Ellos transpiran la camiseta y tienen en el corazón a La Salle

Ovación estuvo compartiendo el ritual del Colegial después de cada partido, se reúnen en una estación y cargan pilas para las tres finales que vendrán del Apertura.

Viernes 21 de Junio de 2013

Ernesto Titi Cantero

ovacion@unosantafe.com.ar

“En el corazón tienen a La Salle”, dijo el dirigente del Colegial, César Edmundo Rodríguez. Con esa frase se sintetiza todo lo que es este grupo de amigos. Como hacen desde hace cinco años el grupo de jugadores lasallanos vienen juntándose en la esquina de la estación de Marcial Candioti y Castellanos.

Lo toman como un ritual, ganen, empaten o pierdan dentro del campo de juego. Eso es cimentar las bases de un grupo de amigos. Todos por un buen rato se juntan en ese tercer tiempo para hablar de lo que más quieren, el fútbol. Pocos equipos de liga lo hacen. Nunca falta nadie, ni los dirigentes y los amigos lasallanos que abandonaron el fútbol también se arriman para charlar y pasar el rato desconectándose de a poco de los 90’ que lo tuvieron como protagonistas.

Ese grupo que tiene el corazón lasallano, viene con una gran oleada a favor. Todavía no ganó nada, prefiere ir paso a paso, no se baja de la humildad y del perfil bajo, prefiere que los elencos con pergaminos como Sanjustino sigan siendo la vidriera en esta lucha. Ellos, por su parte, hacen lo que deben hacer, jugar, divertirse en ese juego, más allá de las presiones que tienen cada sábado. Saben que son un equipo corto, pero parecen que son más dentro del campo de juego porque se multiplican, y aquí surge la otra virtud de estos chicos, la solidaridad. No se cansan de cubrirse las espaldas, cada uno sabe su libreto y lo aplican a rajatabla.

Son exigentes con ellos mismos, pero ese perfil bajo, viene cimentándose desde hace un tiempo, y tiene nombre y apellido: Juan Carlos Lapalma, que asumió el año pasado como entrenador, lo convencieron de que se quede pero con el firme objetivo de ser protagonistas en esta temporada y están cumpliendo. Siempre se dice que los equipos se parecen o mejor dicho, dicen que se nota la mano del técnico y así es.

Por ejemplo, sin ir más lejos, Martino con Newell’s le puso su sello y jugó un fútbol que todos quieren ver. Y si vamos a la Liga, hoy en día, Lapalma también le da su impronta, y los chicos brindan todo por el espectáculo, con un fútbol que juegan de memoria, resuelven los imprevistos, son sólidos en defensa, el medio pelea, tiene inteligencia y estrategia en el ataque y adelante, la experiencia de Luque, que hace dos fechas se le abrió el arco y además cuenta con el máximo artillero de la liga, como lo es Nicolás Bianco. Pero no hay que olvidarse, del perfil bajo y la humildad. No han ganado nada aún, pero van por el camino correcto.

Se sienten bien cuando dice, por ejemplo, uno de sus líderes como Sebastián Luque “la maduración del equipo. Son los mismos chicos que vienen trabajando desde hace seis o siete años y hoy están con otra cabeza y un cuerpo técnico que sabe llevar al grupo y las ganas que tenemos todos. Hablo con los chicos. Hace nueve años que llegué a La Salle y hoy estar viviendo esto es hermoso. Ojalá que se pueda dar algo, igual estamos muy concentrados en el paso a paso y no queremos pensar en el más allá, pero sería hermoso. Es un nerviosismo constante, el pensar cada partido como se están dando las cosas, no podes ni empatar, tenés que ganar siempre y los chicos saben cómo son las cosas, es por eso que se labura y ojalá que se den las cosas.”

Por su parte, una de las figuras y sorpresa de este certamen es Agustín Zapata, que tiene mucho futuro y responde con madurez. Nicolás Iparraguirre la semana pasada dijo en una nota que La Salle es cosa seria. “Creo que sí. Estamos en un tramo que estamos para pelear, podemos hacerle frente a cualquiera, más allá que Sanjustino, Colón (SJ), son equipos que pueden elegir a sus jugadores, y nosotros tenemos una base de chicos de amigos. No dudo si digo que estamos entre los mejores, pero también estamos a la altura de ellos”.

Otro que tiene el arco abierto y con crédito es el artillero Nicolás Bianco que expresó: “Hoy en la liga cualquiera le gana a cualquiera, y tenés que estar bien al ciento por ciento. No podemos regalar nada, y es en lo que nos basamos para estas tres finales. Queremos el campeonato con La Salle, que no te queden dudas, salir goleador tiene menos importancia”.

Por lo pronto siguen su ritual, de juntarse como siempre después de cada partido, el secreto está ahí, unirse, solidificarse, solidarizarse, saber uno del otro, interactuar, conocerse, retroalimentarse, ahí cargan las pilas para lo que vendrá, y lo que vendrá, no será nada sencillo, siempre le costó todo, están curtidos, saben qué hacer en estos casos, callados, entran a jugar, se divierten, y los resultados están a la vista. La Salle “es cosa seria” dijo por ahí Nicolás Iparraguirre. Es esto: un grupo de hombres que creen en ellos mismos.

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