Al Mundial en motor home, un sueño que va sobre ruedas
Un grupo de 11 amigos se pusieron como meta asistir al evento deportivo en Brasil de una forma económica. 

Jueves 27 de Marzo de 2014

Un largo camino recorrieron los 11 amigos entrerrianos que de a poco encastraron las piezas del rompecabezas que les permitiría viajar al Mundial de Brasil 2014. “La idea nació, como tiene que nacer. En el marco de un asado, a la noche. Un sábado de enero de 2012, estábamos hablando (como lo hacen todos los grupos de amigos) de que había que organizarse para ir al Mundial. Nosotros la tomábamos casi como una necesidad a la idea de ir”, relató entusiasmado Juan Martín Alfieri, uno de los integrantes e impulsor de este plan que está a pocos pasos de cerrarse.

En medio de la tormenta de ideas, uno de los amigos propuso comprar un colectivo y convertirlo en un motor home para poder viajar y vivir la experiencia que desvelaba a todos.

Juan Pablo fue el responsable de dar el puntapié inicial al comunicar al resto del grupo que el sueño no iba a quedar en la nada. Con la autorización de todos, él ya se había puesto en campaña para conseguir un vehículo que reuniera los dos requisitos fundamentales: que sea grande y que marche.

“Durante todo ese año nos dedicamos a buscar colectivos en la región. Teníamos eso en mente, queríamos algo grande y que esté bien de motor. Vimos cinco coches, hasta dar con el que compramos, que es un Mercedes Benz modelo 94. Ese coche pertenecía a una empresa de transporte de María Grande, y hasta cuatro meses antes de que lo compremos estaba en funcionamiento”, relató Juan Martín.

A pesar de que aún la danza de la fortuna no los benefició con las entradas necesarias para asistir al evento, estos chicos darán marcha al motor el fin del semana del 7 de junio cuando el vehículo invada la ruta con destino a San Pablo, sede de la inauguración del Mundial 2014 –el 12 de junio jugarán Brasil y Croacia el primer partido.

Una misión de equipo

El dato llegó de mano de Luis, quien ahora es el mecánico del colectivo. “Él tenía en mente un emprendimiento de transporte, pero no tenía la plata y como sabía que estábamos buscando un coche, nos ayudó”, explicó Alfieri.

Luis y Juan Pablo fueron a verlo. Después de haberle explicado al propietario que eran “financieramente incorrectos” llegaron a un acuerdo que favoreció a ambas partes. “Ese mismo día lo llevamos a Paraná”, agregó.

El ingreso del colectivo fue la primera publicación que se registró en la fan page Mundial Andando, que el grupo posee en la red social Facebook. Ese hecho tuvo lugar entre abril y mayo de 2013. Luego de celebrar con un asado, al sábado siguiente los amigos comenzaron a trabajar. Este sueño, conjugado con pasión, comienza a materializarse por el trabajo y sacrificio que todos los participantes hicieron y hacen hasta el día de hoy. Para eso decidieron fijar el sábado como jornada laboral obligada para todos.

Los 11 viven el fútbol como una cuestión pasional, pero al mismo tiempo se convirtió en una excusa. “El trasfondo de esto es poder cumplir un sueño entre amigos y encarar un proyecto de estas características”, señaló.

Con el objetivo fijo y la voluntad inquebrantable, los integrantes dedicaron su tiempo libre en la misión de convertir una simple idea en realidad. Desde diciembre el equipo de Mundial Andando se reúne todos los sábados, de 7.30 a 20, para dar forma y color al motor home que los llevará a vivir su gran sueño.

Entre todos colaboraron para coordinar las tareas que debían realizar. “No aflojar” era la premisa que se habían propuesto. Pero en caso de que eso se diera, la idea era sostener y dar fuerzas el tiempo que fuera necesario para retomar el trabajo.

“Un poco de eso es laburo –cuenta divertido Juan– y tenemos al patrón, que es Nicolás, que en primer término es una excelente persona y, en segundo, es un obsesivo compulsivo de aquellos que sabe mucho de proyección, construcción e ingeniería. Él se encargó de idear la adaptación y modificación completa del transporte con los elementos necesarios”.

Los soñadores tenían la certeza de que la misión no se terminaba en comprar el medio de transporte y de que sería necesario muchísimo más. En el medio tuvieron que resolver cuestiones ligadas a lo contable, administrativo, legales, de proyectos.

“Por suerte fuimos afortunados, porque sin quererlo, el equipo se formó con gente que se puede hacer cargo de cada una de esas aristas y se hizo responsable, desde su lugar, de lo que podía aportar”, agregó el integrante del equipo.

El único costo fijo que tuvieron que afrontar los amigos fue el dinero que les demandó la compra del colectivo, que rondó los 65 mil pesos. Ese monto lo pudieron resolver con un excelente convenio de pago.

Si bien habían realizado cálculos para los arreglos, ese presupuesto se fue modificando y lejos de lo que muchos podrían pensar, se achicó.

La simpatía y solidaridad de la gente al enterarse de la empresa en la cual se habían sumergido estos jóvenes, derivó en que muchos quisieran aportar su granito de arena. Así, hubo gente que donó o regaló elementos y herramientas y hasta quienes ofrecieron su mano de obra para los arreglos que fueran necesarios.

Luego de jornadas de mucho trabajo, el rodado estaría en condiciones de salir a la ruta a mediados de abril o principio de mayo. El sueño del Mundial, ya está andando.