Cómo enfrentarse al desarrollo de una enfermedad

Domingo 29 de Noviembre de 2015

Todos nos hemos enfermado o nos vamos a enfermar, esto es parte de la vida. Hay enfermedades que son crónicas, que perduran en el tiempo, como por ejemplo el asma, la diabetes, el cáncer, una parálisis. Y esas enfermedades traen pérdidas: perdemos la energía, la movilidad, a veces perdemos la belleza, el trabajo, etcétera. Toda enfermedad crónica trae el miedo a la muerte y el miedo a la discapacidad.1. Los tres NO cuando nos enfermamos:

a. No manipular con la enfermedad: de chicos, nos enfermábamos y nos daban algún juguete, mimos, etcétera. Muchas veces sucede que ya de grandes  nos deprimimos, nos enfermamos y nos aprovechamos de eso porque sabemos que podemos  manipular. Algunas personas me compartieron que de pequeños vivían enfermos porque los trataban mejor que cuando estaban sanos. Por eso utilizan el mismo mecanismo siendo adultos.b. No sentirnos impotentes: cuando dejamos de hacer algo que estábamos haciendo nos estamos posicionando en la impotencia. Por eso, cuando estamos enfermos, no debemos dejar de hacer, dentro de lo posible, lo que estábamos haciendo. Por ejemplo, no dejamos de trabajar o de divertirnos o de salir con amigos. A todo lo que hacíamos, ahora le sumamos el tratamiento.Tampoco en la enfermedad hay que revisar las cosas para atrás, porque no es el momento, es el tiempo de mirar hacia adelante y de construir cosas. Algunas personas tienen una enfermedad y revisan su pareja, su pasado, lo que no disfrutaron, entre otros puntos. Eso es pararse en la impotencia porque el pasado pasó. No sirve revisar ahora y quedarse en esa etapa.c. No  sentirnos culpables: pensar que “por algo” nos sobrevino esa enfermedad o que es un “castigo”.2. ¿Qué es lo que no debemos hacer los que estamos sanos cuando tenemos a un ser querido enfermo?a. No hay que explicar: cuando la persona enferma nos pregunta: ¿por qué me pasó esto? Hay que responder que no lo sabemos, que lo importante es saber qué vamos a hacer a partir de ahí con lo que le está pasando”; el foco es darle batalla a la enfermedad, no explicar. Muchas veces las personas ansiosas buscan  explicar  la enfermedad del otro, porque es una forma de decir “como eso te sucedió  a vos por hacer esto, a mí, que no lo hago, no me va a pasar”; son autoengaños.Hay gente que dice “a mí me sana Dios, no la medicina”: esa una actitud INMADURA: de evitar lo que yo tengo que hacer, mi responsabilidad, tras la máscara de espiritualidad. Tenemos que tener fe en Dios, en la ciencia y en nosotros.b. No transmitirle nuestra angustia: por ejemplo, si una persona perdió a un hijo en un accidente, yo tengo que evitar sumarle mi angustia, porque si lo hago, no estoy pensando en esa mamá o papá sino que estoy pensando en mí (soy un egoísta). Si yo estuviese pensando en la persona me guardo la angustia, voy a mi casa y lloro, grito, le cuento a un amigo; pero cuando yo estoy con la persona le tengo que impartir esperanza, tengo que impartirle fuerza. Entonces, debo contener mi propia angustia y manejarla porque no le tengo que sumar a quien ya tiene la suya propia, la mía.3. ¿Qué tenemos que hacer cuando nos enfermamos?a. Tenemos que pelear cada día contra la enfermedad. Nosotros tenemos que darle batalla, tenemos que tener fe en Dios, fe en el tratamiento y fe en nosotros. Hay que darle batalla levantándonos y peleando todos los días de nuestra vida hasta la victoria. La enfermedad es una parte de mi vida, pero no es toda mi vida.b. Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos (nadie te va a cuidar si no lo hacés vos). Por ejemplo, alimentándonos sanamente, practicando ejercicios, disfrutando de una salida, un café, de mirar una película, etcétera. Es decir, cosas que nos hagan bien.c. Tenemos que visualizarnos triunfando: pensar hacia adelante, no hacia atrás. Debés verte sano, próspero y no dejes de hacer todo lo que estabas haciendo. Seguir trabajando, estudiando, disfrutando y sumarle ahora el tratamiento, porque todas las cosas que nos hacen bien las tenemos que seguir haciendo.d. Voy a participar activamente en mi tratamiento: Cuando me dan el “diagnóstico” es solo eso. No es una condena de muerte ni el comienzo del fin sino el principio de una batalla de fe y amor cada día. Yo “tengo” una enfermedad, no “soy” una enfermedad, por ejemplo: “no soy depresivo” o “soy diabético” sino que “tengo depresión o diabetes”, etcétera, porque si yo “soy” no puedo hacer nada más.e. Metas a corto plazo las cuales podamos alcanzar y disfrutar. Es momento de mirar para adelante y construir. La enfermedad no  es para cambiar las relaciones con los otros sino para cambiar la relación conmigo mismo.  Debo procurar cosas que me den satisfacción inmediata.Cada día tengo que comenzarlo esperando algo bueno, podemos levantarnos cada día y dar gracias por un día más, y decirnos: “hoy será un día extraordinario lleno de paz y amor”. Bernardo Stamateas / Especial para Diario UNOredaccion.santafe@uno.com.ar