Cinco razones para evitar la adicción al consumo de ansiolíticos y calmantes
Un especialista explicó que los psicofármacos no traen soluciones mágicas, “por eso es necesario aprender a enfrentar los problemas de la vida, y saber que las soluciones implican un esfuerzo personal”.

Miércoles 29 de Enero de 2014

El año pasado creció más del 5 por ciento el consumo de ansiolíticos y calmantes, lo cual genera preocupación por el aumento de la automedicación y la naturalización del uso de este tipo de psicofármacos. 

El médico psiquiatra Ernesto Ratge explicó hoy en un medio rosariono, que existen varias razones para limitar el uso de estas drogas que de alguna forma evaden a la gente de sus problemas y los aleja de soluciones reales. Recomendó aprender formas de relajación, y recordó que todos los tiempos de la vida del hombre son difíciles.

1. No existe solución inmediata. “Vivimos en una cultura inmediatista, con baja tolerancia a la inevitable dificultad que significa la resolución de los problemas importantes de la vida, que no se resuelven de golpe, que a veces implican un esfuerzo, que hay que realizar”, indicó el médico que insistió con señalar que si bien los “psicofármacos aparecen como una solución mágica, lo que hay que saber es que los problemas de la vida no se resuelven con psicofármacos”.

2. Son parte de una estrategia comercial. “Muchos colegas encuentran en la indicación rápida del psicofármaco una forma de terminar con un problema que siempre exige más complejidad para ser enfocado, entonces el abuso en la indicación del psicofármaco tiene a los médicos como protagonistas centrales”. En ese sentido apuntó a que también se trata de una estrategia comercial. “Existe la presión de los laboratorios de la industria farmacéutica para hacer aparecer a los psicofármacos como una solución inmediata y rápida a los problemas, incluso en Estados Unidos hubo una droga denominada la pastilla de la felicidad, algo que no existe”. 

3. Naturalizan el consumo. “A veces se indica un psicofármaco en un momento que es pertinente, pero después el paciente lo sigue tomando, va a un médico clínico y le dice me recetás tal cosa, y el médico le receta también como si fuese algo que no tiene importancia, sucede que se naturaliza el uso de algo que debería ser utilizado con sumo cuidado. El psicofármaco es un elemento útil en un momento de un proceso terapéutico para permitirle a la gente pensar acerca de los problemas que tiene que enfrentar”, aclaró Ratge.

4. Todos los tiempos son difíciles. “Borges tenía una frase que me encanta que decía 'me tocó como a todos los hombres tiempos difíciles en los que vivir', es decir, los tiempos son difíciles siempre. Lo que si aparece como una moda del momento es la cultura de la inmediatez, intentar resolver los problemas con el menor costo personal posible. En el caso de los psicofármacos esto es una tragedia porque la gente no aprende a hacer cosas de otra forma. Por ejemplo, sería mucho más inteligente que alguien aprenda técnicas de relajación, o de yoga, porque eso implica un esfuerzo, un esfuerzo de aprendizaje, y es altamente probable que el efecto que obtenga sobre el control de su ansiedad sea muy parecido, si hablamos del control de síntomas”.

5. Promueven la falta de memoria. El doctor Ratge explicó que entre los efectos colaterales de los psicofármacos se encuentra la aceleración de la pérdida de la memoria, “entre otras cosas por esto es que debe utilizarse en un tiempo puntual, nadie debería estar medicado de por vida con psicofármacos”. Aunque insistió que “el efecto colateral más importante de estas drogas es que enseña a la gente a no aprender”.