Por Juan Almará / jalmara@uno.com.ar

Hace tiempo que los festivales dejaron de concentrarse exclusivamente en los artistas. Si bien siguen siendo el elemento fundamental y convocante, ahora pensar espacios para "vivir la experiencia" y formar parte de una o varias comunidades, son piezas claves a la hora de diagramar estos eventos multitudinarios.

Este es el caso del Personal Fest 2017, que tuvo el último sábado 11 y domingo 12 en el Club Ciudad de Buenos Aires. Con el slogan "un fest para la story" (una referencia explícita a las tan en boga stories de Instagram) y el entretenimiento lúdico como banderas para diseñar cada propuesta, el evento buscó generar un contacto directo con cada uno de sus participantes. Food tracks con múltiples propuestas gastrónomicas, los tradicionales puestos de venta de merchandising, sectores para fotografiarse con imágenes que remiten a la estética de las redes sociales, puestos de hidratación para llenar las botellas de agua, la posibilidad de "cargar" con dinero las pulseras que permitían el acceso al predio (para evitar usar dinero en efectivo en el lugar) y una espectacular performance de Fuerza Bruta, son algunas de las estrategias pensadas para que cada asistente pueda vivir el evento de manera única.

Cincuenta bandas, miles de historias

Yendo a lo estrictamente musical, esa amplitud y diversidad de ofertas, se hizo presente en las más de 50 bandas que pasaron a lo largo de los dos días por los cuatro escenarios instalados en el Club. Si bien se notó una fuerte presencia del pop y sus variantes (indy, electrónico, synth, cancionero) tanto en los grupos locales como en los internacionales, también hubo lugar para clásicos más tradicionales (Los Fabulosos Cádillacs, Turf, Jack Johnson) y otros más vanguardistas (PJ Harvey, Illia Kuriaky & The Valderramas) Una grilla equilibrada para que todos puedan ver a su grupo favoritos, y a la vez, descubrir nuevas estéticas.

Día 1: un viaje de la distorsión a la calma

El primer día, los escenarios principales abrieron con "Rayos Laser" y "Viva elástico" dos nombres fuertes de la escena indie rock argentino. Estos últimos, a fuerza de un característico pop de guitarras, letras urgentes y la a veces dramática voz de Alejandro Schuster, construyeron un set conciso y directo. Más tarde fue el turno de Estelares, que en parte es una especie de "padre" o "hermano mayor" de los grupos antes nombrados. Prueba de ello fue la presencia en el público de alguno de los integrantes de "Viva elástico" durante el show de los platenses. El grupo liderado por Manuel Moretti respaldó sus temas con proyecciones de films, presentando canciones de su último disco "Las antenas", como la que da nombre al disco, "Alas Rotas" y el hit "Es el amor", que comenzó a levantar al público en la calurosa tarde porteña.

Más tarde, dos históricos del reggae nacional como Bahiano y Pablo Molina (cantante Lumumba y ex Todos Tus Muertos) sorprendieron como invitados de Klub, un supergrupo que reversiona en versión jaimaquina los clásicos de Los Auténticos Decadentes.

La vigencia de dos clásicos nacionales

Cuando comenzaba a caer la noche y el campo se nutría de los asistentes que constantemente ingresaban al Club, los Illya Kuryaki sacudieron el Escenario Personal con un potente show de tan sólo siete canciones que dejó a todos con ganas de más. La aceitada maquinaria funk funcionó a la perfección con gemas de la primera etapa de la banda, como "Jennifer del Estero", "Jaguar House", "Chaco" "Coolo" y "Abarajame" También pasaron los más nuevos (aunque ya tienen sus años) "Ula Ula" y "Funky Futurista" Y hasta se hicieron tiempo para bromear sobre un extraño olor a rabas que impregnaba el ambiente.

Luego fue el turno de Turf, que desplegó su batería de hits inoxidables, llegando a su clímax con "Yo no me quiero casar y ud?" Un feliz y activo Joaquín Levinton ataviado con un kimono beatle rojo y amarillo, corrió por todo el escenario, regalando las melodías pegadizas de "No se llama amor", "Cuatro personalidades", "Casanova" "Magia blanca", "Loco un poco" y "Pasos al costado"

Una tríada internacional de mucho peso

Con la luna ya instalada sobre el Club Ciudad de Buenos Aires, los tres grupos internacionales que cerrarían la primera noche, comenzaron a abrirse paso.

Primero llegó Soja (Soldiers Of Jah Army) la banda reggae norteamericana liderada por el cantante y guitarrista Jacob Hemphill, cuya convocatoria ha crecido de forma constante en nuestro país durante los últimos años. Los oriundos de Virginia presentaron su última producción "Poetry in motion", editada este año. La voz nasal de Hemphill y el robusto tandem de guitarras que el vocalista integra junto con Trevor Young, le otorgaron un carácter distintivo al reggae que el grupo enarbola. "Rasta Courage", "Rest of my life" y "I Believe" fueron algunas de las composiciones que presentaron.

Luego, cuando faltaban pocos minutos para las 22, el Escenario Huawei dio lugar a Paramore, posiblemente el grupo más esperado de la noche. Prueba de ello fueron las decenas de chicos y chicas que paseaban desde temprano luciendo en sus ojos el brillante maquillaje de lágrimas que también lleva la hiperquinetica cantante Hayley Williams. Haciendo gala de un rock fusión que combina un complejo entramados de arreglos, tres guitarras trabajando de forma sincronizada y una vocalista con un importante despliegue físico (no dejó de moverse y agitar en ningún momento de la hora y minutos que duró el recital) dejaron el clima bien caliente para el surfer Jack Johnson. Hubo espacio para la diversión, cuando en "Missery Bussines" un fan disfrazado con una peluca subió al escenario a cantar e hizo estallar en risas a la blonda frontwoman. Entre los destacados, también sonaron "Ignorance", "Still Into You" y "Day dreaming"

El cierre de la primera jornada del festival, tuvo como protagonista a Jack Johnson, el surfista y cantautor que ha sabido construir una consistente carrera que se disparó luego de su disco más exitoso, "In Between Dreams", editado en 2005. En contraste al energético show de Paramore, Johnson creó una atmósfera sumamente calma, transformando al escenario principal del Personal Fest en una velada de fogón frente al mar. Con su vestuario, el propio Jack se encargó de reforzar esa escena: remera, jeans y ojotas, como si estuviera en el patio de su casa. En un español que se le complicaba un poco, el cantante agradeció cada vez que pudo al público presente, y amenizó su show contando las historias que dieron lugar al nacimiento de sus temas. Así nos enteramos, por ejemplo, como un mensaje en el contestador de su esposa dio origen a "Tomorrow morning" Los momentos destacados se produjeron con la participación del multiinstrumentista Zach Gill, que cambió el piano por el acordeón, pasando por la melódica, y por supuesto, también cantó. En la bossa "Belle", Johnson cambió la letra, despertando risas cuando cantó "bonita, tienes que hablarme en español" "Sitting, Waiting, Wishing", "Breakdown" y "Better Together" fueron algunas de las composiciones más esperados de su largo set, que incluyó tres bises.

Día 2: quiebres sonoros, despedidas y la confirmación de los clásicos

La segunda jornada del Personal Fest arrancó manteniendo el espíritu del día anterior. Desde temprano, los mexicanos Centavrvs mezclaron pop electrónico y samplers con música tradicional mexicana. Por su parte, Whitney hizo gala de un pop sensible, que fue a tono con el look de su cantante-baterista, Julien Ehrlich: camisa a cuadros, anteojos de marco ovalado y un peinado que remitía al Lennon de los 70's. Luego, Neon Indian presentó una propuesta más jugada, combinando un pop-reggae anclado en los 80's, con una marcada presencia de sintetizadores. Su líder es el mexicano radicado en Estados Unidos, Alan Palomo.

Minutos después, The Black Angels, rompió el molde sonoro del evento: a dos guitarras, fusionando stoner con psicodelia y garage rock sumergieron al público en una pesada y densa nube de distorsión, que no se despejó hasta que culminaron su set. Una inesperada y grata sorpresa que se destacó en la tarde del domingo.

Luego, Daughter, con la cantante de Elena Tonra, volvió a traer la calma al Club Ciudad de Buenos Aires. Con claras influencias folk, entregó delicadas composiciones que crecen en belleza y profundidad con la cálida e intimista voz de su vocalista.

Más tarde, mientras Seu Jorge llevaba a cabo su homenaje acústico a Bowie en plan bossa nova (que nació hace más de diez años con el personaje del marinero que interpretó en la pelicula "The Life Aquatic with Steve Zissou" de Wes Anderson y que incluyó imprescindibles como "Ziggy Stardust", "Space Oddity" y "Life on Mars?") un intenso momento tenía lugar en el Escenario Indoor Fest. Allí, Utopians, el ascendente grupo de garage rock liderado por la cantante y guitarrista Barbi Recanati, brindaba el último show de su historia. Recanati decidió terminar con la banda luego de las denuncias de acoso que recayeron sobre el ex guitarrista del grupo, Gustavo Fiocchi. "No tengan ídolos, tengan convicciones; y si tienen ídolos, transformenlos en convicciones", fue el contundente mensaje final que dejo Barbi al culminar el show, que terminó con "Dancing Barefoot" de Patti Smith.

Pequeña Orquesta PJ Harvey

Al anochecer, el grueso de los presentes se agolparon sobre el Escenario Personal, para ver uno de los shows más esperados del festival: la songwriter PJ Harvey volvía al país por segunda vez (la primera había sido en el marco del primer Personal Fest, realizado en 2004), mostrando su último disco, "The Hope Six Demolition Project". La banda ingresó en fila, interpretando la balada coral "Chain Of Keys", cómo si se tratara de una orquesta entre militar y fúnebre. Vestida de riguroso negro, con una minifalda y una boa de plumas a tono, Polly Jean arribó al centro del escenario tocando el saxo. Luego llegaron "The Ministry Of Defense" y "The Community of Hope", dos canciones más del último álbum de la cantante inglesa.

En esta producción, PJ aborda la crueldad del capitalismo con reflexiones sociales en primera persona, luego de haber viajado por Afganistan, Kosovo y Estados Unidos, con el fotógrafo y documentalista Seamus Murphy y editado el libro de poemas e imagenes "El hueco de la mano". Con una puesta en escena teatral y un clima opresivo, potenciado por la sección de vientos y la percusión marcial, el show de PJ no dio respiro en sus catorce canciones. La jerarquía de los músicos que la acompañan le permitieron amalgamar sin problemas sus composiciones más recientes con clásicos de los 90's como los festejados "Down By The Water" y "To Bring You My Love".

Precisamente, luego de esta última, PJ presentó a "mi banda" (en sus propias palabras ) Allí brillan, entre otros, Jonh Parish (productor, guitarrista y multiintrumentista), Mick Harvey (otro prodigio de varios instrumentos y ladero histórico de Nick Cave desde sus comienzos hasta el 2009) y Alain Johannes (guitarrista y productor chileno que prestó sus servicios a Mark Lanegan, Queen Of The Stone Age y Chris Cornell entre otras glorias del rock alternativo) Este auténtico dream-team sumado a la versátil voz de PJ y su presencia sensual y apabullante, constituyeron el punto más alto del Personal Fest en sus dos jornadas. El cierre llegó con "River Anacostia" otro denso experimento coral de "The Hope Six Demolition Project", en el que PJ busca brindarle esperanzas a uno de los barrios con mayor marginalidad de la opulenta Washington.

Cadillacs en familia

Los Fabulosos Cadillacs fueron los encargados de romper con la tensión y el dramatismo que PJ Harvey dejó flotando en la noche del domingo. Con un sonido super ajustado y la fuerte presencia de los frontmans históricos Vicentico y Sr. Flavio, hicieron saltar y cantar a todos disparando un playlist cargado de éxitos de ayer y hoy: "Demasiada presión", "Manuel Santillán, El León", "Calaveras y Diablitos", "Siguiendo la luna", "Vasos vacios" "Mal Bicho" y "Matador" se sucedieron en diferentes instancias del recital. También hubo lugar para las canciones de su último disco "La Salvación de Juan y Solo", editado en el 2016: "La tormenta" y "Averno el fantasma" complementaron sin fisuras el tsunami de hits de la banda.

Párrafo aparte merece la presencia como miembros estables del grupo, del guitarrista Florián Fernández Capello (hijo de Vicentico) y Astor Cianciarulo (virtuoso bajista y baterista, hijo de Sr. Flavio) Florián se había presentado más temprano con su banda "Callate Mark" en el escenario Indoor Fest. El clima familiar se agrandó en "Yo no me sentaría en tu mesa", donde pudo verse a Flavio cantando solo, a Vicentico con el bajo, y a Vicente, el hijo más pequeño del cantante, dando sus primeros pasos en la batería.

El cierre lo tuvo como protagonista a Flavio, tocando el himno nacional argentino con su bajo distorsionado.

Bailando toda la noche

Phoenix, el grupo francés liderado por Thomas Mars, marcó el comienzo del final del mega evento musical. Con una marcada impronta del pop-canción con matices electrónicos, presentaron su última producción "Ti amo". Estuvieron presentes los hits "Lisztomania" y "Long Distance Call" y el punto más intenso llegó sobre el final, cuando Mars se lanzó sobre el público, mientras su banda interpretaba la instrumental "Ti amo di piú"

El cierre de la decimotercera edición del Personal Fest estuvo a cargo de Norman Quentin Cook, el DJ inglés más conocido por su nombre artístico "Fatboy Slim" Con una camisa floreada de mangas cortas y sin parar de saltar a lo largo de su set de una hora y media, Fatboy mezcló temas propios con citas-samplers de gran parte de la música contemporánea, por la que desfilaron desde "Eye Of The Tiger" del soundtrack de Rocky hasta "Hey Ho Let's Go" de Ramones, pasando por "Jump Around" de House Of Pain. Las proyecciones visuales de las pantallas que se encontraban a su lado, terminaban de redondear el concepto de la música, estimulando una auténtica experiencia multisensorial. Una auténtica fiesta, en la que se vivió en plenitud el espíritu de total libertad que profesa la música electrónica.

Hay lugar para todos

Los números finales afirman que más de cincuenta mil personas asistieron al Personal Fest y que más de un millón doscientas mil lo siguieron en vivo a través del streaming (a esta altura una alternativa ya instalada para vivenciar la música en vivo) Más allá de las cifras grandilocuentes, queda como punto alto la importancia de una grilla de artistas equilibrada, que permitió disfrutar de los clásicos populares, enterarse cual es el presente de los reconocidos músicos de vanguardia y saber cuales son las jovenes promesas que están a punto de dar el gran salto.