Proponen modificar el diseño del billete de $2.000 para evitar confusiones con el de $10.000

Un diputado presentó un proyecto de resolución para que el Banco Central revise la gama cromática del billete de dos mil pesos, debido a su similitud visual con el nuevo billete de diez mil. La iniciativa apunta a mejorar la identificación, especialmente para adultos mayores y personas con discapacidad visual.

Lunes 10 de Noviembre de 2025

El diputado nacional por Córdoba Oscar Agost Carreño presentó un proyecto de resolución para que el Poder Ejecutivo y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) modifiquen el diseño del billete de $2.000, con el objetivo de evitar confusiones con el recientemente emitido billete de $10.000.

Según el legislador, ambas denominaciones comparten tonalidades rosadas y rojizas, además de exhibir dos figuras históricas en sus diseños, característica que se aleja del patrón utilizado en el resto de la familia de billetes. Esa similitud, plantea, genera inconvenientes en actividades cotidianas como el pago de compras, el cálculo de vueltos y el manejo de efectivo en comercios y entidades financieras.

Billete de 2000

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El proyecto también destaca que los mayores problemas los enfrentan personas adultas mayores, un sector que depende de manera más intensa del uso de billetes por su menor adopción de medios digitales. A esta preocupación se suma el impacto en personas con discapacidad visual o baja visión, para quienes la identificación rápida y precisa de las denominaciones resulta fundamental y forma parte de las políticas de accesibilidad.

Billete de 10000

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Agost Carreño subraya que la solución no requiere un rediseño completo del billete, sino que puede lograrse con ajustes simples, como modificar la gama cromática, incrementar el contraste o sumar elementos visuales distintivos. El legislador remarca que en otros países se opta por paletas de colores bien diferenciadas entre denominaciones, una práctica que —recuerda— también tuvo tradición en la Argentina.

“El efectivo sigue siendo central en la economía cotidiana y, ante la incorporación de nuevas denominaciones, la seguridad y la accesibilidad para los usuarios debe ser prioritaria”, concluye el texto del proyecto.