevos resultados. ¿Qué oportunidades encuentro en palabras a incorporar a mi discurso?

Esto en mi caso, fue un darme cuenta en el trabajo pero me permito preguntarte ¿Cómo soles vos observar, escuchar y darte cuenta? ¿Qué pasa en distintos aspectos de nuestras vidas? ¿en las relaciones de familia y de pareja?, ¿y en la amistad?

Vuelvo al proverbio y reafirmo que la naturaleza es sabia… nos invita a hablar menos y observar, escuchar y reflexionar más, ¿Qué quiero construir? ¿Qué palabras utilizo durante el día? ¿son palabras que cierran o abren posibilidades? ¿expreso literalmente mi amor a mi pareja? ¿a mis hijos? ¿Abro espacios de conversación? ¿Cómo sostengo las relaciones con mis amigos?

Muchas veces le damos tanta importancia a las palabras tóxicas, a esas palabras que matan despacio, que cercenan nuestras emociones, nuestras relaciones, nuestras realidades… un padre o madre, un jefe o una pareja con este léxico puede reducir a la persona, empobrecerla emocionalmente, quitarle la capacidad de acción, la ganas de vivir, la grandeza de su Ser. Y cuánto más valor toma tener consciencia de esto, en la crianza de los niños, utilizando palabras que empoderen y acompañen sus sueños, que les generen confianza, aceptación… ¡Cuánta posibilidad!

También en la responsabilidad de nuestro decir recordemos siempre observar las áreas de mejora en privado y las felicitaciones en público.

El lenguaje genera realidades. El poder de la palabra es asombroso. No ahorres en agradecer, en decir ¡Te quiero! ¡Te amo!, ¡Te necesito! ¡Confío en vos! y hacer preguntas poderosas como ¡Cómo estás? ¿Qué necesitas? ¿Cómo puedo ayudar? ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué te gustaría que suceda?

Por eso la invitación es a utilizar palabras que empoderen, palabras que acaricien el alma de los que nos rodean, palabras de reconocimiento, de valoración, palabras responsables dichas con amorosidad, palabras que inviten a crear y a diseñar, palabras poderosas para gestionar la posibilidad.

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