Miércoles 25 de Junio de 2014
Un grupo de astrónomos estadounidenses identificó la estrella más fría y más débil hasta ahora conocida. El remanente solar es tan frío que su carbono se cristalizó, formando en el espacio un diamante del tamaño de la Tierra y con una masa similar a la de nuestro Sol.
Según explicaron los expertos, su debilidad se debe a que se le ha agotado el combustible nuclear. Este es también el motivo por el que ha ido reduciendo su tamaño desde el millón y medio de kilómetros de diámetro hasta los poco más de 12 mil del diámetro de la Tierra.
El camino hacia este descubrimiento, publicado en Astrophysical Journal, comenzó cuando el investigador Jason Boyles identificó lo que los astrónomos llaman un púlsar de milisegundos en la constelación de Acuario. Este objeto, llamado PSR J2222-0137, gira a más de 30 veces por segundo y su orientación es tal que, a medida que gira, un haz a partir de su polo magnético pasa repetidamente por la Tierra, dando lugar a baches regulares de ondas de radio.
Científicos de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, en los Estados Unidos, utilizaron una red de observatorios y telescopios para descubrir el distante y elusivo objeto que está en órbita alrededor de un púlsar a 900 años luz, en la constelación de Acuario.
Las observaciones también revelaron que este púlsar está gravitacionalmente unido a una estrella compañera: las dos orbitan una alrededor de la otra cada 2,45 días. Parece ser que la otra estrella es también de neutrones o, más probablemente, una enana blanca muy fría.
Carbono y oxígeno
Por las características encontradas se calcula que este púlsar se compone en su mayoría de carbono y oxígeno, de ahí su aspecto de enorme diamante.
Los expertos precisaron que la estrella nació muy temprano en la historia de la Vía Láctea, y que poco a poco fue volviéndose débil y fría, hasta la actualidad.
La detección se logró después de una observación de dos años, aplicando la teoría de la relatividad de Einstein —que predice que la luz se desacelera en la presencia de un campo gravitacional—, lo que permitió determinar la existencia de la enana blanca girando en torno al púlsar. "Es un objeto realmente extraordinario", comentó David Kaplan, el director del estudio y profesor de la Universidad Wisconsin-Milwaukee. "Estas cosas deberían estar allá afuera pero, debido a que son tan tenues, es muy difícil encontrarlas".
Las enanas blancas son estrellas como nuestro Sol pero en sus últimas etapas de existencia, extremadamente densas, que se han comprimido para formar un objeto aproximadamente del tamaño de nuestra Tierra. Están compuestas en su mayoría de carbono y oxígeno y, a lo largo de miles de millones de años, se van enfriando y atenuando.