Los amigos de Fernando Pastorizzo y Nahir Galarza fueron quienes pudieron observar con mayor cercanía la relación de noviazgo que terminó el 29 de diciembre de 2017 con el asesinato del joven a manos de la acusada. Si bien la versión de la defensa es que los disparos con el arma reglamentaria de su padre fueron accidentales, intenta introducir la versión de la violencia de género supuestamente sufrida por ella. Sin embargo, en la jornada de ayer los jóvenes que declararon sobre distintos episodios y conversaciones fueron contundentes al coincidir en que la relación era tormentosa, donde Nahir tenía acorralado a Fernando, con numerosos episodios violentos.

Según informó el diario El Día de Gualeguaychú, ayer declararon siete testigos, quienes sobre todo en las salidas de los fines de semana podían observar el noviazgo conflictivo de Pastorizzo y Galarza.

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El defensor José Ostolaza volvió a evidenciar su intención de mostrar a Pastorizzo como una persona violenta. Para ello recurrió solo a los audios de WhatsApp que fueron obtenidos en el secuestro del teléfono celular de Galarza. Allí se puede escuchar a Fernando gritando, sacado, enojado, respondiendo de forma descontextualizada a posibles interrogatorios de la joven imputada.

"No te mentí", grita en uno de los 10 audios que le fueron exhibidos a los testigos con el fin de que cada uno de ellos reconociera la voz de su amigo.

Manuela Basaldúa, la primera en ingresar a declarar minutos después de las 9, era vecina y amiga de Fernando, al que conoció desde antes que iniciara su relación con Nahir. Era su confidente, y a pesar de que no tenían un contacto personal asiduo, los diálogos los mantenían a través de las redes sociales.

Ella confirmó que Fernando trataba de terminar la relación con la persona que lo asesinó desde 2016, pero "tenía miedo a que Nahir hiciera algo contra sí misma". Fue a Basaldúa a quien habló el 27 de diciembre para contarle el violento episodio que vivió la madrugada de Navidad en la casa de los Galarza, en calle Pronunciamiento, cuando Nahir y su amiga Sol Martínez lo golpearon sin posibilidad a defenderse.

"Esperaba que eso sirviera para que no lo molestara más", fue la respuesta que le dio Fernando cuando trató de justificar el episodio. Pero además, le había dicho que no podía contar nada porque Nahir Galarza le había adelantado que "si hablaba ella se iba a poner en lugar de víctima". Basaldúa también dio otro detalle que tiene relación con el golpe que la imputada adujo haber recibido por parte de Fernando Pastorizzo: "Fue jugando al hockey".

"Él le tenía miedo en ciertas cosas y tenía miedo de que ella le contara cosas a su padre porque no sabía cómo iba a reaccionar", manifestó la testigo en alusión al respeto que le tenía el joven a su suegro policía.

Kevin Eckerdt contó sobre la relación que mantenían los protagonistas de esta crónica: "Él siempre decía que no andaban y después que sí, por eso no se puede definirlo como un noviazgo, aunque si me preguntan, a ella la conocía como la novia".

Esta es una de las preguntas que la defensa le realizó a cada uno de los testigos con el fin de poner en crisis la calificación como agravante sobre el vínculo que los unía. Es decir, si no eran novios, Galarza no puede ser condenada por homicidio calificado por el vínculo, aunque luego deberá batallar sobre las figuras del abuso de armas y alevosía.

Agustín Ladner profundizó un poco más sobre la relación de pareja porque era uno de los amigos más cercanos. "Desde que tengo memoria sabíamos que estaba con ella", indicó el joven de 21 años, y para responder al interrogante sobre por qué no era común que la integrara al grupo de amigos, explicó: "Nos la ocultaba para que lo agarráramos para el piquete". También confió que "a Fernando siempre lo perdíamos dentro del boliche" porque apenas ingresaba, Nahir Galarza "lo sacaba". Pero fue durante la declaración de este testigo que sucedió un episodio de telenovela. Mientras se escuchaban los audios de Fernando, totalmente exaltado, gritándole que era "una enferma", Nahir se quebró, dándole más realismo al papel de víctima.

Lucas Ladner, recordó: "Ella se comportaba como si Fernando le perteneciera, lo apartaba del grupo. Fernando estaba cansado" y "no la cortaba porque supongo que la quería". La relación "no era como cualquier otra" y que después de un episodio violento "empezó a tener miedo".

UNO Entre Ríos