Jueves 17 de Abril de 2014
Esta es la nota que Diario UNO publicó en la edición del día domingo 06 de marzo del 2011, cuando Ingrid Briggiler regresó del viaje y recibió al matutino se Santa Fe, para contar la historia de cómo logró conocer a Gabriel García Márquez y de qué hablaron durante más de dos horas.
Hay necesidades del alma que son inexplicables. Ingrid Briggiler, una santotomesina de 24 años, traía una ilusión desde pequeña y no paró hasta saciarla. Quería conocer al premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez. Pero más allá de encontrarse con la figura pública, Ingrid deseaba “charlar un rato” con el colombiano, radicado en México, que este domingo está cumpliendo 84 años.
Su relación con García Márquez comenzó cuando ella era pequeña. “Mis papás me regalaban libros y entre los autores de esas obras estaba García Márquez, que fue el que más me gustó. Cuando lo empecé a leer me fascinó su literatura, el mundo que él inventaba, el realismo mágico. Poco a poco fui leyendo todos sus libros y eso fue una puerta a la literatura latinoamericana en general”.
“También despertó mi interés por la escritura. Porque me gusta mucho leer, pero también escribir. Empecé con cuentos y otras cositas. Todo comenzó por la fascinación por la literatura”, aseguró.
Ingrid comenzó a planear su viaje hace casi un año. Rindió su última materia de Medicina y supo que era el momento de intentar hacer realidad su aventura, su sueño.
“Un día escribí en mi blog: «Quiero conocer a García Márquez y lo voy a lograr». Por suerte me fue muy bien, porque pude lograrlo. Es un viaje que me puse a organizar con muchísima anticipación”, le dijo a Diario UNO.
Luego de publicar eso en mi blog –continuó–, se comunicó conmigo Fernando Jaramillo, que es el fanático número uno de García Márquez y me empieza a ayudar hasta que finalmente es quien me da la llave de la puerta de la casa de Gabo”.
Pero no todo fue tan fácil como parece. El recorrido duró 72 días. “Empiezo en Venezuela, sigo por Colombia, me voy en velero a Panamá, Costa Rica y Nicaragua. De ahí vuelo hacia México. Fue un viaje largo, recién a los dos meses y medio me encuentro con García Márquez”, describió.
El viaje estaba planeado para 90 días por el caribe, así se llama mi blog, (90diasxcaribe.com.ar), en el cual iba contando día a día todo lo que iba haciendo”, dijo Ingrid y agregó: “Armé el itinerario para viajar, en un principio, a su Colombia natal para poder conocer su cultura, dónde había nacido, visitar la casa de sus padres, saber cuál fue su entorno para escribir semejantes obras. También el viaje está organizado en torno a mis amistades y a los lugares que quería conocer. Centroamérica es uno de los sitios donde siempre quise ir”.
Finalmente, Ingrid llegó a Managua, ciudad en la que sufrió un robo que casi la hace desistir y volver a Santa Fe. Pero en ese momento pudo contactarse con la casa del escritor y le dijeron que la esperaban. Tomó el primer vuelo a México y, una vez que pisó el suelo del Distrito Federal, se dirigió directo a la casa de García Márquez.
Acerca de cómo fue ese encuentro, la santafesina dijo: “Fue increíble. Me lo había imaginado muchas veces, había soñado con ese momento. Cuando lo veo me emociono mucho, me largo a llorar y él me dice un piropo dirigiéndose a su secretaria: «¿De dónde sacaron a esta preciosura?». Él es muy coqueto con las mujeres y muy feminista. Le pareció simpático que yo viniera desde la Argentina a verlo a él, no lo podía creer”.
Del encuentro participaron, también, la secretaria del escritor, Mónica; y su mujer, Mercedes quien fue quien dio el visto bueno para la llegada de ingrid al hogar de Gabo.
“Fue una charla cotidiana. Ellos se interesaron mucho en mi viaje, no lo podían creer. Me preguntaron todo, desde cómo me había decidido a hacerlo, por qué lo hacía y también hablamos un poco sobre la situación de América latina y la inseguridad. Eso surgió a partir de que en Nicaragua me robaron y fue justo en el paso previo de llegar a México y verlo a él. Cuando les conté de mi robo ellos se sintieron tristes”, aseveró.
—¿Cuál es la mirada de García Márquez sobre la inseguridad en América latina?
—Él siempre está luchando por los derechos humanos, por la igualdad, la equidad. Ellos están viviendo con mucho dolor la narco violencia que se está dando en México. Se amarga mucho y no lo puede creer. Se siente un poco avergonzado de toda esa situación que estamos viviendo todos los países de América latina. La inseguridad, los robos y, especialmente en México, con la narco violencia.
Como no podía ser de otra manera, en la reunión se habló de literatura. “Me preguntó cuál era mi libro preferido y le dije que es El Amor en los Tiempos del Cólera. En ese momento me regala un ejemplar y me lo dedica, increíble. Después conocí su estudio que está lleno de libros. Fue un encuentro relajado, desestructurado. Porque yo no había preparado ninguna pregunta preparada, ni nada por el estilo. Lo que yo quería era pasar un rato con él y que él me cuente lo que quiera. Yo sabía que Gabo iba a manejar la conversación excelentemente. Seguro que no iba a hacer falta que yo lleve nada preparado”, dijo.
La única sorpresa que llevaba Ingrid en su mochila de viaje era una pintura que había hecho su padre para obsequiarle al escritor. “Yo estaba muy nerviosa, porque quería llevarle algo muy especial y me pareció que una pintura de mi papá sí lo era. Se la doy, la miró y me pidió verla desde un poco más lejos porque era media abstracta. Es un retrato que el artista nunca dijo quién era. Le gustó mucho y le pidió a su secretaria que la hagan encuadrar”, afirmó.
“Me puso muy contenta que le gustara el gesto. Porque qué se le puede regalar a un premio Nobel de Literatura (1982). Qué se le puede regalar y que sea significativo para él. En casa pensamos mucho y decidimos regalarle eso, creo que fue una buena elección”, concluyó.