Los jugos "detox" pueden aumentar la ingesta de azúcares libres y oxalatos, al tiempo que disminuye la absorción de nutrientes en comparación con la ingesta de una fruta o verdura entera.

Terminemos con esta fantasía: ningún brebaje verde podrá salvarnos si nos excedimos con la comida. Por más que llenemos la licuadora de todas las cosas saludables que haya en nuestra alacena, no podremos contrarrestar el efecto de un fin de semana o unas vacaciones de comilona. Al menos, así lo aseguran expertos.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria incluyó los batidos "detox" en la lista de riesgos emergentes para la salud. Según indicaron, el argumento es "el contenido en oxalatos", sales presentes en verduras como espinacas o acelgas que, si bien en cantidades normales no son un problema, un aumento del consumo puede incrementar el riesgo de cálculos renales.

En esta línea, tomar trozos de frutas y verduras en jugo, en vez de comer alimentos completos, aumenta la ingesta total de azúcares libres y disminuye la cantidad de nutrientes que podríamos absorber. Al exprimir los alimentos, eliminamos muchos de sus componentes, como la fibra, por ejemplo.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la pérdida de peso que puede traer aparejado el consumo de jugos detox no está asociada a una desintoxicación sino a la ingesta de menos calorías.

"Los alimentos no depuran ni detoxifican. De eso se encargan el hígado, los riñones, los pulmones y la piel, que son los órganos destinados a eliminar de nuestro organismo los compuestos de desecho", aclaró Miguel Ángel Lurueña al diario El País, especialista en Tecnología de los Alimentos y divulgador científico.

Así, un batido no pondrá en cero nuestro organismo. Él mismo, a través de sus órganos y funciones, lo hará con el tiempo y si procuramos retomar los hábitos saludables. Y si quisiéramos saber cómo podemos ayudarlo, la mejor opción es acercarse a un profesional de la nutrición para ser aconsejados.