Lunes 01 de Diciembre de 2014
Las fiestas de fin de año suelen celebrarse con familiares o amigos alrededor de una mesa que, por lo general, está cargada de todo tipo de alimentos y bebidas. Será por eso que –según datos aportados por el Ministerio de Salud de la Nación– una persona puede llegar a ingerir en esos días alrededor de 10 mil calorías, las correspondientes a un consumo normal de casi una semana, lo que trae como consecuencia muchos kilitos de más.
¿Cómo evitar esta situación?
Ser UN@ consultó a la licenciada en nutrición Cecilia Imhoff (matrícula Nº 747), quien aseguró que se puede disfrutar de platos deliciosos sin aumentar demasiado el consumo de calorías y sin excesos innecesarios. “Solo es cuestión de hacer una buena planificación, poner en práctica la creatividad culinaria y recordar el bienestar que genera tener una alimentación saludable todos los días del año”, afirmó.
—¿Cómo hacer una planificación sin caer en la tentación de los excesos?
—Para evitar excesos se recomienda en esas fechas planificar las comidas del día y principalmente la cena. Preparar solo una opción de entrada, un plato principal y un postre con opciones livianas, nutritivas y bajas en calorías. Es aconsejable también no llegar con hambre a la reunión; servirse solo una porción; comer en platos pequeño; tomar infusiones digestivas al final de la comida y luego pasar al postre, para lo que se sugiere elegir ensaladas de frutas o pinches con frutas como postre.
En esa misma línea, la experta aseguró que lo ideal es comprar lo necesario y limitarse a comer los alimentos tradicionales solo en las fiestas y no antes. Asimismo instó a consumir agua o bebidas sin azúcar durante la comida; y procurar limitar las bebidas con alcohol solo al momento de los brindis.
“Es fundamental también no pasar mucho tiempo en torno a la mesa, ni antes ni después de la comida, ya que en ella siempre habrá una mayor probabilidad de picar aperitivos, dulces y demás”, dijo Cecilia Imhoff y completó: “Hacer actividad física estos días también es muy aconsejable, si es posible más de lo habitual”.
—Cuando ya se está en plan de bajar de peso, las alternativas para consumir menos pueden reducirse a lo que ya se está consumiendo. Pero, ¿qué pasa con quienes no están a “dieta” pero tampoco quieren pasarse?
—Para ellos se recomienda preparar platos livianos, ricos, variados y saludables, intentando que sean del agrado de todos los comensales, eligiendo entradas de fiambres magros (como pavita, lomito de cerdo), vitel toné light, huevos rellenos, pickles, arrolladitos de verduras o una ensalada cruda llamativa. Para el plato principal, elegir carnes magras como lomo o cuadril, pollo sin piel, carré o pescados en preparaciones frías o calientes con una guarnición a base de vegetales, como ensaladas multicolores, budines, verduras al horno o a la parrilla. Para el postre, elegir ensaladas de frutas, macedonia de frutas con helado, flan light o duraznos envasados sin azúcar con una cucharadita de crema chantilly light.
—Hablaste de alcohol, ¿cómo influye la ingesta en la balanza?
—El alcohol aporta casi tantas calorías como las grasas (7 kilocalorías por gramo) y cuanta más graduación alcohólica tienen estas bebidas, más calorías aportan. Hay que saber que el alcohol es un producto tóxico para el organismo, por lo que el cuerpo busca desprenderse rápidamente de él, metabolizándolo inmediatamente, haciendo que se utilice como fuente calórica para las necesidades del momento en lugar de usar los carbohidratos o grasas que estaban destinados para tal fin, transformándose entonces en un sustituto de las fuentes calóricas habituales. Si bien no fija grasas, como popularmente se cree, evita que el organismo la utilice como fuente energética acumulándose en el tejido adiposo y repercutiendo en el peso corporal.
—Los chiquitos también suelen sufrir los excesos en las fiestas de fin de año, a lo mejor no en la balanza pero sí con problemas de intoxicación. ¿Cómo manejarse con ellos y el consumo?
—Es importante incluir una alimentación variada y saludable en niños para evitar excesos, principalmente de productos dulces y de copetín. Primeramente, es necesario que las opciones saludables estén disponibles para que las puedan elegir. Es bueno incluirlos en los preparativos de comidas saludables ya que de esta forma son motivados al consumo de las preparaciones que ellos mismos elaboraron. Es primordial controlar el consumo de jugos y gaseosas con azúcar, lo ideal es ofrecerles bebidas sin azúcar, para evitar el exceso de calorías vacías. Como papás o cuidadores del niño, prestar atención a las cantidades que van consumiendo durante la reunión, para evitar excesos. Preparar juegos familiares para que estén en movimiento, evitando así que toda la cena gire en torno a la comida.
—Un problema aparte tienen quienes ya padecen alguna enfermedad que tiene repercusión en las comidas, como ser diabéticos o celíacos. ¿Qué se les aconseja consumir para no quedar siempre fuera de la mesa?
—Lo recomendable es que las personas que tienen este tipo de enfermedades nunca queden afuera de la comida familiar, sino que el resto de los comensales se adapten a la comida que deben consumir estas personas. Si bien cada caso será particular, para las personas con diabetes, lo principal es evitar las preparaciones con azúcar y seguir las recomendaciones de una alimentación saludable, incorporando verduras, carnes magras, productos integrales y postres sin azúcar o reducidos en ella. Para las personas con enfermedad celíaca, lo principal es que las comidas no presenten trigo, avena, cebada ni centeno y que quienes estén a cargo de la preparación, tomen los recaudos necesarios en la elaboración y el servido, utilizando utensilios limpios, que no estén en contacto con estos cereales, que utilice materia prima apta para el consumo, que prepare opciones apetitosas y variadas, incluyendo verduras y cereales que no tengan gluten, tanto en la comida principal como en el postre.