Actividad física y muerte súbita: los cuidados de rigor en toda edad
Tres casos enlutan al deporte en Santa Fe y otro preocupó al mundo político. Esto exige informarse para evitar lo peor.

Domingo 07 de Junio de 2015

Los cuatro casos de santafesinos que realizando actividad física competitiva –profesional o amateur– terminaron en muerte súbita exigen una enumeración exhaustiva, calificada e insistente de los modos posibles de prevenirla. Por eso Diario UNO consultó al médico cardiólogo y vicepresidente segundo de la Federación Argentina de Cardiología, el rosarino Daniel Piskorz y al médico generalista, deportólogo y profesor de educación física santafesino Julio Rico.Piskorz fue enfático en señalar que “ningún deportista profesional o amateur de alta competencia debería iniciar su temporada deportiva sin antes efectuar un examen clínico y cardiovascular apropiado; y ninguna asociación deportiva debería permitir que el deportista participe de competencias sin constatar y archivar el examen médico habilitante”.

Consultado por la infraestructura que los espacios deportivos deben tener para atender estas graves urgencias, dijo de manera rotunda: “En todos los ámbitos en que se desarrolle una competencia deportiva, profesional o amateur, debería contarse con la estructura y apoyo médico, preferentemente de un especialista en emergentología”.—Hubo cuatro afectados por muerte súbita en dos meses en Santa Fe: Santiago Gilliard de 14 años, Carlos del Frade de 51, el futbolista rafaelino Cristian Gómez de 27, y Mercedes Aguirre, de 62, que se descompensó en un partido de hockey y falleció. ¿Qué opinión le merece cada caso?—Son dos situaciones diferentes: una señora y un señor adultos y dos jóvenes deportistas. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en los adultos y, dentro de ellas, la enfermedad coronaria es la que con mayor frecuencia tiene su primera manifestación en la muerte súbita. Más del 30 por ciento de las personas que tienen su primera manifestación clínica de enfermedad coronaria está en la muerte súbita. Es posible que la señora y el señor pudieran tener una enfermedad coronaria subclínica. Respecto a los muchachos jóvenes, difícilmente la causa haya sido la enfermedad coronaria, a menos claro que tuvieran una anomalía congénita de sus arterias coronarias, hecho excepcional. En los jóvenes, en términos generales, la muerte súbita se debe a anomalías estructurales o funcionales genéticas, que básicamente se manifiestan por un camino final común: las arritmias malignas. Entre las alteraciones estructurales se debe mencionar la miocardiopatía hipertrófica, que es el aumento del espesor de las paredes del corazón, no relacionado con el entrenamiento deportivo en sí mismo, sino con trastornos hereditarios, y que puede desembocar en una arritmia maligna llamada taquicardia ventricular que, al degenerar en fibrilación ventricular, lleva a la muerte. Otras alteraciones estructurales son las vasculares, ya sean cerebrales o de aorta torácica o abdominal, y menos frecuentes de otras arterias, por ejemplo aneurismas que se rompen o disecciones vasculares por trastornos en la estructura de la pared arterial; el sangrado agudo y masivo puede manifestarse primero como un síncope y finalmente la muerte. Existen también lo que se llaman “vías anómalas”, es decir filetes nerviosos que estimulan al corazón adicionalmente a las estructuras normales; esto puede generar arritmias por reentradas, y estos filetes anómalos generar frecuencias cardíacas tan elevadas que el corazón no las tolera y degeneran en una fibrilación ventricular y muerte. —¿Qué es una arritmia?—Es un trastorno de la frecuencia cardíaca o del ritmo cardíaco. El corazón puede latir demasiado rápido (taquicardia), demasiado lento (bradicardia) o de manera irregular. Dentro de las arritmias, y ahora hablando de arritmias lentas, si bien son menos frecuentes, se pueden detectar bloqueos congénitos de la conducción a través de los filetes nerviosos que mencioné previamente y, por lo tanto, el corazón no se encuentra preparado para responder a la alta demanda de frecuencia cardíaca que requiere el ejercicio intenso. Finalmente, tenemos lo que en conjunto se denominan canalopatías, es decir alteraciones genéticas del intercambio de iones en las células cardíacas, llamados miocitos; estas canalopatías se constituyen en síndromes, como el de Brugada y sus fenocopias, que generan trastornos eléctricos del corazón e incrementando el riesgo de arritmias malignas.—¿Y cómo se diagnostica eso?—Muchas de las condiciones se pueden detectar en un simple electrocardiograma, que debe estar acompañado de un examen clínico cardiovascular, para que en los casos en que el médico lo considere apropiado se indique un test ergométrico y un ecocardiograma Doppler. En general todo adulto, y más aún si realiza una actividad física, reglada o no, debería realizar una consulta clínica y cardiovascular anual, y en el caso de quien realiza actividad física regular, un examen de aptitud física.En opinión del doctor Julio Rico, “hay que diferenciar actividad física de actividad física competitiva. La actividad física es aquella que hace que el corazón se acelere y gastemos energía. Por ejemplo subir escaleras. Es algo controlado y progresivo. El deporte en todas sus formas o aquel que hace del deporte su vida, o compite, justamente esa competencia hace que tenga que llevar al máximo el potencial de su cuerpo. La competencia de por sí es un riesgo, porque actúa sobre el sistema autónomo produciendo adrenalina y esta sustancia puede desencadenar arritmias cardíacas”. Niños, adolescentes y adultos  Julio Rico consideró que los niños hasta los 14 años no deberían en general competir sino tener actividades lúdicas, recreativas. “Por ejemplo, en el rugby los hacen competir cinco minutitos y los sacan de la cancha. No pueden estar más de 55 minutos en total”, dijo. Y agregó: “Habría que evaluar si el corazón de ese niño creció bien. Si es varón, si tiene los testículos en su lugar (que hayan descendido); si ven y escuchan bien. A partir de los 14 deberíamos examinar su aparato cardiovascular porque niños y niñas sufren modificaciones en la adolescencia y, por lo menos, un electrocardiograma de reposo que debe repetirse de manera anual, aunque los resultados de los anteriores den bien. También, un análisis de laboratorio para ver cómo están sus glóbulos rojos, blancos y su colesterol”.A partir de los 16, según el deportólogo, estaría recomendado un ecocardiograma –que, si da bien, se repite cada cinco años– y, superados los 30, los exámenes deben ser más rigurosos; fundamentalmente a partir de los 35 años debe realizarse sí o sí, y mínimamente, una ergometría además del electrocardiograma anual. “Sucede que la causa más frecuente desde los 35 años en adelante de muerte súbita es, por lejos, la miocardiopatía hipertrófica –agregó Rico–. Esto se detecta con el electrocardiograma, con el ecocardiograma y con la ergometría. Aunque muchas veces una enorme batería de estudios no garantiza que podamos prever –por decirlo de algún modo– que una persona pueda o no morir súbitamente”. —¿Qué cuidados deben tener los adultos mayores para practicar una actividad física?—Básicamente, debemos pensar que muchos adultos mayores ya tienen enfermedades instaladas. De algún modo la edad es ya y de por sí un factor de riesgo. Por eso si quiere hacer ejercicio competitivo, los estudios y cuidados deben ser todavía más exhaustivos. Fundamentalmente, si ya tienen problemas cardiológicos, pulmonares, hipertensión, diabetes, tabaquismo, entre otros. La actividad física moderada y fundamentalmente en esta etapa de la vida ayuda a conservar o brinda autonomía física, de movimiento y lucidez mental, por eso es importantísima. Consejos para ejercitarse de manera segura: • Realice adecuadamente una entrada en calor y ejercicios de elongación y relajación al terminar la actividad física.• Espere al menos dos horas después de comer antes de hacer ejercicio.• En condiciones de calor y humedad, beba siempre bastante agua. Disminuya su ritmo cuando la temperatura sea superior a 21ºC. Si supera los 27ºC, programe sus sesiones de ejercicio en las primeras horas de la mañana o en la noche, o bien considere caminar en un lugar cerrado.• Vístase con ropa suelta, cómoda y apropiada para el clima. Escoja zapatillas diseñadas para el tipo de ejercicio que realiza y cámbielas periódicamente. La amortiguación de estas para correr y caminar se gasta luego de 6 a 12 meses de uso constante.• Diseñe un programa de ejercicios adecuado para su nivel de condición física. Si se encuentra bajo algún tratamiento médico, converse primero con el médico para establecer sus limitaciones.• Si siente alguno de los siguientes síntomas mientras se ejercita, deje de hacerlo y consulte a un médico: dolor, ardor, opresión en la parte superior del cuerpo; desvanecimiento o pérdida de la conciencia; falta de aire que tarda más de cinco minutos en desaparecer; dolor en los huesos o articulaciones.• No se sobreexija. Escuche a su cuerpo y reduzca el ejercicio si no es capaz de terminar su sesión de ejercicios, mantener una conversación mientras se ejercita o se siente mareado después de hacerlo. Mariano Ruiz Clausen/ UNO Santa Fe/ mruiz@uno.com.ar