Desde la entidad pyme rechazaron que el uso de tarjetas sea por consumos de lujo y alertaron sobre persianas bajas, embargos impositivos y freno del consumo.
18:14 hs - Domingo 23 de Agosto de 2026
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) fijó una dura postura sobre la realidad económica de los hogares y los comercios minoristas. A contramano de los diagnósticos oficiales que vinculan el sobreendeudamiento a la adquisición de bienes suntuarios o entretenimiento, desde el sector pyme aseguraron que la toma de crédito responde a la necesidad primaria de solventar consumos indispensables.
En declaraciones a Radio Rivadavia, el vocero de Came, Salvador Femenía, subrayó que el deterioro del poder de compra empuja a la población a financiar gastos diarios: "Cuesta mucho llegar a fin de mes, el sueldo evidentemente no alcanza. Vemos que apenas se sostienen rubros básicos como alimentos, bebidas y farmacia, y al resto le cuesta mucho mantenerse; por eso la deuda va por lo básico y no por bienes de lujo".
Femenía detalló que el fenómeno actual responde a una secuencia de pérdida salarial y encarecimiento del costo financiero. Según explicó, tras un incremento puntual en el uso de tarjetas durante el repunte registrado entre fines de 2024 y comienzos de 2025, el escenario cambió por la suba de tasas de interés y los límites en las negociaciones paritarias, lo que derivó en un estancamiento de los haberes frente al costo de vida.
Asimismo, recordó que la compra de provisiones en cuotas ya se observaba con anterioridad, pero la combinación de ingresos restringidos y retracción de la demanda consolidó un parate en la economía cotidiana.
Por otra parte, relativizó el impacto de las operaciones digitales frente a la caída del mostrador tradicional: "El comercio electrónico representa solo el 18% del total en el país, por lo que de ninguna manera compensa el desplome físico".
Persianas bajas, asfixia financiera y presión fiscal
El impacto del menor movimiento en los locales comerciales se traslada directamente a las cadenas productivas. El representante gremial describió un circuito trabado donde la falta de demanda minorista frena la industria, alarga los plazos de cobranza y genera problemas financieros en las pequeñas unidades de negocio.
"Cierran empresas y las que abren no reemplazan en cantidad ni en calidad a las anteriores; basta recorrer cualquier centro comercial bonaerense o del Amba para ver locales vacíos", remarcó Femenía.
Frente a este panorama, indicó que las pymes acumulan pasivos bancarios, con proveedores y de carácter fiscal, situación agravada por embargos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca), motivo por el cual reiteró el pedido de un plan de facilidades de pago para aliviar al rubro.
Un problema estructural en todo el territorio nacional
Al trazar un mapa de la situación productiva, el directivo descartó que existan provincias o regiones aisladas del contexto general: "La situación abarca a todo el territorio nacional, incluidas las economías regionales y el sector primario. En épocas de escasez, el costo logístico, la presión impositiva y las cargas sociales forman un combo donde todos los factores duelen".