Martes 18 de Marzo de 2014
“Breakfast in bed”. Los sabores disponibles en la heladería The Ice Cream Store, en Delaware (EE.UU.), son todo menos tradicionales. Además, tienen una fijación con la panceta. En el menú figuran, por ejemplo, el sencillo “Bacon” (de vainilla africana y pedacitos de panceta), el “Bacon, Maple with Jack Daniels” (de panceta, jarabe de arce y whisky) y el –para muchos, genial– “Breakfast in bed” (“desayuno en la cama”): helado de vainilla africana con yemas de huevo pasteurizadas, jarabe de arce y panceta.
Spaghettieis. Así se llama el helado alemán creado por Dario Fontanella a finales de los años 60. Se trata de un helado que se presenta, literalmente, como un plato de spaghetti con salsa: los fideos son de helado de vainilla, la salsa es de frutilla y las hebras de queso parmesano son, en general, de chocolate blanco o de coco. Hoy en día, se consigue en las heladerías de Alemania y en algunos lugares especiales alrededor del mundo.
“Glow in the Dark Ice Cream”. Nada más ni nada menos que un helado que brilla en la oscuridad, invención del experimentador (y heladero) británico Charlie Francis. Está elaborado con proteínas similares a las que hacen brillar a las medusas cuando se sienten amenazadas, y que se activan con calcio. Mientras más se lame, más brilla el helado. Eso sí, es un capricho costoso: a 225 dólares el cucurucho.
Helado de carne de caballo. Sensibles, abstenerse. En Tokio comercializan un helado hecho (según asegura su nombre) con carne de caballo cruda. Es uno de los tantos sabores que propone la tienda Ice Cream City. Otras de las ¡¿exquisiteces?! que ofrecen son helado de lengua de vaca, de pulpo y de calamar.
Fuente: Planeta Joy.