Fue a cobrar en camilla a un banco y no le pagaron
El hombre, que sufrió un ACV que lo dejó postrado, llegó en ambulancia. Tras cuatro horas de idas y vueltas, no cobró una indemnización porque no pudo firmar.

Sábado 16 de Noviembre de 2013

Un hombre postrado tras sufrir un ACV fue llevado en camilla a un banco de la ciudad de Córdoba para que pudiera cobrar una indemnización, pero tras cuatro horas de idas y vueltas las autoridades de la sucursal se negaron a pagarle porque no podía firmar el comprobante.

El caso fue denunciado por los trabajadores bancarios ante la secretaría de Trabajo de Córdoba, por lo que su titular Carlos Rodríguez dijo que el cobro se podría haber efectuado bajo la figura de la "firma a ruego", mediante la cual, firma un tercero y el titular pone su impresión dígito pulgar derecha.

La hija del hombre imposibilitado de moverse por sus propios medios denunció que antes de llevar a su padre a la sucursal había hablado con el gerente, quien le confirmó que podía cobrar sólo con acreditar la identidad.

La mujer llegó a las 8 con su padre a bordo de una ambulancia a la sucursal del Banco Nación de Entre Ríos al 2700 del barrio cordobés de San Vicente, y solicitó al gerente que corroborara la identidad en la ambulancia.

Pero el bancario expresó que no podía salir de la sucursal para ningún trámite, por lo que los enfermeros tuvieron que bajar al hombre en camilla y llevarlo hasta el interior del edificio, de donde fue retirado recién cuatro horas después.

La prolongada presencia del hombre convaleciente en la puerta del banco indignó a clientes que hacían trámites personales.

El incidente se produjo cuando Ivana Vanegas, acompañada por el abogado Marcelo Zeballos, se presentó en la entidad crediticia con la intensión de extraer dinero de la caja de ahorro de su padre, Héctor Vanegas, quien el 18 de agosto último sufrió un ACV que lo tiene hemipléjico y con severos problemas de motricidad y del habla.

Según la mujer, la tesorera del banco le negó la posibilidad de realizar el movimiento, argumentando que eso sólo era posible si presentaba un poder extendido por un juez o un escribano. Caso contrario, debía comparecer el titular de la cuenta en persona.

Información inadecuada

"Al principio me dijeron que era suficiente con que viniera con el DNI para solucionar el tema y después me salieron con lo del poder", comentó la joven.

Con el abogado, hicieron trasladar al paciente en una ambulancia privada desde su domicilio de barrio Müller hasta el banco y lo ingresaron en camilla hasta los cajeros automáticos, donde esperó en vano durante casi cuatro horas.

El gerente de la sucursal Raúl Hong mantuvo la negativa a realizar cualquier operación ante la imposibilidad de determinar si el cliente tenía voluntad de hacerlo, capacidad de discernimiento y libertad.

Además, se comprobó que Vanegas no podía firmar ni manifestar siquiera su decisión de manera oral. Esta situación encendió el ánimo de Ivana, su abogado y de numerosos clientes que se solidarizaron con la mujer y su padre. Quienes esperaban ser atendidos dentro de la entidad increparon al personal bancario y, en la calle, un grupo de personas cortó el tránsito.

Los empleados resolvieron, entonces, declararse en estado de asamblea, suspender la atención al público y cerrar las puertas del local.

La caja de ahorro en el Banco Nación corresponde a la cuenta sueldo de Vanegas, quien trabajó 30 años en una fábrica de pastas, que atesora una suma de dinero correspondiente a un retiro voluntario, según comentó un familiar.

El Inadi estudia el caso como una posible discriminación y, a la vez, una violación de la ley de discapacidad.