Domingo 08 de Septiembre de 2013
Loreley Duré
Suplemento Ser UN@
Atrás quedaron los tiempos en que la mujer era considerada sólo para ocuparse de los quehaceres del hogar y la crianza de los hijos. En la actualidad, después de un largo camino de luchas y despojo de tabúes, las féminas lograron posicionarse en el mercado laboral con mucha fuerza, posicionándose incluso en rubros que antes eran tradicionales de los hombres, como la economía y la política, pero no dejaron de lado el rol de madres y amas de casa. Sin embargo, la implantación de la cultura machista, la carga de la maternidad y el llamado techo de cristal hacen pensar que el lugar de las mujeres en el trabajo no alcanzó los objetivos anhelados y que aún persisten trabas a la hora de lograr un reconocimiento propio y ajeno.
“Hace apenas algunas decenas de años fuimos rompiendo prejuicios y nos ubicamos en sitios impensados, pero todavía nos falta sacudirnos la inseguridad y tomar conciencia de que podemos hacer lo que queramos, y de manera excelente. Sólo hay que animarse y salir de la zona de confort en la que estuvimos por tanto tiempo y comprender que se puede combinar la vida doméstica con la profesional”, anunció, en diálogo con Ser UN@, la licenciada en relaciones laborales Lucia Rivero Dortona, quien además analizó la situación e invitó a la reflexión.
—¿Cómo observa el desarrollo de la mujer dentro del mundo laboral actual?
— En la actualidad, ver a la mujer trabajar nos resulta cotidiano, quizás porque muchas de nosotras fuimos criadas por madres que trabajaban a la par de nuestros padres, o porque nos tocó atravesar la crisis del 2001, donde vimos que muchas tuvieron que salir a buscar un sustento más para mantener el hogar. Por otro lado, transitamos un cambio de la configuración familiar, con cifras que anuncian que tres de cada diez mujeres deben hacerse cargo de la casa, por ser madres solteras o estar divorciadas. Asimismo, hay muchas mujeres que no sólo trabajan por razones económicas sino que lo hacen por elección propia, ya que trabajar nos da poder para tomar decisiones, independencia y libertad, puntos que nos posicionan en un lugar nunca antes imaginado.
—¿Cuál es la situación laboral de las santafesinas, respecto a las mujeres del resto del mundo?
—Lo que se observa en Santa Fe respecto de la situación laboral de las mujeres es una clara diferenciación en la jerarquía de los puestos ocupados por las mismas. Los puestos de supervisión, jefatura y gerencias están reservados para el sector masculino, mientras que las mujeres dominan los puestos administrativos (43%). También el sector educativo tiene mucho cupo femenino, pero sólo en el nivel primario y secundario, ya que la educación terciaria y universitaria se ve también con gran cupo masculino. La situación es muy distinta al resto del mundo, donde hay una mayor diversidad; de hecho en algunos países latinoamericanos las grandes empresas están incorporando operarias a las fábricas, y en otros países es muy bien aceptada en puestos políticos y económicos.
—¿Por qué se dificulta tanto la llegada a los cargos jerárquicos?
—Hay varias razones por considerar: por un lado, si bien nos hemos ido metiendo en el mundo del trabajo y sobre todo en lugares considerados masculinos, todavía hay mucho escepticismo y machismo, y no sólo por parte de los hombres sino también por parte de muchas mujeres. Todavía hoy, en pleno siglo XXI no se espera que una mujer pueda liderar o dirigir una división o una gerencia, puestos jerárquicos ocupados por personas con determinadas características personales, como racionalidad, competitividad, individualismo y objetividad, que son propias de los hombres. Sin embargo, eso no significa que las mujeres no sean capaces de desempeñarse de manera extraordinaria en un puesto jerárquico, porque tenemos características que también son necesarias, como la neutralidad, empatía, adaptabilidad, capacidad para evaluar, analizar y realizar múltiples tareas a la vez, resistencia al cambio y capacidad de recuperación, aparte de una gran inteligencia emocional, esto sin mencionar que somos sumamente “prácticas” en lo que hacemos.
Por otra parte, la profesional hizo hincapié en la resignación que muchas mujeres hacen de su vida profesional/laboral al considerar que no podrán compatibilizar su acción con la organización de la familia y la maternidad. “Los hijos son un factor clave para las mujeres a la hora de buscar un trabajo, ya que consideran la cantidad de horas que estarán en el trabajo, la distancia y con quién tendrán que dejarlos. Sin embargo en la actualidad la responsabilidad materna está siendo compartida cada vez más con los hombres”, dijo Lucia Rivero Dortona y completó: “Por otra parte, muchas empresas consideran implementar acciones para facilitar la maternidad de las empleadas, como por ejemplo poner guarderías en la empresa o facilitar el transporte escolar para los más chiquitos, pero esto no es algo que se ve demasiado en Santa Fe, donde estamos un poco atrasados en este sentido”.
—¿Cuál es la mejor manera de combinar el trabajo y la maternidad?
—Las mujeres tenemos una gran capacidad de adaptación, por lo que combinar trabajo y maternidad no debería ser un gran desafío. Primero, hay que saber diferenciar el mundo doméstico del laboral, sólo de esta forma podremos estar tranquilas y controlar ambos territorios.
Para ello, la experta asegura que es preciso “ser muy organizadas” para que no se escapen de las manos los resultados esperados por el trabajo y tampoco descuidar las actividades de la casa y los chicos. “Es fundamental, entonces, contar con el apoyo y colaboración del padre: hasta la tarea más sencilla como hacer las compras puede simplificar y aliviar mucho la vida de la mujer trabajadora”, ejemplificó Rivero Dortona y detalló: “En el caso de las madres solteras es muy útil contar con un trabajo que permita la flexibilidad de horario, para poder buscar y traer a los chicos de sus actividades y seguir trabajando sin mayores inconvenientes, como así también, siempre que se pueda, brindar la posibilidad de trabajar desde la casa, en caso de enfermedad de los chicos por ejemplo”.
Diferencias y trabas
Los números indican que en Argentina las mujeres profesionales perciben, por igual puesto, un salario entre un 15% y un 20% por debajo que el de los hombres, y hasta un 25% menos en puestos no profesionales. Dicha cifra se destaca, no sólo por la diferencia que implica, sino también porque son las mujeres, en general, las que están más capacitadas que los hombres (un 18% de ellas tiene educación formal terciaria o universitaria completa, mientras que los varones sólo alcanzan un 13%).
“El principal problema surge de la negación de que sigan sucediendo estas diferencias de género, por lo que es imprescindible tomar medidas concretas, como por ejemplo implementar, como se hace en otros países, un cupo femenino a la hora de definir los puestos directivos”, dijo la especialista en relaciones laborales y agregó: “Debe quedar claro que hay mujeres tan calificadas para llevar adelante una gerencia como los hombres, el problema es que le resulta mucho más difícil acceder a las posibilidades para poder demostrarlo. Y para las que logran llegar, sucede que se duda de sus capacidades y se asigna el puesto a factores externos a su persona, como «ser la hija de», «la esposa de», o peor aún, se las acusa de «hacer favores para conseguir el cargo»”.
—Existe el llamado “techo de cristal”, ¿cómo lo analiza en la sociedad argentina y en Santa Fe?
—Techo de cristal son las denominadas barreras invisibles, obstáculos subjetivos y objetivos que impiden a las mujeres acceder a puestos jerárquicos. En Santa Fe, esta situación es muy notoria, lo que demuestra una in-consciencia colectiva del lugar que deben ocupar las mujeres trabajadoras. De todos modos, seguimos avanzando en el mercado laboral y cada vez ocupamos mayor diversidad de puestos, por lo tanto con los años se podrá dar por hecho de que tanto mujeres como hombres puedan desempeñarse en cargos jerárquicos con igualdad.
—¿Cree que ese “techo” algún día desaparecerá?
—Creo que faltan varias décadas para que eso pase. Y hasta que desaparezca totalmente seguirá siendo más fácil para los hombres llegar a la cima de las organizaciones, no sólo porque ellos mismos compliquen el acceso de las mujeres a este terreno sino también por la decisión de muchas de preferir la vida doméstica a la profesional. Igualmente intento no perder la esperanza, y si en otros países ya se está viendo un cambio en este sentido, creo que lo mismo puede suceder en Argentina, aunque el camino sea largo y empinado.
Alternativas
Es usual escuchar a las mujeres hablar de sentimientos de culpa por el hecho de tener que dejar a sus hijos para ir a trabajar. En consecuencia, en los últimos tiempos, muchas optaron por crear sus propios emprendimientos, relacionados con actividades artísticas o culinarias, que no requieren de su salida del hogar. “Con los avances de la tecnología es mucho más fácil que en otras épocas realizar los trabajos desde la casa, por consiguiente hoy en día se observa un incremento en el número de mujeres que se están volcando al mundo de la informática, quizás porque es un ámbito que no tiene la imagen del hombre como estrictamente líder en este rubro”, detalló Lucia Rivero Dortona, al tiempo que afirmó que hay una gama de alternativas muy amplia a la hora de buscar desempeñarse como trabajadores independientes.
En esa línea, la profesional resaltó que la enseñanza on line de idiomas o apoyatura de carreras es una excelente opción, como así también todo lo relacionado con el aspecto comunicacional, como marketing, social media y community manager. “También tareas relacionadas a los recursos humanos, como cazadores de talentos, selección de personal mediante la preselección de currículum, entrevistas telefónicas y por último se está utilizando mucho, sobre todo en Buenos Aires, las entrevistas vía Skype”, dijo y concluyó: “Por otro lado, hay que considerar los trabajos de escritura, redacción, blogs, actividades de diseño y la venta on line de productos”.