Hinchada de primera

Unión y Vélez empataron 1-1 en el 15 de Abril, aunque el resultado fue anecdótico ya que lo destacado fue nuevamente el apoyo del hincha, que también exigió la vuelta rápida a la máxima categoría del fútbol nacional.

Domingo 16 de Junio de 2013

Claudio Cáplan

ovacion@unosantafe.com.ar

Ayer no fue un domingo más para todos y mucho menos para los hinchas de Unión que, a pesar de la jornada fría que se dio en Santa Fe, fueron al estadio 15 de Abril para brindarle el apoyo incondicional a un equipo que hace tres semanas perdió la categoría.

Por eso, más allá de lo que fue el empate 1-1 entre el equipo de Facundo Sava y el Vélez de Ricardo Gareca, lo que hay que resaltar es que los jugadores reconocieron el apoyo que tuvieron de los sufridos simpatizantes del Tate, a quienes le obsequiaron cuando finalizó el encuentro sus camisetas.

De esa manera, la hinchada que demostró durante todo el año ser de Primera División recibió el reconocimiento a su apoyo constante de un equipo que lamentablemente dentro del campo de juego y durante 37 partidos no pudo ni supo defender la categoría para seguir en el fútbol grande de nuestro país. Aunque más allá de lo que para muchos significa la palabra dignidad, cada uno de los profesionales que en cualquier circunstancia deportiva utilizaron Frank Kudelka, Nery Pumpido y el Colorado Sava dejaron en la cancha el alma por los colores, pero a veces no alcanza con tener sentido de pertenencia, juego individual y obviamente el sacrificio constante en cada minuto, y eso es lo que sucedió con este Unión.

Los errores que se bancó la gente

Ni las malas decisiones que tomó en el arranque de la temporada el presidente Luis Spahn (no hubo Subcomisión de Fútbol Profesional) y el primer DT de este ciclo como lo fue Frank Kudelka, ni los errores futbolísticos que tuvieron en mayor o menos medida los tres entrenadores que estuvieron en esta etapa hicieron, en cualquier parte de este ciclo que terminará el próximo fin de semana cuando el Tate visite a Racing en Avellaneda, callar a toda la masa Tatengue… La que no paró de alentar a pesar de todo, la que nunca intentó castigar a sus futbolistas con amenazas o cualquier otro tipo de agresión, la que acompañó a un equipo que demostró en el Torneo Final que murió de pie, no siendo superado por los rivales de turno, salvo la estrepitosa derrota ante Newell’s, en el Coloso Marcelo Bielsa.

Pero todo eso no alcanzó para ilusionar a las miles de almas de Unión de que se podía llegar al último capítulo de la historia con la mínima esperanza de no descender. Por eso está bien que como mínimo la gente que apoyó a los colores se llevaran un premio consuelo, como una camiseta, un pantalón, un par de medias o una sudadera, que le ofrendaron los jugadores después del partido frente al Fortín.

Por el honor y el orgullo

Aunque más allá de las limitaciones futbolísticas, de que las matemáticas no cerraron nunca, estos futbolistas demostraron que tenían su orgullo y vergüenza deportiva intactos porque se quedaron con el único objetivo que pidió la gente (interiormente notaban que no se iban a poder quedar en Primera) como fue ganar el clásico… Y lo hicieron aunque a puertas cerradas en el 15 de Abril, por 1-0 con el gol de penal de Damián Lizio.

Por lo menos los jugadores saldaron una parte de una gran deuda ya que el objetivo ahora será devolver al Tate lo más pronto posible a Primera División. Pero no es poco haber logrado quedarse con el derby de la ciudad y así tapar, relativamente, este fracaso deportivo… porque acá descendieron todos y no algunos pocos.

Ahora Facundo Sava podrá armar lo que quiere para intentar devolver al Tate a la máxima categoría y los reelectos dirigentes deberán aprender de los grandes y marcados errores que cometieron para no volverlos a repetir en la temporada que viene. Ellos también tendrán la chance de revertir lo que hicieron con sus decisiones desacertadas porque la masa Tatengue no les dará margen para la equivocación, ya que bancaron como una gran hinchada todo lo mal que le hicieron en este año deportivo que se termina. No habrá concesiones en la que viene porque el corazón aguanta hasta que dice basta, más allá de la categoría.

El camino a desandar

Por eso, los encargados de escribir un nuevo libro futbolístico no deben perder el tiempo y tendrán que diagramar lo más rápido posible lo que será el nuevo plantel para comenzar a vivir la operación retorno. Porque también ayer durante el partido las 10 mil almas que fueron al estadio se lo hicieron saber a través del ya conocido canto de guerra: “A volver, a volver, vamos a volver...”.

Por eso, también es justo destacar que ya se pusieron a trabajar porque no hay tiempo que perder.

Hubo un partido

Más allá del balance que se puede hacer sobre los motivos por los cuales se descendió o por qué el Tate ganó un partido en su casa durante toda la temporada y de los errores que se cometieron, también hay que analizar el empate Unión y Vélez.

En los primeros 20’ fue Unión el dueño de todo, incluso del resultado porque a los 2’ Pablo Magnín marcó la apertura, después de una buena jugada realizada entre Franzoia y Moreno. Luego el rival se adelantó unos metros, Gago y Razzotti complicaron al medio del Tate y a los 25’ llegó la igualdad. Rescaldani le bajó a Pratto y el atacante la metió de cabeza en el arco de Limia.

De ahí y hasta el final del primer tiempo se dividieron el trámite del cotejo; el equipo de Sava buscó la prolijidad del juego y la salida rápida con Cavallaro, que a pesar de su intermitencia cuando apareció hizo jugar al equipo, mientras que Vélez lo intentó con el experimentado Insúa.

En el complemento nunca hubo un dominador absoluto de la tarde, es más casi ni llegaron a los arcos de Limia y Sosa. Sólo concretas se dieron una por cada bando: Pratto a los 17’ tuvo un tiro de 20 metros que se clavó en el palo y, a los 19’, Franzoia entró en diagonal al área grande y su remate pasó cerca del segundo palo… Después nada y final.

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