¡Grande Pá!

La familia Capocetti festejará como tantas otras el día del Padre. Marcos hoy es DT de la Reserva de Liga de Unión y sus hijos Marcos Ayrton ,de 17 años y Lucas Emanuel, de 14, juegan en las inferiores de AFA.

Domingo 16 de Junio de 2013

Erneto Titi Cantero

ovacion@unosantafe.com.ar

El Día del Padre significa tener la templanza que con el transcurso de los años esos hombres que hoy festejan su día, ven reflejados en sus hijos que la tarea con el tiempo, la cumplieron con creces. Los ejemplos de la vida están puestos en el corazón de esos chicos, que con sus ojos brillantes y una sonrisa miran a sus padres, y dicen: “Papá quiero ser como vos”, y a ese hombre enfundado en su dureza, se le cae un lagrimón, y solo le sale ese abrazo fraterno, y el silencio como cómplice, lo dice todo.

Uno de los tantos casos que se darán a lo largo de este domingo será el de la familia Capocetti; Marcos el padre, jugó en Unión entre otros tantos equipos, con una trayectoria de 18 años como jugador, hoy uno de los tantos entrenadores que tiene el club Tatengue.

Sus hijos también comparten la misma pasión por el fútbol, y juegan en el club de sus amores: Marcos Ayrton, de 17 años, volante central o volante por derecha, juega en 6ª de AFA y Lucas Emanuel de 14 años, también volante por izquierda o volante central, integra la 9ª de AFA que marcha invicta.

Los tres llegaron a Diario UNO para compartir y regalar un día inolvidable del Padre.

—¿Estás orgulloso de ver a tus dos hijos que siguen tus pasos como futbolista?

Estoy muy contento, ver a ellos que disfrutan del juego, de lo que quieren ser el día de mañana. Trato siempre de apoyarlos en todo sentido. Ayrton ya hace varios años que está en Unión y Lucas se sumó este año. Hay que guiarlos, fundamentalmente de que ellos sean buenas personas en la vida, que busquen el objetivo, las metas y que en lo futbolístico acompañará un poco la suerte, también hay que buscarla. Las condiciones las tienen, en el sentido que se comprometen en el entrenamiento, están haciendo lo que ellos les gustan, por supuesto el estudio también va a la par.

—¿Como disfrutan ustedes del fútbol?

Ayrton Capocetti: Juego al fútbol desde los cuatro años, empecé en Pucará y estuve hasta los doce y después fui a Unión. Mi viejo me hablaba cuando era chico, después quise ser como él, me atrapó este deporte, y quiero llegar a todo lo que hizo él. Siempre juego para llegar a lo más alto, sueño algún día poder llegar a Primera y darle una alegría a mi viejo.

Lucas Capocetti: Lo que me importa es el fútbol. Aprendí de mi viejo muchas cosas cuando él me contaba cuando jugaba, y me dije que quiero llegar a lo más alto de este deporte. Siento el amor por esta camiseta, soy de Unión, siempre doy lo mejor, porque mi sueño es bien claro: quiero llegar a jugar en Primera.

—¿Qué se siente ser padre?

Es lo mejor que me sucedió. Es el orgullo más grande que puede haber y más volcarle a ellos toda esa experiencia de 18 años jugando al fútbol. De enseñarle un montón de cosas, de guiarlos en la vida y de que sean buenas personas en la vida. Ojalá que en el día de mañana sean algo, sino le toca en esto, encontrarán otra cosa. Los chicos están por el buen camino y el futuro lo trazarán ellos.

—¿Se siente la presión de ser el hijo de un futbolista?

A.C: Por ahí los chicos me cargan, porque tengo a mi padre en el club. No hay ventajas de nada. Me gano el lugar demostrando lo que soy, esforzándome todos los días. Me rompo el alma en los entrenamientos, no importa acá si soy el hijo de un técnico.

L.C: No siento esa presión. Todas las semanas en los entrenamientos demuestro lo que soy, y en la cancha le demuestro al técnico lo que le puedo dar y no le doy bolilla a lo que digan porque se lo que soy y lo que puedo dar. Saber lo que soy me ayuda mucho a crecer como jugador y como persona.

—¿Qué consejos ustedes guardan de su padre?

A.C: Siempre me dijo que con tranquilidad se llega al objetivo por el cual luchás, darle siempre para adelante y no agachar la cabeza.

L.C: Recuerdo que me dijo que hay que darle para adelante, sino se te dan las cosas, de a poco con el esfuerzo de cada entrenamiento y después demostrándolo en le partido que vos podes ser más que el rival.

—¿Como es papá en la intimidad?

A.C: Es un excelente padre, siempre nos apoya en todo, nos escucha y charlamos todo, nos aconseja, es una persona increíble.

L.C: Mi viejo no es hincha pelota (sonrisas) . La joda es lo que va entre nosotros. Cuando me da consejos me ayuda mucho a crecer y creo que:¡es bueno! (mira a su padre y sonríen cómplices).

—Cuando se portaban mal, ¿aparecía papá con el reto?.

A.C: Tuvimos algunos encontronazos con mi hermano. Siempre intervino papá y nos retaba como a cualquier chico.

L.C: He roto vasos o platos, y una vez rompí la computadora por bajar un juego y me ligué un buen reto.

—¿Se sienten orgullosos de su padre?

A.C: Sí, por supuesto, siempre nos aconseja, está detrás nuestro apoyándonos en todo momento. Nosotros también lo apoyamos a él, cuando seamos más grandes, le daremos una alegría de jugar en Primera como se lo merece.

L.C: Ser el hijo de un jugador que llegó a Primera me ayuda a ver el fútbol de otra manera, saber que con los consejos de él podés dar mejores cosas y como decirte, ser mejor persona, ir a buscar todas, no agachar la cabeza y perseguir el objetivo de llegar a Primera.

—¿Qué momentos comparten juntos con el papi?

M.C: Siempre les digo que vean fútbol, porque hoy a los chicos les cuesta mirar partidos. Juegan y por ahí no miran. Mirando también se aprende. Veo los partidos con ellos, discutimos, que aprendan también de los errores, que hace o no hace un jugador, lo que hace bien o hacen mal, y de todo eso se aprende.

A.C: Hemos discutido un par de veces como dice él. Nos sentamos y vemos los partidos, y vamos charlando cada jugada que se va dando. Siempre nos dice que miremos fútbol, más en la posición en que juego, como se marca, viendo fútbol local o europeo.

L.C: Discuto todo, por ahí vemos juntos los partidos y te dice que fue off side, fue penal o no y lo discutimos, pero no es nada del otro mundo. Él tiene mejor razón y visión del fútbol que yo, y ahí aprendo mucho de papá, porque me voy dando cuanta de las cosas.

—¿Qué le desean en su día a papá?

A.C: Espero que la pase bien con nosotros, no trabajará por suerte, la pasaremos bien en familia y que se haga un asado (risas).

L.C: Que la pase bien con toda la gente que lo quiere, sabe que nosotros lo apoyamos en todo y que lo quiero mucho. Y que no esté muy salado el asado, que lo haga bien (más risas).

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