Domingo 22 de Septiembre de 2013
Hipólito Ruiz
Diario UNO de Santa Fe
Una empresa santafesina asegura que fabrica la única chopera eléctricas de producción nacional. Desde hace dos años, cuando vendió el primer modelo, ya colocó en el mercado más de 300. Pero lo que a la distancia se ve como algo fácil llevó años de trabajo, mucho ingenio y un gran esfuerzo.
Marcelo Gil, socio de la firma Maqdefrío, le dijo a Diario UNO que el inicio del proyecto fue en un escritorio, donde se realizó el diseño de la máquina en base a algunos modelos importados. El primer modelo que diseñaron tenía algunas fallas, pero fue un paso fundamental para llegar a concretar la chopera actual.
La firma santafesina tardó dos años en poder coordinar el trabajo de los seis proveedores, que también son empresas de la ciudad y ensamblar las 170 piezas que requiere la máquina. “Coordinar el trabajo de los proveedores fue lo más difícil. A cada uno tuvimos que pedirles trabajos muy específicos. Íbamos con prototipos que armábamos con los materiales que conseguíamos en el mercado, pensábamos cómo el proveedor los podía adaptar y ya le llevábamos una idea de trabajo concreta. Lógicamente, al ser un taller de refrigeración que está intentando pasar a la producción, tuvimos que usar mucho la imaginación y todos los proveedores que nos atendieron tuvieron que usar mucho la paciencia”, reconoció.
“Pero el resultado final fue bueno. El trabajo con los proveedores fue fundamental, porque no puede faltar ninguna pieza. Casi todas las partes son nuestras. Sólo son seis las piezas que nos proveen. El plegado de las chapas del gabinete, los motocompresores de refrigeración que tienen una tecnología que no hay en el país y que se importa desde el Brasil; la cuba donde contiene el líquido, el telgopor, y un radiador de condensación que es de uso estándar para todos los equipos de frío. Todo lo demás lo hacemos nosotros”, dijo con orgullo.
Las ventajas
En la comparación con los equipos que funcionan a hielo, la chopera eléctrica fabricada en Santa Fe tiene una serie de beneficios. “El primero es no tener que trabajar con el movimiento del hielo, que para un bar es importante”, dijo Gil y agregó: “Además, tiene ventajas en el material que utilizamos. La serpentina es de acero inoxidable porque va sumergida en agua continuamente. Ese material es lo más utilizado en la industria alimenticia, mientras que las choperas a hielo antiguamente se hacían con serpentina de aluminio u otro material que no soportaban tanto la corrosión. Además, el acero inoxidable permite una mejor y más fácil limpieza”.
Por otra parte el empresario dijo que hay un beneficio directo que es el ahorro diario que produce el no tener que comprar hielo y que también brinda “una imagen más profesional a la barra porque las máquinas tienen una presentación muy linda”.
Respecto a las choperas eléctricas importadas, la diferencia está en el servicio. “Más allá de que en el taller hacemos todas las previsiones para que no falle nada, en el caso de que eso suceda, al fabricar todas las piezas nosotros podemos reponerlas inmediatamente. Hay muchas empresas que tienen máquinas que pueden ser de la misma calidad que la nuestra, pero cuando se les rompe algo la tienen que parar porque no se consiguen las piezas. Nosotros tenemos una reposición de piezas infinita”.
Una vez que el producto pasó varias pruebas, lo más importante era lograr la primera venta que les permitiera mostrar el producto. Eso lo lograron hace dos años, con el apoyo de cervecería Santa Fe. “Ahí fuimos logrando la venta minorista y la recompra de la cervecería”, explicó Gil, lo que ya les permite contar con cerca de 300 choperas vendidas. La mayoría de esos equipos están en Santa Fe, pero también la venta por internet y el boca en boca propició compras desde localidades de la provincia de Buenos Aires, San Juan, Córdoba, San Francisco, Salta, San Luis y Bariloche, entre otras.
Uno de los problemas principales tiene que ver con la forma en la que se consume la cerveza en el país. El problema es que el barril no es el calibre que más se vende. Por eso hay ciudades donde la chopera tiene más éxito que en otras. Según Gil, eso se debe a que vender barriles también implica mucho trabajo e infraestructura.
Por lo general, el uso que se le da a la chopera es para las cervezas industriales. Pero sus fabricantes aseguran que tienen todo tipo de clientes. “En el caso de las cervecerías artesanales, como son muchos kilos de hielo para una sola cerveza que no tiene un consumo tan masivo como las tradicionales, nos da la posibilidad de agregarles más líneas de productos. En Balcarce, provincia de Buenos Aires, tenemos un cliente que tiene una de estas choperas armada para seis productos diferentes. Mientras que acá, en Santa Fe, tenemos una sandwichería que usa la chopera con cerveza y con sidra”, detalló Gil.
Ahora, el desafío que tiene por delante esta firma, fundada por Leandro Olivella hace 35 años, es avanzar en la comercialización de la máquina de diseño propio. Para eso están analizando la posibilidad de vincularse con empresas especializadas en venta de productos para la gastronomía y en brindar una financiación a través de un banco. “Eso nos puede ayudar potenciar el trabajo que hoy sostiene a 14 familias”, concluyó Gil.