Por qué en Japón los melones y uvas cuestan igual que un auto
Las frutas tienen un especial valor como presentes entre los japoneses.

Jueves 30 de Marzo de 2017

La respuesta obvia para muchos sería el vehículo. Pero en Japón puede ser todo lo contrario: las frutas tienen un especial valor como presentes entre los japoneses.Y en algunas ocasiones, incluso pueden llegar a costar más que un bien perdurable o de lujo.

En 2016, una pareja de perfectos y redondos melones originarios de la región de Yubari, en el norte del país, fue vendida mediante una subasta en US$27.000.

En julio del mismo año, un racimo de uvas japonesas del tipo Ruby Roman -rojas y cada una del tamaño de una pelota de ping pong- fue comprado por US$11.000.

Pero, ¿por qué los japoneses pagan semejantes sumas por unas frutas que en cualquier mercado o verdulería del mundo no alcanzarían unos pocos dólares?

"Un amigo japonés me dijo que esa pregunta equivale a que nos preguntáramos en Occidente por qué nos damos la mano (para saludar). Ellos no se cuestionan este tipo de cosas", escribió la bloguera experta en temas japoneses Bianca Bosker.

Pero si buscamos una respuesta, podemos hallarla quizá en dos cuestiones: primero, en la tradición japonesa de dar regalos como forma de agradecimiento y luego, en las habilidades de los agricultores y el rigor con que se cultivan estos frutos para que luzcan casi como joyas.

"Los vegetales los necesitas todos los días. Pero puedes vivir sin comer frutas", opina Ushio Oshima, uno de los propietarios de la tienda Sembikiya, especializada en la venta de frutas de lujo en Tokio."Y en Japón nos especializamos en dar regalos, regalos con frutas", le dice Oshima a la BBC.

En su tienda, que luce como una joyería boutique, hay ejemplares que pueden alcanzar los US$13.000.Y para que brillen y cuesten casi lo mismo que un vehículo, el proceso por el que se consiguen es casi del mismo nivel de rigor y complejidad.

Durante siglos, los japoneses han perfeccionado la forma de sembrar sus productos. Cada temporada, levantan la apuesta por lograr algo mejor: así ocurre con el atún, la carne Kobe, los melones y las uvas.

El primer fruto de la temporada es ansiosamente esperado después de un cuidadoso cultivo y por eso hasta tiene un nombre específico en japonés: hashiri.

"Todos estas frutas por las que se pagan fortunas son hashiris, son el primer fruto de la temporada", explicó Bosker.

Yubari es una región de la isla de Hokkaido, en el norte de Japón, que se ha hecho famosa en el último medio siglo por sus melones y su forma de cultivarlos casi espartana.

"Cada año hay una nueva cepa de semillas. Y cuando comienzan a crecer los primeros frutos, que están en un ambiente controlado, se revisan para descartar cuáles están creciendo de forma defectuosa", le dijo a la BBC Masaomi Susuki, uno de los principales agricultores de la zona.A esto se suma que los melones se plantan en una tierra rica en ceniza volcánica y acondicionada mediante un sistema de riego tan estricto (se controla hasta la pureza del agua) que su funcionamiento es casi un secreto de Estado.

"Mientras que en los cultivos comunes se dejan crecer, varios frutos de una misma planta, en Yubari sólo permitimos que crezca uno. Además están ubicados a la misma altura", explicó Susuki.

Esos frutos son cuidados casi como si fueran hijos. Ya son famosas entre japoneses las fotos de los melones cubiertos por una especie de sombrero de lona para que crezcan con una redondez perfecta.

Pero tiene un sentido: "Esto los hace crecer de forma sostenida con la cantidad perfecta de sol y de sombra y el suministro de azúcar", señaló Susuki.

Un arte que ahora dominan menos de 150 cultivadores en el país y que representa, de acuerdo a los reportes de Yubari, el 97% de los ingresos de esta pequeña localidad.

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