Palitos crujientes de polenta: una receta sana y barata
La polenta preparada es sabrosa, se digiere bien y es una alternativa económica. Acá una receta distinta para picar o acompañar distintos platos

Sábado 05 de Agosto de 2023

Una guarnición por excelencia que va a gustar a todo el mundo, y un recurso fácil y barato. Una alternativa nutritiva sin recurrir a la fritura, los palitos crujientes de polenta al horno para acompañar salsas u otros alimentos y excelentes para los celíacos.

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Tradicionalmente se preparan con las sobras de la polenta enfriada y frita, pero al horno también queda estupenda. Solo hay que recordar que este ingrediente, por sí solo, es muy soso, así que conviene añadir una buena cantidad de aderezos, especias o hierbas, y un toque de queso siempre es muy adecuado.

Receta para seis personas

Polenta (no instantánea), 250 gramos

Agua o caldo, un litro

Sal, dos cucharaditas

Aceite de oliva virgen extra, dos cucharadas

Pimienta negra molida

Ajo picado bien fino

Hierbas (orégano, romero, tomillo, albahaca)

Queso parmesano o similar al gusto (opcional)

Cómo hacer palitos de polenta al horno

Preparar una fuente o bandeja rectangular de unos 40×25 cm (aproximadamente) aceitándola o cubriéndola con papel antiadherente. Calentar en una olla el agua o caldo con la sal y un chorrito de aceite de oliva.

Cuando rompa a hervir, agregar la polenta poco a poco removiendo con cuchara de madera. Aderezar con pimienta negra, el ajo y unas hierbas secas al gusto. Bajar el fuego y mantener la cocción suavemente, removiendo, hasta que espese y la polenta se despegue de las paredes.

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Echar en el molde para dejar la polenta con un grosor de un dedo, aproximadamente, igualando la superficie con una espátula. Dejar enfriar hasta que se solidifique. Precalentar mientras el horno a 200 °C.

Extraer la polenta fría del molde, llevar a una tabla de cocina y cortar en palitos del tamaño que se desee. Si se cortan muy pequeños pueden ser más difíciles de manejar. Usar un buen cuchillo afilado, limpiándolo con papel de cocina y con un poco de aceite tras cada corte.

Llevar los palitos a una bandeja grande, pintar con más aceite de oliva y añadir un poco de queso rallado fino, o más hierbas, ajo o pimienta, y una pizca más de sal. Hornear hasta que estén bien dorados, unos 20 minutos. Para que se tuesten mejor, girarlos con unas pinzas pasados 15 minutos.

Con qué acompañar los palitos de polenta

Lo mejor es servir una fuente de palitos de polenta al horno con una selección de salsas para ir mojando, preferiblemente caseras. Las de tomate funcionan muy bien, pero en realidad se pueden experimentar con las que más gusten, incluyendo hummus, guacamole o salsas más ligeras de yogur. Para picar o acompañando un pollo asado, hamburguesas o recetas de pescado, son una guarnición muy versátil. Si se guardan en un recipiente hermético se pueden conservar tres o cuatro días en la heladera; para recalentarlas se puede usar el horno o pasarlas vuelta y vuelta por la sartén.

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