El nieto de Estela dijo que recién ahora está asimilando la noticia
Ignacio Guido Montoya Carlotto habló con LT10 y aseguró que está tratando de digerir la verdad que se le reveló en las últimas semanas. "La clave es que los que dudan caminen a la verdad", aseguró.

Miércoles 20 de Agosto de 2014

Tras conocerse la noticia de que luego de 36 años, Estela de Carlotto había recuperado a su nieto, Ignacio Hurban, el joven dialogó con LT10 y habló de su actualidad.

Ignacio Guido Montoya Carlotto, nieto de Estela Carlotto, expresó que “Ahora me está llegando el shock y el impacto. Los primeros días todo fue para afuera y para los medios. Ahora, estoy tratando de asimilar la noticia. Cuando yo estuve en marzo en Santa Fe, en el Festival de Jazz, no presumía nada de lo que iba a ocurrir”.

“Yo tuve algunas intuiciones, algunas piedritas en el zapato que me estaban molestando, -agregó-. Yo comencé a buscar desde que supe que era adoptado y sabía perfectamente cual era el camino que había que hacer para averiguar la identidad, si uno llegar a ser hijo de desaparecidos”.

Consultado sobre la imagen que tenías de Estela de Carlotto antes de enterarte que fuera su abuela, sostuvo que “Para mí era un símbolo. Yo le tenía un gran respeto y compartía las ideas de la búsqueda de los nietos y me gustaba mucho el tono con el cual buscaba. A mí me gustaba que se hiciera a partir del amor, sin ningún tipo de revancha y por el hecho de reparar a partir de la verdad. El momento en que nos abrazamos fue muy bonito. Es algo intransferible”.

“No es fácil encontrarse con dos abuelas a mi edad. Las cosas llevan un tiempito. Lo otro que yo considero importante es el encuentro familiar que se ha preservado bastante y lo pudimos disfrutar en intimidad. Aquí hay amor verdadero por lo tanto no tenemos que esforzarnos”, subrayó Ignacio Guido.

Sobre el diálogo con la familia Hurban, manifestó que “Con ellos tuve charlas que quedarán en la intimidad. Ahora, estamos construyendo la relación desde otro lugar. Nuestra relación no se modificó pero se movió. En Olavarría, mi historia fue un sacudón muy grande. Lo importante es que se establezcan responsabilidad y cada uno se haga cargo de lo que hizo. A mí me interesa saber cómo llegué a esta casa. Yo voy a incorporar la verdad y voy a buscar que no signifique un flagelo que me haga vivir 30 años atrás. Yo tengo que continuar con mi vida”.

Finalmente remarcó que “hay muchos halagos que no merezco. Yo creo que toda la maquinaria que hay para buscar gente se vuelve obsoleta si esta persona no da una señal y no intenta caminar hacia la verdad. Yo tuve la suerte de encontrar toda mi historia. La verdad nos permite cerrar las heridas y construir una sociedad mejor. Cuando yo sospeché que era hijo de desaparecidos sentí el deber ciudadano de hacerme el ADN. Yo entendí que mi verdad iba a aportar a una verdad mayor, sin pensar nunca que podía ser el nieto de Estela”.