La muerte de una estrella

Murió Raffaella Carrá, la diva italiana del teléfono

Raffaella, artista y fenómeno televisivo, responsable de temas como "Fiesta" o "Hay que venir al sur", murió este lunes a los 78 años

Lunes 05 de Julio de 2021

Raffaella Carrá, en realidad Raffaella Maria Roberta Pelloni, quien nació en Boloña en 1943, murió hoy en su casa romana a los 78 años. La artista, también considerada la gran showgirl de la televisión italiana, atravesó en los últimos meses con enorme discreción una enfermedad que la apartó definitivamente de su pasión por el trabajo. Sergio Lapino, su expareja, fue el encargado de dar una noticia que dejó perpleja a toda Italia. “Raffaella nos ha dejado. Se ha ido a un mundo mejor, donde su humanidad, su inconfundible risa y su extraordinario talento resplandecerán siempre”. La gran diva no tuvo hijos, pero con el símil que ella acostumbraba a usar, deja huérfanos a millones de telespectadores y a una legión de incondicionales que encontraron en ella al ícono de una época. Pero, sobre todo, a un inesperado y desacomplejado símbolo de la libertad.

“Nada es eterno… excepto la Carrá”, solía decirse en Italia. En parte por eso, pero también por el silencio con el que los suyos llevaron la enfermedad que padecía, nadie esperaba la noticia del fallecimiento. Hasta hace poco había estado grabando un nuevo programa de entrevistas que seguía la estela de aquellos grandes hits que cambiaron la televisión. “¿Puedo todavía ofrecer algo a mi público?”, se preguntó antes de volver a colocarse frente a las cámaras.

Raffaella estaba algo cansada en los últimos tiempos. A los 73 años había anunciado su retirada y mostraba algunas dudas sobre su regreso. “Tengo una edad y todos se esperan que cante y baile, pero ya no tengo ganas de hacerlo. He trabajado toda la vida, he tenido satisfacciones más grandes de las que nunca hubiera esperado y momentos de televisión extraordinarios. No es que sienta la necesidad de volver a la televisión, se está bien también sin mí”, aseguró.

La artista, capaz cambiar la visión de su público, era una trabajadora incansable. No hay un solo mes de los últimos 30 años en el que no estuviera embarcada en algún proyecto. Cuando no se encontraba en un plató de televisión o en un estudio de grabación (25 ábumes de estudio y más de 60 millones de discos vendidos), seguía trabajando laboriosamente en una oficina del barrio de Flaminio en Roma. Subía a pie los escalones que conducían al primer piso de un angosto apartamento donde colgaba discos de oro y platino. Fotos de estrellas, dedicatorias. Gianluca, su embajador ante el mundo era quien recibía al invitado y lo conducía hasta la gran diva. Se abría la puerta y aparecía ella, impecable con su media melena platino y con alguno de sus pitillos Murat (fumaba 16 al día).

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Símbolo LGTBI

Raffaella no tuvo hijos. Pero, de algún modo, los engendró a millones con su público y con sus legión de fieles seguidores, que corrieron a llorarla en masa a las redes. Muchos entre la comunidad LGTBI, que siempre vio en ella a una musa de la libertad y de la defensa de los derechos civiles en un período en el que apuntarse a esta batalla no era tan fáciles como hoy. Y mucho antes, claro, de que lo hicieran artistas como Madonna. Ella sonreía divertida. “Moriré sin saberlo. En mi tumba dejaré escrito: «¿Por qué he gustado tanto a los homosexuales?»”, respondía a la cuestión en una entrevista con Il Corriere della Sera hace tres años. El tema Lucas, que lanzó en 1978, acabó convirtiéndose en un símbolo.

De su canción Caliente, caliente –hace tiempo que mi cuerpo anda suelto y no lo puedo frenar ¡Y no lo puedes frenar!– un periodista italiano dijo que aportó más al feminismo que todas aquellas mujeres que quemaban sus sujetadores en los años setenta. Ella siempre ha defendido los mensajes avanzados de su música: “No hacían daño a nadie. Quitaban del medio muchos prejuicios de gente que no entendía que una vida es una vida cuando tienes libertad”.

La carrera de Raffaella Carrá, nacida en la ciudad de Boloña, comenzó cuando apenas tenía 18 años. Bailarina y cantante, debutó en el programa de televisión Tempo di danza en 1961. “Ni bebo ni me drogo, por eso Hollywood no era para mí” dijo el 26 de octubre de 2020.

En la Argentina

Raffaella, la reina italiana que en los 70 y 80 se volvió parte del paisaje argentino al son de "03-03-456", era amiga de Diego Maradona, era la mujer que huyó de Hollywood "para no caer en la maldita cocaína" y dejó como eslogan sudamericano "para hacer bien el amor hay que venir al sur".

La Argentina la recordará, entre tantas otras huellas, por haber sido la musa de Susana Giménez. El ciclo Hola Susana era el homónimo de Pronto, Raffaella. La rubia italiana contaba: "Cuando Ovidio García pidió permiso, le dije, «¿pero quién lo va a hacer? ¿Susana? ¡Perfecto!». Y ella lo hizo maravillosamente bien", y despejó con dulzura cualquier tipo de rivalidad mediática.

La última vez que pisó la Argentina fue en 2005, para visitar a Diego Maradona en La noche del 10 (El Trece). En aquel aterrizaje se prestó a un especial del canal, conducido por Jorge Guinzburg, bailó como si no hubiera pasado los 60 y gambeteó la pregunta del millón: "¿Un viejo romance con Diego? Él era un seductor empedernido".

Raffaella vivió la pandemia con angustia y hastío. En su última entrevista, realizada en 2020 con el Corriere della Sera dijo que “tenía miedo”. Mucho miedo. No salgo y este 2020 se ha convertido en un año sabático. El 31 de diciembre habrá que romperlo todo”. Y luego añadía. “Últimamente me he visto en las noticias un par de veces y me dije: Dios, ¿qué sucede? Y pensé que la tercera vez dirán que estoy muerta. Pero toco hierro”.

03 - 03 - 456

Es el número telefónico que todos conocemos de memoria. Que no requiere de agenda ni de prefijos difíciles. El emblemático "03 03 456" que inmortalizó Raffaella Carrá con su voz es uno de los clásicos que deja como legado la cantante que acaba de morir este lunes a los 78 años.

Decir Raffaella Carrá en estas tierras era y es sinónimo de tararear este hit que trascendió fronteras y que sigue vigente en cualquier fiesta de casamiento, cumpleaños o evento festivo.

Si bien Carrá popularizó, le puso voz y vida al tema, la letra fue autoría de Giandomenico Boncompagni, quien trabajó durante muchos años con la artista italiana y también ofició de presentador de televisión, director y guionista.

Lo que pocos saben es que la letra original hablaba de "53 53 456", pero debió ser regrabada porque ese número sí correspondía a un usuario en servicio. Fue entonces que se reemplazó el "5" por el "0" para evitar problemas legales.

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