Día Mundial del Corazón: por qué se celebra hoy 29 de septiembre

Día Mundial del Corazón: ¿cuáles son los nuevos factores emergentes de riesgo que afectan la salud cardiovascular?

Lunes 29 de Septiembre de 2025

El Día Mundial del Corazón se celebra anualmente el 29 de septiembre. La OMS y la OPS crearon una fecha para impulsar la prevención de las patologías que más muertes causan. Las enfermedades cardiovasculares son un grupo de condiciones que afectan al corazón y los vasos sanguíneos.

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Además de los factores de riesgo clásicos como la hipertensión, el tabaquismo y el colesterol alto, expertos destacan la creciente importancia de riesgos emergentes como la obesidad, la contaminación ambiental, el estrés y la soledad.

Por qué el Día Mundial del Corazón

Cada 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón, instaurado en el 2000 por la Federación Mundial del Corazón con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud. La proclamación de este día responde a la necesidad de abordar los factores de riesgo identificados en el Informe Mundial sobre la Salud desde 2002, entre los cuales se destacan tanto los riesgos clásicos como los factores de riesgo emergentes. El objetivo central de esta conmemoración es generar conciencia sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares, que siguen siendo la principal causa de muerte en el mundo.

Tradicionalmente, los factores de riesgo más conocidos han sido la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto y el tabaquismo. Estas condiciones se han trabajado durante décadas como determinantes en la salud cardiovascular. Sin embargo, hoy emergen nuevos factores de riesgo que cobran cada vez más relevancia en el manejo y predicción de enfermedades cardíacas. Entre ellos, la obesidad se presenta como un factor fundamental, una verdadera pandemia que afecta a millones de personas y que multiplica los riesgos asociados a infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca.

Principales factores de riesgo en la incidencia de enfermedades cardiovasculares

  • Contaminación ambiental: la exposición al aire contaminado se ha asociado con un mayor riesgo cardiovascular.
  • Soledad e insomnio: la falta de interacción social y los problemas de sueño son factores de riesgo que contribuyen a las enfermedades del corazón.
  • Dislipemia heterogénea: esta condición se caracteriza por niveles elevados de LDL (colesterol malo), de triglicéridos y bajos de HDL (colesterol bueno), lo que incrementa el riesgo cardiovascular.
  • Marcadores genéticos y de inflamación: la presencia de factores de riesgo genéticos y marcadores de inflamación puede predisponer al desarrollo de enfermedades cardiovasculares.
  • Estrés crónico: el estrés prolongado y otras condiciones emocionales pueden desencadenar un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.

Lo que ocurre actualmente es que los factores de riesgo clásicos se conocen y se trabajan en la prevención, pero los factores emergentes muchas veces no se tienen en cuenta, a pesar de que afectan cotidianamente a miles de personas y dañan su salud sin que exista una real conciencia sobre su impacto. En este contexto, hacerlos visibles resulta crucial para mejorar la prevención y reducir la carga de enfermedades cardiovasculares a nivel global.

Un punto que merece especial atención es la situación de las mujeres sostén de familia. La falta de tiempo y el costo económico dificultan el acceso a chequeos médicos preventivos. En muchos casos, la soledad, la angustia y el estrés llevan a canalizar las emociones a través de la comida, lo que deriva en obesidad, ansiedad y mayor riesgo cardiovascular. Este fenómeno representa un desafío no solo sanitario, sino también social, donde la inequidad y las condiciones laborales influyen directamente en la salud del corazón.

El Día Mundial del Corazón no es únicamente una efeméride, sino una oportunidad para reflexionar sobre los riesgos clásicos y emergentes que afectan la salud cardiovascular. Reconocer la importancia de la obesidad, la contaminación, el estrés y la soledad como problemas de salud pública es esencial para avanzar en políticas preventivas.

Argentina y el consumo de sal y azúcar

Los datos son contundentes: en Argentina se consumen en promedio 11 gramos de sal por persona al día, más del doble de los 5 gramos recomendados por la OMS. En el caso del azúcar, la ingesta ronda los 150 gramos diarios, cuando la sugerencia es no superar los 50. Las bebidas azucaradas representan cerca del 40% de ese consumo.

Cinco claves para cuidar el corazón

  1. Reducir la sal: no superar los 5 gramos por día y evitar agregar sal extra en la cocción.
  2. Disminuir el azúcar: elegir agua en lugar de bebidas azucaradas y moderar los dulces.
  3. Moverse a diario: al menos 30 minutos de caminata, bicicleta o cualquier actividad física moderada.
  4. Comer más frutas y verduras: sumarlas en todas las comidas para asegurar vitaminas, minerales y fibra.
  5. Controlar la salud periódicamente: medir presión arterial, colesterol y glucosa al menos una vez al año.