Miércoles 12 de Junio de 2013
Concretamente, cuando iniciamos un viaje tenemos una actitud optimista que hace que nos resulte más largo de lo previsto. Al volver a casa, por el contrario, solemos pensar que el trayecto se prolongará más y, de nuevo, nos equivocamos.
En un estudio dado a conocer en la revista Psychonomic Bulletin and Review, Van de Ven y sus colegas estimaron que en el trayecto de regreso percibimos que el camino es entre un 17% y un 22% más corto que durante la ida, con independencia de si seguimos o no la misma ruta.
Este fenómeno explica por qué cuando en 1969 el astronauta Alan Bean fue y volvió de la Luna a bordo del Apollo 12 de la NASA afirmó que le había parecido mucho más breve el viaje de vuelta a la Tierra.
Fuente: muyinteresante.com.