Entre insultos, Colón sumó un punto gracias a Gigliotti

Colón igualó 2-2 frente a Atlético de Rafaela; Emmanuel Gigliotti marcó en dos ocasiones para el Sabalero.Por su parte, Diego Vera y Federico González anotaron para la Crema. Hubo insultos para jugadores y dirigentes.

Domingo 09 de Junio de 2013

Mariano Cassanello

ovacion@unosantafe.com.ar

Como era de suponer en la previa, la gente de Colón que concurriera al Brigadier López daría a conocer su veredicto, respecto a lo sucedido una semana antes, cuando el equipo perdió el clásico. Por eso no sorprendieron los insultos, previos al pitazo de Darío Herrera. Los destinatarios, como era lógico de prever fueron los jugadores, y obviamente que la dirigencia resumida en el nombre del presidente, Germán Lerche.

El dolor por la derrota frente a Unión estaba muy latente en la piel de los hinchas que pese a la lluvia y el frío dijeron presente en una tarde desapacible. Y esa reprobación que bajó como un grito de guerra, se trasladó al terreno de juego, porque el primer tiempo entre Colón y Atlético fue realmente paupérrimo, al punto tal que en 45 minutos no se generó una sola situación de gol.

Estaba claro que el ánimo de los futbolistas dirigidos por Pablo Morant (no estuvo en el banco por la expulsión) distaba mucho de ser el mejor, se notaba un equipo perdido en la cancha, que hacía lo que podía y que indudablemente no alcanzaba para nada. Enfrente la Crema, fiel al estilo de su técnico (Jorge Burruchaga) esperaba que el rival se equivocara para asestarle el golpe.

Por eso se dio un partido chato, sin matices, entre un equipo que no se encendía (Colón) aún golpeado por el efecto del clásico y otro que sabía que un punto le alcanzaba para escapar de la zona del promedio. El complemento fue absolutamente distinto, de ida y vuelta y con los dos equipos llegando a posición de gol.

A los 5 minutos de la etapa final, Gerardo Alcoba se equivocó de manera grosera al dejar pasar una pelota que había rechazado un defensor visitante. El uruguayo se desentendió de la jugada, y su compatriota Diego Vera quedó solo en el área para definir ante la salida de Diego Pozo: el balón se estrelló en el travesaño, pero la jugada le brindó una segunda oportunidad, y esta vez de cabeza no falló para establecer el 1-0.

Con el resultado adverso y la gente en contra, el escenario no se presentaba de la mejor manera para la formación rojinegra, sin embargo Colón tiene un jugador decisivo y otro que nunca deja de correr y meter los 90 minutos. Los protagonistas, claro está, son Emmanuel Gigliotti y Hernán Bernardello, los dos mejores jugadores del plantel, que construyeron la jugada del empate. Centro del volante cabezazo perfecto del delantero para igualar el cotejo cuando se jugaban 11 minutos del segundo tiempo.

Ese gol parecía que le iba a servir al elenco local, para dar vuelta la historia, pero nada de eso ocurrió en los instantes posteriores, ya que a los 18 minutos, Maximiliano Pellegrino terminó salvando en la línea lo que hubiese sido el segundo, tras una entrada de Sebastián Carrera por el centro del área, el disparo que superó la humanidad de Pozo, y el cruce providencial del defensor.

No obstante, y como sucedió a lo largo de todo el campeonato, Colón volvió de defender mal, y por eso a los 26 minutos llegó el desnivel con un cabezazo de Federico González en el segundo palo, tras un centro del uruguayo Vera. En el inicio de la jugada, perdió Alcoba, más tarde Prediger no pudo en el balón dividido y Urribarri dejó tirar el centro. Un compendio de errores que terminó con Pozo yendo a buscar la pelota dentro del arco.

Parecía que la historia estaba sellada y que por primera vez en su historia Atlético iba a festejar en el Brigadier López, pero un fallo de Darío Herrera (mano de Machín) le permitió al Puma Gigliotti desde los 12 pasos darle vida a Colón para emparejar el resultado, pese a las enormes equivocaciones cometidas en el bloque defensivo. Como se dice habitualmente, Gigliotti se puso la pilcha de bombero y apagó el incendio que comenzaba a consumarse en el estadio. Las llamas iban en aumento, el agua no llegaba y el fuego prometía arrasar con todo, pero los goleadores no se tocan y la manguera del delantero trajo el esperado alivio.

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