Escenario

Personal Fest 2018: Toreando las tormentas

La edición de este año del tradicional festival fue la más complicada de su historia. Pero una vez más, la música resultó triunfante.

Lunes 12 de Noviembre de 2018

Este domingo en el Club Ciudad de Buenos Aires, tuvo lugar la decimocuarta edición del Personal Fest. Fue, sin dudas, la más complicada de su historia. La brutal tormenta que azotó a Buenos Aires el sábado, obligó a cancelar la primera jornada en su totalidad, incluyendo el cierre a cargo de Robbie Williams. El domingo, aún con el cielo cubierto pero sin precipitaciones, tuvo lugar el segundo día del evento, con algunas modificaciones. Como consecuencia de las fuertes lluvias no fue posible habilitar el tercer escenario, denominado Isla. Allí iban a presentarse artistas locales, entre los que se destacaba la actuación de Richard Coleman. Asimismo, tampoco estuvo disponible la muestra Poster N' Roll (que reunía pósters en serigrafía de diseñadores nacionales e internacionales); el espacio dedicado a la tribu gamer con arcades y juegos en streaming y el microteatro, que prometía una forma diferente de acercarse a las artes escénicas. De igual modo, la grilla musical también sufrió cambios: Vanthra, el proyecto paralelo de Fernando Ruíz Díaz de Catupecu Machu, se bajó del evento y se sumó Mercury Rev, el único grupo del sábado que fue reprogramado.

La calma y el fuego

Justamente, después de la apertura de Ibiza Pareo y Valdés, la banda liderada por Jonathan Donnahue se convirtió en el primer plato fuerte de la tarde. Los oriundos de Búfalo están festejando el vigésimo aniversario de "Deserter's Songs", publicado en 1998, tocandolo de forma completa en sus shows. Esta vez esa premisa no fue posible en su totalidad, y mezclaron clásicos de dicha producción como “Holes” y “Opus 40”, con el más actual “Central Park East” (de The Light in You de 2015) Con tan solo seis canciones, colmaron el escenario Huawei con un pop épico cargado de paisajes sonoros de ensueño. La larga barba del bajista Dave Fridmann, el combinado de boina y gafas negras de Donnahue, y la presencia del tecladista argentino Pol Medina como invitado, fueron los detalles que redondearon su actuación.

A fuerza de eclécticos pasos de baile y un enérgico indie-pop, el joven Gus Dapperton rompió con el clima onírico que crearon los Mercury Rev. Con un desparpajo rockero y una gama fuerte de colores en su vestimenta, inyectó una fuerte dosis indie y pop electrónico a la tarde.

Intervalo local

Luego llegó el turno de Nicolás Ingaramo, que gracias a los cambios producidos en la grilla, se convirtió en el artista nacional mejor ubicado de la programación. El cordobés despliega un soul-funk-pop sensual, acompañado por una filosa guitarra y el soporte vocal de Emme. Los puntos altos de su setlist estuvieron en la presencia de Louta como invitado en “Ladran” y la muy personal versión de “Fuego y pasión”, de su coterráneo Rodrigo Bueno.

Precisamente el performer Louta, que debió suspender sus dos presentaciones en el fallido escenario Isla, tuvo una breve aparición después del show de Ingaramo. Ataviado con su tradicional look de peinado a la gomina, chomba con los dos botones prendidos, pantalón de vestir y zapatos, interpretó la balada “Un lugar adentro”. El tema se desarrolló en una burbuja rebosante de papelitos brillantes que flotaban alrededor del cantante. Una pequeña muestra de una de las intervenciones que más éxito está teniendo en los festivales argentinos de los últimos años. “Hay que tener la sabiduría de adaptarse a las circunstancias, generar algo copado, y en algún punto salir victoriosos”, afirmó más tarde en diálogo con Uno Santa Fe, en relación a su inesperada aparición en el Personal Fest.

Guitarras para todos los gustos

Con un excéntrico nombre, Connan Mockasin lleva a cabo una propuesta entre clásica e innovadora. Al mando de su pequeña orquesta psicodélica, el cantante y guitarrista neozelandes, desgrana canciones que flotan entre teclados y su suave voz, hasta que son atravesadas por su guitarra, que remite tanto al lamento blusero como al soul de los 70’s. Su tierna imagen imitando el llanto de un niño (reforzada por el gorro piluso que lució) antes de encarar “¿Why Are You Crying?” y el amague a concretar “I Will Always Love You” de Whitney Houston, le sacaron unas sonrisas a los asistentes a su show, mientras la tarde porteña caía lentamente.

Warpaint y Death Cab For Cutie fueron los encargados de preparar el terreno para los grandes cierres de la noche. Con el sol ya ocultándose, las chicas de Los Ángeles mostraron un indie-pop atmósférico con dos voces y guitarras al frente, que brilló en joyas como “The Stall” y “To Love Is To Die”. Al cierre, hubo lugar para bailar con “Disco/Very”.

Por su parte, los chicos dark de Seattle, con su vestuario de riguroso negro y su propuesta de rock-pop de guitarras que coquetea con la música alternativa, brindaron el momento musical más tradicional del festival. La balada épica “Transatlanticism" fue la encargada de cerrar un playlist que combinó temas de sus primeros discos y del reciente “Thank you for Today”, editado este año.

A bailar que se termina la noche

La segunda presentación de MGTM en el Personal Fest (formaron parte de la edición 2014) estuvo acompañada por una fuerte impronta visual, compuesta por plantas y una pantalla rectangular que replicó al vocalista y guitarrista Andrew Wells VanWyngarden como un meme intervenido, y que luego se transformó en un celular que se derretía psicodelicamente.

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Con gemas pop cargadas de melodías y sintetizadores como “Electric Feel”, “Time to Pretend” y “Weekend Wars”, el dúo liderado por VanWyngarden y Ben Goldwasser se encargó de dejar el escenario/pista bien caliente para Lorde. El casi cierre llegó con el hit “Kids” y la sorpresiva aparición de Connan Mockasin, que recorrió la larga pasarela del Huawei para zambullirse de cabeza sobre el público.

Los que tuvieron la posibilidad de verla en su primera presentación en el país hace cuatro años, afirman que existe un abismo entre esa Lorde de look emo y pocas palabras, con la presencia que el domingo brilló en el Club Ciudad de Buenos Aires. Super locuaz, con las emociones y el feeling a flor de piel, la neozelandesa construyó un vínculo único con sus fans. “Siempre es un placer venir aquí”, “Buenos Aires, ustedes son tan hermosos”, son sólo alguna de las frases que soltó mientras cantaba, bailaba y se divertía como una niña entre sus fieles. Incluso, y ante su mirada cargada de sorpresa, llegaron a cantarle el feliz cumpleaños (el 7 de noviembre alcanzó los 22)

Como un ejemplo de esta comunión, “Writer in the dark” la tuvo cantando sentada, al borde de la pasarela, en un extraño clima íntimo frente a miles de personas. Entre bailarines y coreografías, se sucedieron los temas que integran sus dos discos (Pure Heroine y Melodrama) como “Homemade Dynamite”, “The Louvre”, “Royals” y que tuvieron como mega hits finales a “Team” y “Green Lights”, este último con una lluvia de papelitos y otra dedicación especial para Argentina: “esta canción es para gente pasional, como ustedes y yo”

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La música ante todo

Convertido a la fuerza en un festival convencional, sin los ya característicos atractivos que acompañan y potencian la experiencia artística, el Personal Fest 2018 salió airoso de su versión más accidentada. Las claves estuvieron en su tradicional combinación de promesas y flamantes realidades del indie, junto a estrellas consagradas, y a esa relación fraterna que solamente la música popular puede crear entre los artistas y sus seguidores.

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