El huevo es un alimento popular en los hogares, por su alto valor proteico y sus cualidades nutritivas. En promedio, en Argentina cada persona consume 274 unidades por año. No obstante, en los últimos meses una serie de factores perjudicaron la actividad, la producción cayó y la escasez resultante impactó con fuerza en el precio.

El aumento fue del 50 al 70% en solo dos meses. En Santa Fe y según relevamientos realizados por UNO, la docena se puede conseguir a $40.

"El precio estuvo un año y medio parado, no se tocó", sostuvo Federico, empleado de un local dedicado a la venta de productos avícolas.

En febrero, el costo del alimento aumentó ciento por ciento, agregó el trabajador, en cuyo comercio la docena de huevos (en cajas) tiene un valor de $43 pesos.

En tanto otro vendedor afirmó que el costo del alimento viene aumentando todas las semanas. En este caso, Oscar trabaja en una verdulería ubicada en Salvador del Carril al 1200, en donde el producto se consigue a 40 pesos la docena.

El problema se evidencia en la poca cantidad que hay en las góndolas de algunos supermercados y granjas. Pero también lo admitieron en la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), donde confirmaron que no solo hay fuertes aumentos, sino también escasez.

Al respecto, Javier Prida, presidente de Capia, reconoció que en lo que va de este año el huevo subió un 57% en promedio en todo el país, con variaciones que en algunas regiones fueron del 50% y que en otras llegaron a 63%.

"Esto se debe a que no hubo aumentos para el productor desde septiembre de 2015. Había que hacerlo porque los precios estaban muy atrasados. Todo lo que rodea a la producción de huevos había aumentado, menos el propio producto", dijo.

Según la cámara, el sector estuvo afectado por muy altas temperaturas en enero y febrero, que hicieron morir a muchos animales y generaron que el resto de las gallinas comiera menos, bajando la producción. También aseguraron que influyó el aumento del dólar, porque muchos de los insumos están atados a la cotización de esa moneda.

También apuntan a que la sequía encareció el precio de la soja y el maíz, principales ingredientes del alimento balanceado que se les da a las gallinas. Y cuentan que, al tener precios "retrasados", no pudieron "renovar los lotes productivos" al ritmo debido: "Estábamos trabajando con gallinas viejas, que producen menos".