Conocida como "el pequeño zorro rojo", la fotógrafa pelirroja Gerda Taro utilizó el lente de su cámara para capturar imágenes sensibles y críticas de conflictos en todo el mundo, produciendo poderosas imágenes en blanco y negro que informaron a los lectores del diario Ce Soir. De hecho, Taro es considerada la primera mujer periodista en el mundo en cubrir la línea del frente de combate.

Nació en 1910 en Stuttgart, Alemania, se mudó a Francia poco después de que Adolf Hitler fuera nombrado canciller en 1933. En París conoció a Robert Capa, un compañero refugiado tres años menor que ella, que le enseñó los principios básicos de la fotografía. Se hicieron amigos, cambiaron sus nombres (originalmente se llamaba Gerta Pohorylle) y estuvieron enamorados por un tiempo. Capa cofundó la agencia Magnum Photo, mientras que Taro se hizo conocida por su manera intrépida de reportear. "Las tropas la amaban y ella siguió presionando", dijo la biógrafa de Taro, Jane Rogoyska. "Capa le advirtió que no tomara tantos riesgos".

Durante los últimos cinco meses de la corta carrera de Taro, trabajó sola en España antes de perder trágicamente su vida cerca de El Escorial, al noroeste de Madrid, mientras capturaba imágenes en primera línea de la Guerra Civil Española en julio de 1937. A los 26 años, sus imágenes abrasadoras del campo de batalla la convirtieron en un nombre familiar, a pesar de que muchas de esas imágenes fueron mal atribuidas a Capa.

La Nación