Conocer la ubicación geográfica de una conexión a través de su dirección de IP puede parecer ciencia ficción; sin embargo, se trata de un proceso sumamente sencillo. Sigue leyendo para descubrir cómo funciona, para qué sirve y cómo puedes hacerlo tú mismo.
Jueves 18 de Abril de 2024
A todo dispositivo que se conecta a internet se le asigna una dirección de IP, que puede ser estática o dinámica. Una IP estática se mantiene fija, mientras que una dinámica cambia con una determinada regularidad.
Estas direcciones no se asignan completamente al azar, sino que existen diferentes registros, en todo el mundo, encargados de gestionar las direcciones IP de sus respectivas regiones geográficas.
A modo de ejemplo, el Réseaux IP Européens Network Coordination Centre gestiona las direcciones de IP de todo el continente europeo, mientras que el Latin American and Caribbean Internet Address Registry gestiona las de toda América Latina.
Estos registros son necesarios porque las direcciones de IP siguen un formato numérico preestablecido de 32 bits, formado por 4 dígitos decimales de 8 bits cada uno. En otras palabras, no son infinitas.
Si consideras que cada dispositivo conectado a internet en todo el mundo precisa de su propia dirección de IP, es fácil comprender por qué necesitamos de un registro que se encargue de gestionarlas de forma eficiente y ordenada.
Geolocalizar una dirección de IP
En resumidas cuentas, existen las direcciones de IP, y existen registros que las gestionan en cada región del planeta. Entonces, ¿cómo puedes geolocalizar una dirección de IP?
Muy fácil: a través de un servicio de geolocalización de IP. Estos servicios, que abundan en internet y que pueden ser gratis o de pago, hacen consultas a bases de datos de los diferentes registros de IP. Encontrar aquí una dirección IP.
Estas consultas les sirven para comparar la IP en cuestión con los rangos de IP asociados a diferentes servidores y proveedores, acotando el área de búsqueda a un país, una región, una ciudad y hasta un código postal.
Y es que, otro punto importante de considerar, es que la geolocalización de una dirección de IP tiene sus limitaciones. Es prácticamente imposible conocer la ubicación exacta (la dirección completa, por ejemplo) de una dirección IP.
Además, es mucho más difícil geolocalizar una dirección de IP dinámica que una estática; y si el dispositivo en cuestión utiliza una Red Privada Virtual (VPN, por sus siglas en inglés), geolocalizar su IP sería en vano, ya que la verdadera ubicación del dispositivo se encuentra oculta.
Por último, aquí es muy válido preguntarse por qué alguien querría geolocalizar una IP. La realidad es que las razones son muchas. Se trata de un servicio utilizado a diario por plataformas publicitarias, redes sociales, sitios web de todo tipo, y más. Incluso los bancos lo utilizan para prevenir fraudes financieros.
Lejos de tratarse de una función restringida al mundo de la ciencia ficción, la geolocalización de IP es algo con lo que interactúas cotidianamente en internet, te des cuenta de ello o no.