La moda de las selfies disparó la demanda en el mercado de las cirugías estéticas
El fenómeno de las autofotos generó un aumento de la demanda y de los ingresos de los médicos que se especializan en intervenciones quirúrgicas para mejorar la imagen. 

Sábado 06 de Diciembre de 2014

Cualquier momento es bueno para tomar una "selfie", desde la ceremonia de los Oscar a el funeral de Nelson Mandela, donde el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se tomó una autofoto con la primera ministra de Dinamarca, Helle Thorning-Schmidt, y su colega británico, David Cameron.

Esta nueva moda, que parece haber rebasado todas las fronteras, se convirtió en una adicción para muchos. Millones de personas a diario invaden el mundo virtual con interminables fotos tomadas a sí mismos. Los medios publican numerosas recomendaciones sobre cómo salir mejor en este tipo de instantáneas.

Como consecuencia, los ideales de "belleza fácil", según los especialistas, se imponen en una sociedad de consumo y son reproducidos por los grandes medios de comunicación. Pero, a diferencia de las estrellas hay quienes se sienten incómodos al verse en este tipo de imágenes.

Para muchos este descontento con la apariencia física propia se ha traducido en una obsesión por la cirugía plástica. Sam Rizk, cirujano estadounidense y experto en rinoplastia, se sorprende por la cantidad de extrañas situaciones a las que se enfrenta habitualmente.

"Entran con sus iPhones y enseñan sus fotos diciendo 'mi nariz es demasiado grande, mis ojos están caídos, tengo la boca torcida, los dientes están en mal estado, mi cara está mal'", relata el médico explicando que los 'selfies' se toman a una distancia muy corta de un modo que la luz distorsiona la cara.

Según la Academia Norteamericana de Cirugía Plástica y Reconstructiva, que realizó un estudio en el que participaron unas 2.700 clínicas asociadas, uno de cada tres centros notó un aumento en las operaciones debido a la actitud de los pacientes respecto a su imagen. Es el 'boom' de la estética, que parece haber llegado para quedarse.