El Global Mind Health Report 2025 ubicó al país en el puesto 34 de 85 en salud mental y alertó que casi la mitad de los jóvenes adultos presenta problemas de relevancia clínica
20:09 hs - Sábado 07 de Marzo de 2026
Un estudio internacional reveló una marcada brecha generacional en salud mental en Argentina: mientras los adultos mayores muestran mayor resiliencia, los jóvenes enfrentan niveles de deterioro significativamente más altos que las generaciones previas.
Así lo expone el Sapien Labs en su más reciente Global Mind Health Report 2025, elaborado en el marco del Global Mind Project. El informe posiciona a la Argentina en el puesto 34 entre 85 países evaluados en materia de bienestar mental.
Casi la mitad de los jóvenes con problemas clínicos
El trabajo advierte que casi el 50% de los adultos jóvenes (18 a 34 años) sufre problemas de salud mental de relevancia clínica que afectan su capacidad para desenvolverse de forma productiva en la vida diaria.
“Esto supone más del cuádruple que sus padres y abuelos. Es un patrón de disminución de la salud mental en cada generación más joven”, explicó Tara Thiagarajan, fundadora y científica en jefe de Sapien Labs.
El estudio se basa en datos de más de un millón de personas en 85 países y utiliza el indicador Mind Health Quotient (MHQ), que evalúa 47 capacidades cognitivas, emocionales, sociales y físicas.
Argentina en el ranking y la brecha generacional
En América Latina, los adultos mayores (55 años o más) suelen mostrar mejores niveles de resiliencia que los jóvenes. En Argentina, si bien ambas generaciones presentan resultados cercanos, se mantiene la tendencia global: cada nueva generación evidencia un mayor deterioro mental.
El informe identifica cuatro factores centrales asociados a este fenómeno:
-Alimentos ultraprocesados
Argentina ocupa el puesto 24 (mayores) y 28 (jóvenes) en el ranking vinculado al consumo frecuente de ultraprocesados y su impacto en la salud mental. El estudio señala que estos alimentos pueden explicar entre el 15% y el 30% de la carga total de problemas mentales.
-Espiritualidad
Se registra una leve brecha: los mayores de 55 años ocupan el puesto 50 y los jóvenes el 54. El informe indica que el declive de la espiritualidad puede asociarse a diferencias de hasta 20 puntos en el MHQ.
-Uso temprano de smartphones
Argentina se ubica en el puesto 13, uno de los mejores resultados regionales. Sin embargo, el estudio subraya que el contacto con teléfonos antes de los 13 años se vincula en la adultez con ideación suicida, agresividad y desconexión social.
-Vínculos sociales y familiares
Aquí aparece una de las mayores diferencias: la población joven argentina ocupa el puesto 2 mundial en cercanía social, mientras que los mayores se ubican en el lugar 49. Según el informe, el debilitamiento de los lazos familiares cuadruplica el riesgo de angustia mental clínica.
América latina, fortaleza bajo amenaza
El estudio destaca que América Latina continúa mostrando una fortaleza diferencial en vínculos sociales y familiares, que actúan como amortiguador frente al deterioro mental. Varios países de habla hispana dominan los rankings de cercanía familiar y figuran en el Top 10 mundial en salud mental de adultos mayores.
No obstante, la tendencia preocupa: los lazos sociales también muestran señales de debilitamiento entre generaciones.
“La caída es más pronunciada en los países más ricos y desarrollados, donde el aumento del gasto en salud mental no ha cambiado la situación”, advirtió Thiagarajan, quien remarcó que el problema no se resuelve únicamente ampliando tratamientos.
Un cambio estructural, no solo terapéutico
El informe concluye que la crisis de salud mental juvenil requiere abordar causas estructurales vinculadas al entorno social, cultural y tecnológico, más allá de la atención clínica tradicional.
“Un futuro en el que la mitad de la humanidad sea incapaz de afrontar los retos de la vida tiene graves consecuencias sociales. Debemos actuar ahora para revertir esta crisis”, sostuvo la especialista.
Aunque Argentina no se ubica entre los peores desempeños globales, el estudio deja una advertencia clara: el deterioro generacional es sostenido y responde a transformaciones profundas del mundo moderno que impactan de lleno en las nuevas generaciones.