Controlar la ansiedad
Leé la columna de Bernardo Stamateas para Suplemento Ser UN@ de este domingo.  

Domingo 24 de Noviembre de 2013

La ansiedad no es negativa, es normal y positiva frente a una determinada situación, es esa sensación de preocupación o de intranquilidad pero que tiene una característica clave, que es controlable, es decir que es una ansiedad momentánea.

¿Qué cosas te ponen ansioso?

Hay una ansiedad normal frente al trabajo, a una entrevista, a un examen, etcétera, pero también hay ansiedades patológicas, lo que llamamos Trastorno de Ansiedad Generalizado o TAG, que es cuando la ansiedad se extiende más de 6 meses y es incontrolable. Es decir, la ansiedad es la preocupación excesiva e incontrolable que aparece y que se manifiesta no sólo desde el punto de vista psicológico, sino también físico, como los mareos, ahogos, transpiración, entre otros puntos.

Ideas que tiene el ansioso

Algo malo va a pasar: Siempre está tratando de prevenir, espera el final catastrófico. El ansioso es un visionario, pero en el sentido de ver siempre lo malo: el secuestro, el robo, la pérdida de trabajo y lo vivencia internamente.

Hay que prevenir y estar alerta para poder vivir tranquilos: Siempre su diálogo interno es: … ¿Y sí?... ¿Y si pierdo el trabajo? ¿Y si me equivoco?, y esta pregunta activa una preocupación en cadena. Esta persona no soporta la ambigüedad.

El mundo es peligroso y yo no tengo recursos. Si evito los problemas voy a estar más tranquilo. Recordemos que la ansiedad es un cuadro muy grande que involucra los trastornos obsesivos, las fobias, el estrés postraumático y la ansiedad generalizada. Es decir que al abarcar tanto, tiene sus matices.

¿Qué podemos hacer?

Poner un día y una hora para preocuparse: “Enmarcar la preocupación”, por ejemplo cuando estamos todo el día penando y preocupados por un tema… Entonces que podamos decir, “voy a pensar este tema dos horas, por la mañana o por la noche, pero le voy a poner un límite”. Entonces sentarse y dedicarle media hora, una hora, dos horas, para pensar en lo que me preocupa, de una manera intensa y después soltarla. “Lo que enfrentamos deja de ser peligroso”.

Vivir en el aquí y ahora: Frenar un poco nuestra imaginación que dispara incertidumbre y concentrarnos. Respirar profundo y pensar con el aquí y el ahora.

Debate socrático: Es cuestionarnos las preocupaciones, por ejemplo, “Todos los hombre son iguales”… ¿A cuántos hombres conozco? ¿Todos me hicieron lo que me hizo X?... Comenzar a cuestionar un poco más nos lleva a un debate interno un tanto filosófico que nos puede ayudar a cuestionar un poco más las certezas que nos provocan ansiedad.

Qué es lo peor que me puede suceder: Pensar en eso a lo que le tememos y enfrentarlo y preguntarnos qué puedo hacer frente a tal o cual cosa.

Hacer un registro de preocupaciones: Es decir, una lista y poner los pros y los contras, anotar qué es lo que puedo hacer, qué no puedo hacer, qué está a mi alcance y qué no.

Tenemos que tomar las cosas con calma y realizar alguno de estos ejercicios, para que la ansiedad no nos desborde y para que tampoco lleguemos a enfermarnos.